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Aprender para hacer realidad la promesa de la educación

Enero 31, 2019
Autor: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial
Fecha de publicación: 2018

 

Descripción:

La educación y el aprendizaje elevan las aspiraciones, generan valores y, principalmente, enriquecen la vida de las personas. El país en el que nací, la República de Corea, es un buen ejemplo de cómo la educación puede desempeñar estas importantes funciones. Tras la Guerra de Corea, la población era, en su gran mayoría, analfabeta y estaba sumida en la pobreza. El Banco Mundial señaló que, sin ayuda externa constante, Corea apenas podría atender las necesidades básicas de su población. Consideraba que el país era demasiado riesgoso, incluso para otorgarle préstamos con las tasas de interés más bajas.

 

Corea entendió que la educación era el mejor camino para salir de la miseria económica, por lo que concentró sus esfuerzos en transformar las escuelas y se comprometió a educar a todos los niños, y a educarlos bien. Este énfasis en la educación, combinado con políticas gubernamentales inteligentes e innovadoras y un sector privado vibrante, dio sus frutos. En la actualidad, no solo Corea ha alcanzado la matrícula universal, sino que además sus estudiantes obtienen los más altos niveles de rendimiento en las evaluaciones internacionales. Es un país de ingreso alto y modelo de desarrollo económico exitoso.

Corea es un ejemplo particularmente claro, pero también podemos ver los efectos beneficiosos de la educación en muchos otros países. Cuando se imparte como es debido, la educación —y el capital humano que crea— reporta muchos beneficios para las economías y para la sociedad en su conjunto. En el caso de las personas, fomenta el empleo, la obtención de ingresos y la salud. Genera orgullo y abre nuevos horizontes. A nivel social, impulsa el crecimiento económico a largo plazo, reduce la pobreza, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social.

En resumen, la educación contribuye significativamente al logro de los dos objetivos estratégicos del Grupo Banco Mundial: poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. Dado que los estudiantes de hoy en día serán los ciudadanos, los líderes, los trabajadores y los padres del mañana, la buena educación es una inversión que reporta beneficios a largo plazo.

Pero no basta con brindar educación. Lo que verdaderamente importa y genera rentabilidad es aprender y adquirir habilidades. Esto es lo que en realidad crea capital humano. Como se documenta en el Informe sobre el desarrollo mundial de este año, en muchos países y comunidades el aprendizaje no se está materializando. Escolarización sin aprendizaje es una lamentable pérdida de recursos valiosos y de potencial humano.

Y lo que es aún peor, constituye una injusticia. Sin aprendizaje, los estudiantes estarán condenados a vivir en la pobreza y la exclusión, y los niños con los que la sociedad está más en deuda son los que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida. Las condiciones del aprendizaje, al igual que sus resultados, son casi siempre peores entre los grupos desfavorecidos. Por otra parte, aún hay demasiados niños que ni siquiera asisten a la escuela. Se trata de una crisis moral y económica que debe afrontarse de inmediato.

En el Informe sobre el desarrollo mundial de este año se ofrece un camino para encarar este fracaso económico y moral. A través de un exhaustivo análisis se muestra que esos problemas se deben no solo a las deficiencias en la prestación de servicios en las escuelas, sino también a problemas sistémicos más profundos. El capital humano perdido como consecuencia de estas deficiencias constituye una amenaza para el desarrollo y pone en peligro el futuro de las personas y sus sociedades. Al mismo tiempo, los acelerados cambios tecnológicos obligan a redoblar la apuesta: para competir en la economía del futuro, los países necesitan contar con sólidas habilidades y herramientas básicas que favorezcan la adaptabilidad, la creatividad y el aprendizaje permanente.

Para hacer realidad la promesa de la educación, debemos priorizar el aprendizaje, y no solo la escolarización. En este informe se sostiene que para lograr el aprendizaje para todos será necesario aplicar tres estrategias complementarias:

  • Primero, aprender más sobre el nivel de aprendizaje para que su mejora sea un objetivo formal y medible. La información en sí misma crea incentivos para llevar a cabo reformas, pero muchos países carecen de sistemas adecuados para medir el aprendizaje.
  • Segundo, basar el diseño de políticas en la evidencia para lograr que las escuelas estén al servicio del aprendizaje de todos los estudiantes. Las buenas escuelas son aquellas que establecen sólidas relaciones entre la enseñanza y el aprendizaje en el aula. Gracias al avance de la neurociencia y las innovaciones de los educadores, se han ampliado considerablemente los conocimientos sobre la manera más efectiva para fomentar el aprendizaje entre los estudiantes. Pero el modo en que hoy por hoy se aborda la educación en muchos países, comunidades y escuelas a menudo difiere en gran medida de los enfoques más prometedores basados en la evidencia.
  • Tercero, construir coaliciones y alinear a los actores para que todo el sistema favorezca el aprendizaje. La innovación en las aulas no tendrá mucho impacto si los obstáculos técnicos y políticos que se observan en el sistema impiden que se preste atención al aprendizaje en las escuelas. Este es el caso en muchos países que se encuentran atrapados en equilibrios con bajo nivel de aprendizaje; para sacarlos de esa situación será necesario adentrarse en las causas más profundas.

El Grupo Banco Mundial ya ha comenzado a incorporar las conclusiones más importantes de este informe en sus operaciones. Seguiremos buscando nuevas formas de intensificar nuestro compromiso con la educación y de aplicar nuestros conocimientos para ocuparnos de aquellos niños cuyo potencial se está desaprovechando. Por ejemplo, estamos elaborando sistemas más útiles para medir el aprendizaje y sus factores determinantes. Nos estamos asegurando de que la evidencia oriente las operaciones para mejorar el aprendizaje en áreas como las intervenciones en los primeros años, la capacitación docente y la tecnología educativa. Nos estamos cerciorando de que en nuestros análisis de proyectos y nuestros diagnósticos estratégicos sobre los países se tenga en cuenta una gran variedad de oportunidades y limitaciones que se observan en el sistema, incluidas las limitaciones políticas. Y seguiremos haciendo hincapié en los enfoques operativos que permiten una mayor innovación y agilidad

Estos esfuerzos están respaldados por el compromiso del Grupo Banco Mundial de garantizar que todos los estudiantes del mundo tengan la posibilidad de aprender. Hacer realidad la promesa de la educación significa darles la oportunidad no solo de competir en la economía del mañana, sino también de mejorar sus comunidades, construir países más sólidos y acercarse al objetivo de lograr que finalmente no haya más pobreza en el mundo.

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ReseÒa tomada de: openknowledge.worldbank.org

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Jaqueline Cruz Huertas
Gran Maestra Premio Compartir 2000
Es necesario entablar una amistad verdadera entre los números y los alumnos, presentando las matemáticas como parte importante de sus vidas.