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Nancy Palacios Mena

Gran Maestra – Premio Compartir (2015)

La cátedra para la paz y los estándares de competencias ciudadanas

Publicado: Mié, 23/09/2015 - 07:44

Se debe ver a la educación para la paz y la formación ciudadana como un proceso transversal que articula, de manera responsable y compartida, a todas las áreas de la institución escolar. 

Si bien es cierto que más de medio siglo de conflicto armado, le plantean a la escuela y a los maestros la gran tarea de educar para la paz, es sin duda urgente y necesario que en todos los contextos sociales se tramiten los conflictos de manera pacífica, y abunden iniciativas que redunden en la construcción de la convivencia. Por lo tanto, los objetivos de la cátedra para la paz están más que justificados.  

En materia educativa es necesario tener en cuenta los caminos andados y ya trasegados. Es apremiante y muy pertinente, que las temáticas que se proponen en el decreto 1038 de 2015, se articulen con los tres grupos de competencias contenidos en los estándares de competencias ciudadanas publicados en el año 2004: Convivencia y paz, Participación y responsabilidad democrática, Pluralidad, identidad y valoración de  las diferencias.

Es apremiante y muy pertinente que las temáticas que se proponen en el decreto 1038 de 2015, se articulen con los tres grupos de competencias contenidos en los estándares de competencias ciudadanas publicados en el año 2004: Convivencia y paz, Participación y responsabilidad democrática, Pluralidad, identidad y valoración de  las diferencias.

Los conocimientos específicos y las habilidades cognitivas, emocionales, comunicativas e integradoras de los estándares de competencias ciudadanas, pueden constituirse en un buen complemento de las temáticas y de los principios de formación que orientan el decreto con el que se enuncia la obligatoriedad de la implementación de la cátedra para la paz en todos los establecimientos educativos del país. El llamado es por lo tanto, a la articulación y a la complementariedad, y a no empezar a trabajar la cátedra desde una especie de borrón y cuenta nueva. Los estándares tienen un fuerte componente de educación para la paz que debe ser tenido en cuenta; la combinación de los estándares de competencias ciudadanas y los temas propuestos en la cátedra para la paz, pueden generar propuestas educativas muy valiosas e innovadoras. Pero lo anterior requiere sin duda, de la existencia real y efectiva de subsecretarías de desarrollo pedagógico en cada una de las secretarías de educación; que en coordinación y trabajo mancomunado con las coordinaciones académicas de las instituciones educativas, acompañe, asesore y haga seguimiento a la labor de los docentes en el aula de clase.

El llamado es por lo tanto, a la articulación y a la complementariedad, y a no empezar a trabajar la cátedra desde una especie de borrón y cuenta nueva

De otro lado, aunque ciencias sociales, ciencias naturales y ética y valores humanos son, según el decreto 1038, las asignaturas llamadas a garantizar la implementación de la cátedra de la paz; tampoco se puede olvidar el llamado que se hace desde los estándares de competencias ciudadanas, a que los  patios de descanso, las izadas de bandera, los pasillos y todos los espacios de la institución, se conviertan en contextos de aprendizaje. Debemos estar alerta, que la cátedra para la paz no quede relegada a un fragmento de los libros de  textos de ciencias sociales, y en ninguna de las otras asignaturas se aborden sus contenidos y sus principios de formación. A la cátedra para la paz no le puede pasar lo que ocurre en muchos escenarios del país con el desarrollo de competencias ciudadanas, que quedaron relegadas a un espacio marginal de los libros de textos, y su enseñanza solo se produce si se alcanza y queda tiempo. La educación para la paz y la formación ciudadana debe ser una responsabilidad compartida, que atraviesa todas las áreas e instancias de la institución escolar.

A la cátedra para la paz no le puede pasar lo que ocurre en muchos escenarios del país con el desarrollo de competencias ciudadanas, que quedaron relegadas a un espacio marginal de los libros de textos

Se quiere poner sobre la mesa la reflexión de la pertinencia de la educación para paz, articulada con los estándares de competencias ciudadanas, y la necesidad de superar la tendencia a querer solucionar  los problemas sociales que vinculan lo educativo, por medio de la implementación de una cátedra, o la expedición de documentos con buena intención. Sea este un llamado a la coherencia, y a la puesta en práctica de un trabajo serio desde las secretarías de educación y las instituciones educativas para que se haga educación para la paz, desde horizontes claros, estrategias pedagógicas, y recursos didácticos que faciliten aprendizajes significativos y contextualizados, que partan de la realidad y la cotidianidad de los estudiantes.

Lo anterior desde una decisión del estado, de hacer de la cátedra de la paz una realidad, con procesos sistemáticos y permanentes de evaluación, tanto de los métodos y los materiales de enseñanza, como de las prácticas en el aula de clase.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Licenciada en Ciencias Sociales y Magister en Sociología – Universidad del Valle. Doctora de Ciencias Sociales Niñez y Juventud – Convenio de la Fundación CINDE y la Universidad de Manizales. Capítulos publicados en los libros: La Relación Entre la Norma y el Conflicto Disciplinario en Instituciones Educativas de Secundaria (2013), La Democratización de la Vida Escolar. Sus Orígenes, Logros y Limitaciones (2014). Artículos de Revistas: Transformación y Crisis de la Escuela (2014). Subjetividad, Socialización Política y Derechos de la Escuela (2013).

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