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2019: ¿El año del renacimiento humano?

Así como el valor social debe es punto de referencia del desempeño de una empresa, en los sistemas educativos los indicadores de éxito deben centrarse en cómo desarrollar excelentes seres humanos.

Febrero 1, 2019

Uno de los mensajes clave que he contemplado ya a principios del 2019 es que la "próxima revolución industrial" será sobre las personas. Joe Kaeser escribió recientemente un artículo para el Foro Económico Mundial sobre este tema, el cual también se ha compartido en publicaciones de muchos otros que constantemente se están actualizando con el tema.

Aunque no estoy convencido de que el término "revolución" sea adecuado, la mayoría de los desarrollos tecnológicos presentan procesos de evolución largos en lugar de alteraciones o giros repentinos, el argumento de que los seres humanos son el foco del cambio debe tomarse en serio.

Otro ejemplo proviene de Richard Gerver (un antiguo director, y ahora autor y orador) quien publicó: “2019 tiene que ser el año en que pasemos nuestro tiempo celebrando lo que tenemos en común: un año de colaboración que catalice un nuevo renacimiento humano”. Gerver alude a su artículo Edsurge “El próximo renacimiento de la educación es humano, no tecnológico”, en el que argumenta prácticamente lo mismo sobre educación a lo que Kaeser ha mencionado sobre negocios.

El mensaje es simple: el mundo está cambiando rápidamente, por lo que las empresas, las escuelas y las universidades necesitan cambiar para mantener el ritmo. Podemos acumular tanta (o tan poca) tecnología en nuestros salones de clase y oficinas como queramos, pero en definitiva, son las personas las que siempre han hecho la diferencia.

Al estar al borde de la tercera década de este siglo, los maestros se darán cuenta de que todos los estudiantes de nuestras escuelas nacieron en el siglo XXI. En un año o dos, las empresas darán la bienvenida a los nuevos empleados graduados que no tengan experiencia personal sobre el siglo XX. Y, sin embargo, en muchos casos, estos ingresarán a un lugar de trabajo que sigue arraigado en las prácticas del siglo XX.

La reciente decisión del gobierno del Reino Unido de prohibir la compra de nuevas máquinas de fax en los hospitales es un ejemplo clásico de una organización muy grande que se esfuerza por deshacerse de los lazos de una época pasada. Tal decisión debería haberse implementado hace más de una década pero el fomentar el cambio no es sencillo. Es difícil superar las ideas arraigadas que ya no son factibles ni creíbles en la actual era de los avances. La tecnología no es la culpable. Las personas en las organizaciones necesitan tomar las decisiones para avanzar o estancarse.

Del mismo modo que el valor social debe ser el punto de referencia del desempeño de una empresa, en nuestros sistemas educativos, los indicadores de éxito deben centrarse en lo bien que podemos desarrollar excelentes seres humanos. ¿Podemos centrarnos más en las habilidades para la vida que en las calificaciones? ¿Podemos desarrollar las habilidades de los niños para que puedan resolver problemas y pensar creativamente en lugar de hacerlo bien en los exámenes? Casi todos los problemas más graves del mundo, como la codicia, el odio, la ira, los celos y el miedo tienen orígenes humanos, por lo que necesitaremos habilidades propiamente humanas para poder contrarrestarlos y, finalmente, superarlos. Necesitamos mucha más humanidad en nuestras empresas y sistemas educativos. Aquí se encuentra un futuro muy humano.

 

Fuente: Steve Wheeler

Traducción: Camila Martínez

Escrito por
Consultor de innovaciones en el aprendizaje y ex Profesor asociado de Tecnologías de aprendizaje en el Instituto de educación de Plymouth.
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.