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100 millones de jóvenes siguen siendo analfabetos

Los niveles de analfabetismo son desproporcionadamente altos en el África subsahariana y afectan a uno de cada cuatro jóvenes.

Octubre 26, 2018

El pasado Día Internacional de la Alfabetización tuvo mucho que celebrar: la cantidad de jóvenes de 15 a 24 años sin alfabetización en todo el mundo ha disminuido en un 27 % desde el año 2000, un hecho que esperamos se vea reflejado en la caída de las tasas de alfabetización de adultos a lo largo del tiempo. Pero esto todavía deja a 100 millones de jóvenes que son incapaces de leer.

¿Cómo tantos fueron dejados de lado?

Los niveles de analfabetismo son desproporcionadamente altos en el África subsahariana y afectan a uno de cada cuatro jóvenes. Esto no solo se debe a la enseñanza deficiente, la baja asistencia escolar, la pobreza o el conflicto, sino que también tiene mucho que ver con una política compartida por la mayoría de los países de la región: enseñar a los niños a leer en los idiomas oficiales (inglés, francés o portugués), en lugar de enseñarlos a leer en el idioma que hablan en casa. En el año 2000 se estimó que el 87 % de los niños aprendían a leer en idiomas que no hablaban en casa. Para muchos niños, el idioma empleado en la escuela es su tercer o cuarto idioma.

En nuestro Informe GEM 2017/8, observamos el impacto de la política lingüística en la alfabetización. Nuestro análisis mostró que, en 36 países de la región, el 69 % de los adultos, cuyos cinco años de educación estaban en sistemas que privilegiaban los idiomas del hogar, podía leer una oración, en comparación con el 41 % en los sistemas de lenguaje colonial o mixto.

En Côte d'Ivoire, el 55 % de los estudiantes de quinto grado que hablaban francés en el hogar aprendieron lo básico en lectura, en comparación con el 25 % de los estudiantes que hablaban otro idioma en el hogar.

Un documento de políticas que publicamos en 2016 titulado ''Si no lo entiende, ¿cómo puede aprender?'', defendió el hecho de enseñar a los niños a leer en su lengua materna por una serie de razones, entre ellas el hecho de que los padres, sin inmutarse por la barrera del idioma, serían más propensos a inscribir a sus hijos en la escuela y luego a participar en el aprendizaje de sus hijos.

La enseñanza de la lengua materna también mejora la inclusión de grupos desfavorecidos como las niñas y los niños de zonas rurales que tienen menos exposición a los idiomas oficiales en la primera infancia.

Las lenguas internacionales no necesitan ser erradicadas de las escuelas en el África subsahariana para que las tasas de alfabetización crezcan. La lectura debe enseñarse en la lengua materna, la cual podría servir de puente entre dos fases en el aprendizaje del niño. La enseñanza de la lengua materna es recomendada para preescolar y para algunos años de la escuela primaria. Algunos argumentan que debería usarse al menos hasta el final de la escuela primaria, pues la instrucción bilingüe o multilingüe debe durar entre seis y ocho años para que sea efectiva.

La UNESCO ha hecho campaña sobre el uso de la lengua materna desde 1953. El Informe GEM encontró en 2016 que, gracias a décadas de apoyo en la región, había una tendencia creciente, en 38 de los 47 países que adoptan el enfoque, de enseñar a los niños a leer en los idiomas locales.

En 2014, el gobierno de Etiopía lanzó un plan de estudios de lectura en siete idiomas etíopes para mejorar las habilidades de lectura. Recientemente otros actores internacionales también han expresado su apoyo. Por ejemplo, la Alianza Mundial por la Educación (GPE, por sus siglas en inglés), Save the Children y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), han pedido que los niños aprendan a leer en su lengua materna.

Los niños no deben pasar a la lectura en un segundo idioma hasta que hayan desarrollado un amplio vocabulario y fluidez en el habla, lo que toma varios años. Pero la investigación indicó que la mayoría de los países del África subsahariana hicieron la transición demasiado pronto y como consecuencia se perdieron las habilidades de lectura.

En Camerún se desarrolló un experimento en doce escuelas en el distrito de Boyo, los niños que aprendieron a leer en Kom, un idioma local, eran más fuertes en alfabetización y aritmética que sus compañeros que habían aprendido en inglés. Pero en el cuarto grado, o a la edad de ocho años, el inglés se convirtió en el único idioma de instrucción y el primer grupo de niños perdió rápidamente su ventaja sobre sus compañeros.

La implementación de la instrucción bilingüe y multilingüe nos llevará a un curso más firme para cumplir con la meta del 4,6 establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG, por sus siglas en inglés), "para garantizar que todos los jóvenes y una proporción importante de adultos, tanto hombres como mujeres, alcancen la alfabetización y la capacidad numérica para 2030". No es de extrañar que la política incluya el Marco de Acción de Educación 2030 (FFA, por sus siglas en inglés) el plan de juego para alcanzar el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible.

Todos los países del África subsahariana son multilingües. En total hay 2144 lenguas africanas. Burkina Faso, por ejemplo, tiene alrededor de 60 idiomas. Pero más allá de reconocer esta realidad, las políticas educativas en la región deben invertir más energía para ayudar a los maestros a aprovechar al máximo esta diversidad lingüística.

 

Fuente: World Education Blog

Traducción: Andrea Lugo

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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.