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Aprendizaje invertido

Esta tendencia educativa está dando un giro al modelo tradicional de enseñanza al enfocarse en las necesidades de aprendizaje del alumno y al aprovechar el tiempo en el aula.

Enero 25, 2019

En la mayoría de las aulas de las universidades el escenario típico de un día de clases consiste en que el profesor pase al frente, “da la clase” y escriba en el pizarrón para impartir su cátedra. Él es la figura central del modelo de aprendizaje –the sage on the stage–, mientras que sus estudiantes toman apuntes y se llevan tarea que deberán realizar en casa al finalizar la lección. El profesor sabe o se percata que muchos alumnos no entendieron completamente la clase del día, pero no tiene el tiempo suficiente para reunirse con cada uno de ellos de forma individual para atender sus dudas. Durante la clase siguiente, él solo recogerá y revisará brevemente la tarea, aprovechará para resolver algunas dudas, pero no podrá profundizar mucho ya que la clase no se puede retrasar porque hay mucho material por cubrir antes del examen final (Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013, p. 3). Lo anterior, es parte de un modelo de enseñanza tradicional centrado en el profesor.

Educadores alrededor del mundo están tratando de cambiar este modelo tradicional –enfocado en el avance a partir de un plan de estudios– por uno guiado por las necesidades de aprendizaje de los alumnos. El modelo que ha despertado interés por su potencial es el Aprendizaje invertido, un modelo centrado en el estudiante que deliberadamente consiste en trasladar una parte o la mayoría de la Instrucción directa [1] al exterior del aula, para aprovechar el tiempo en clase maximizando las interacciones uno a uno entre profesor y estudiante.

La premisa básica de este modelo es que la Instrucción directa es efectiva cuando se hace de manera individual, pero debido a los recursos de las universidades, esto requeriría de un equipo docente mucho más grande el cual la mayoría de las instituciones no podrían costear (Bergmann y Sams, 2014, p. 29). Esto no quiere decir que actualmente la instrucción sea necesariamente mala: puede ser una manera efectiva de adquirir conocimiento nuevo; el inconveniente es el ritmo. Para algunos estudiantes el avance puede ser muy lento pues se revisan contenidos que ya saben; para otros, muy rápido porque pueden carecer del conocimiento previo necesario para comprender los conceptos (Goodwin y Miller, 2013, p. 78).

En el método tradicional el contenido educativo se presenta en el aula y las actividades de práctica se asignan para realizarse en casa. El Aprendizaje invertido da un giro a dicho método, mejorando la experiencia en el aula (Fulton, 2014, pp. 3-4) al impartir la Instrucción directa fuera del tiempo de clase –generalmente a través de videos. Esto libera tiempo para realizar actividades de aprendizaje más significativas tales como: discusiones, ejercicios, laboratorios, proyectos, entre otras, y también, para propiciar la colaboración entre los propios estudiantes (Pearson, 2013, p. 5).

En este método, el profesor asume un nuevo rol como guía durante todo el proceso de aprendizaje de los estudiantes y deja de ser la única fuente o diseminador de conocimiento. Facilita el aprendizaje a través de una atención más personalizada, así como actividades y experiencias retadoras que requieren el desarrollo de pensamiento crítico de los alumnos para solucionar problemas de forma individual y colaborativa.

Figura 1. Contraste entre modelos centrados en el profesor y en los estudiantes. Adaptación de Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom (2013, p. 6).

Figura 2. Aprendizaje invertido, secuencia típica de las oportunidades de aprendizaje, antes, durante, y después de clase. Adaptado de UT Austin CTL (s.f.).

Con la ayuda de una o varias tecnologías, los maestros narran presentaciones que autograban desde su computadora, crean videos de ellos mismos o seleccionan lecciones de sitios de internet como TEDEd y Khan Academy que sirvan al contenido que están abordando. Como se mencionó anteriormente, el video es uno de los principales recursos, aunque también se puede hacer uso de otros medios y recursos electrónicos como screencasting, digital stories, simulaciones, ebooks, electronic journals, entre otros más.

Muchos educadores comienzan a invertir sus clases mediante el uso de este tipo de materiales de fácil acceso para que los estudiantes los vean en el momento y lugar que les sea más conveniente y tantas veces como lo necesiten para llegar mejor preparados a la clase. Aprovechando esta preparación anticipada, los profesores pueden dedicar más tiempo a implementar estrategias de aprendizaje activo con los estudiantes como realizar investigaciones o trabajar en proyectos en equipos. También pueden utilizar el tiempo de clase para comprobar la comprensión de los temas de cada estudiante y, si es necesario, ayudarlos a desarrollar la fluidez de procedimientos a través de apoyo individualizado (Musallam en Hamdan, McKnight, P., McKnight K. y Arfstrom, 2013, p. 4). La integración de tecnología en el aprendizaje siempre ha propiciado mucho revuelo y expectativas debido a los cambios que la innovación puede acarrear. Es importante recalcar que este modelo de instrucción no consiste en un cambio tecnológico, únicamente aprovecha las nuevas tecnologías para ofrecer más opciones de contenidos a los estudiantes y, lo más importante, redefine el tiempo de clase como un ambiente centrado en el estudiante (Bergmann y Sams, 2013, p. 17).

Otro aspecto importante a resaltar es que la pedagogía detrás del modelo no es algo novedoso y a primera vista se podría argumentar que al pedir “de tarea” a los estudiantes que realicen la lectura de un texto para la siguiente clase (práctica común que realizan profesores), ya se está implementando el Aprendizaje invertido. Sin embargo, el potencial de este modelo va mucho más allá de esa sencilla práctica, y el nivel de maximización del mismo dependerá de la implementación que haga cada profesor.

Aclaraciones importantes

¿Aula invertida o Aprendizaje invertido?

Se podría pensar erróneamente que los conceptos de Aula invertida y Aprendizaje invertido es sinónimos y que pueden ser usados de forma indistinta, sin embargo, es importante aclarar que son conceptos diferentes y el impacto en el aprendizaje puede variar en gran medida.

Figura 3. Distinción entre Aula invertida y Aprendizaje invertido. Construida de What’s the Difference Between a Flipped Classroom and Flipped Learning? Karl M. Arfstrom, 2014.

Todos hablan de videos, pero no se trata de videos

Cada vez que se hace referencia al concepto Aprendizaje invertido se ha hecho costumbre aclarar que “no se trata sobre videos”. Incluso Bergmann y Sams (2014) han aceptado que a menudo se ha producido una malinterpretación del modelo que quizá se deba a que al principio ellos mismos pusieron mucho énfasis en la creación de videos. Por esto surgió una de las principales inquietudes de los profesores que quieren implementar el modelo: ¿Se trata de videos?

El Aprendizaje invertido no se trata solo de estos recursos audiovisuales, sin embargo, hay que reconocer el impacto que los materiales audiovisuales pueden tener en el aprendizaje, ya que en muchas ocasiones pueden ser tan buenos como el instructor mismo para explicar conceptos, comunicar hechos o demostrar procedimientos. Si los materiales audiovisuales se utilizan de forma creativa, pueden convertirse en una poderosa herramienta expresiva (JISC Digital Media, 2014). Dependiendo del tema a revisar, se ha de elegir el tipo de recursos a utilizar y así atender a los diferentes estilos de aprendizaje de los estudiantes.

No es un antídoto ni panacea

Como sucede con cualquier modelo o método educativo, el Aprendizaje invertido se puede implementar equivocadamente, por ello es importante señalar que podría no funcionar para todos los profesores y estudiantes, como tampoco en cualquier nivel y materia. No todos los educadores tendrán éxito y algunos estudiantes pueden preferir los enfoques tradicionales de la clase (Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013, p. 17).

Figura 4. Diferencia entre los modelos de Aprendizaje invertido, educación en línea y clases híbridas o combinadas.

Adopción de la tendencia

En los últimos años, la popularidad del Aprendizaje invertido ha aumentado considerablemente. Muchos en la comunidad educativa escucharon de este concepto por primera vez en la plática TED Let’s use video to reinvent education de Salman Khan en marzo de 2011. Muchos otros dan crédito a Jonathan Bergmann y Aaron Sams como los pioneros de la clase invertida (Driscoll III, 2012, p. 2), quienes en el 2007 comenzaron a utilizar videos y aplicaciones de screencasting para grabar demostraciones y presentaciones para que sus estudiantes no perdieran clases por asistir a concursos, actividades deportivas u otros eventos académicos (Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013, p. 3).

También es necesario destacar el trabajo del profesor Eric Mazur, de la Universidad de Harvard, a quien se le considera fuente de inspiración debido a su gran interés en la investigación de la tecnología como elemento para motivar y comprometer a los estudiantes más activamente en su propio aprendizaje. Las tarjetas electrónicas de notas que implementó en sus clases lo llevaron a explorar actividades fuera del aula para profundizar en contenidos, a partir de esto desarrolló la pedagogía de Peer instruction[1] o Instrucción por pares (Fulton, 2014, pp. 6-7).

Fuera de la popularización del concepto, el origen del Aprendizaje invertido tiene raíces en diferentes teorías y modelos pedagógicos. Entre ellos se puede mencionar al Aprendizaje activo como uno de los más importantes, el cual es definido como “el proceso de hacer que los estudiantes se involucren en alguna actividad que les obligue a reflexionar sobre las ideas y sobre cómo las están utilizando” (Michael en Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013, pp. 6-7). Se hace énfasis en maximizar las interacciones uno a uno, e involucrar más activamente a los estudiantes.

Quienes han impulsado la adopción de esta tendencia han sido Jonathan Bergmann y Aaron Sams. A principios de 2012, comenzaron la organización sin fines de lucro Red de Aprendizaje Invertido (FLN por sus siglas en inglés) para proporcionar a los educadores los conocimientos, habilidades y recursos para implementar con éxito el modelo de Aprendizaje invertido. Antes de FLN, iniciaron con una comunidad en línea llamada Flipped Learning Ning (también llamada Ning), un sitio web gratuito para profesores que han invertido o desean invertir sus clases. Fue creada por el Instituto de Matemáticas y Ciencias de la Enseñanza de la Universidad del Norte de Colorado y mantenida por Jerry Overmyer. En enero 2012 había 2500 miembros en el Ning y para marzo 2013 ya contaban con 12 000 educadores inscritos (Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013, p. 3). A partir de estas iniciativas, Bergman y Sams se convirtieron en la cara del Aprendizaje invertido.

Hasta la fecha, no hay base de investigación científica que permita establecer con exactitud qué tan bien está funcionando el Aprendizaje invertido en las instituciones, pero los datos preliminares que proporciona la FLN, además de casos como el de la Escuela Secundaria Clintondale en Michigan [3], sugieren que este modelo puede brindar beneficios potenciales (Goodwin y Miller, 2013, p. 78). Tampoco existe una receta o plantilla para implementar el Aprendizaje invertido, en la mayoría de los cursos, como ya se ha mencionado, el contenido educativo se captura en formato de video; muchos profesores producen sus propios contenidos o los complementan con videos de otros profesores o de fuentes educativas o entretenimiento que apoyen el objetivo de estudio.

El Aprendizaje invertido actualmente se está aplicando en salones de clase desde el nivel de jardín de niños hasta en universidades; también, en el ámbito del entrenamiento corporativo y desarrollo profesional lo están comenzado a adoptar. Se espera que conforme las tecnologías y la banda ancha se vuelvan más accesibles, así como la integración de la tecnología en el aprendizaje aumente, el interés en esta tendencia seguirá creciendo. Más adelante, se exponen algunos de los casos más relevantes de implementación de Aprendizaje invertido en diversas instituciones educativas.

Elementos clave

Actualmente no existe una única guía para implementar Aprendizaje invertido, es necesario continuar haciendo investigación cualitativa y cuantitativa rigurosa sobre este método de instrucción. Considerando esto, un grupo de educadores experimentados de la Red de Aprendizaje Invertido (FLN), en conjunto con los Servicios de Logro Escolar de Pearson, realizó en 2013 un análisis de la tendencia del que resultó la identificación de los cuatro pilares que hacen posible el Aprendizaje invertido.

Figura 5. Los cuatro pilares del Aprendizaje invertido de acuerdo a FLN. Adaptado de Hamdan, McKnight, McKnight y Arfstrom, 2013.

Las GRANDES preguntas

¿Cómo funciona, cuál es mi rol, cómo aprovechar el tiempo en el aula, necesito hacer videos...?

¿El Aprendizaje invertido funciona?, ¿todos los profesores deben implementarlo?

Más que afirmar si funciona o no, es mejor preguntarse: ¿cómo se pueden explotar las bondades del modelo? Antes de “invertir” algo, es necesario dedicar suficiente tiempo a investigar e identificar qué es lo que podría funcionar mejor para cada clase en particular (Gorman, 2012). Los cursos más didácticos, aquellos con mucho contenido en el extremo inferior de la taxonomía de Bloom –las categorías de recordar o entender–, son los que probablemente obtengan mayor beneficio con este modelo (Bergmann y Sams, 2013, p. 16).

¿Cómo funciona?, ¿solo necesito hacer videos?

Como se ha mencionado anteriormente, el Aprendizaje invertido no se trata de cómo usar los videos de las clases, sino de cómo utilizar mejor el tiempo en el aula con los estudiantes (Bergmann y Sams, 2013, p. 16). Además, se debe considerar que las explicaciones o la Instrucción directa no es lo único que los maestros pueden invertir, también pueden sustraer del espacio de aprendizaje otras actividades como por ejemplo: evaluaciones o ejercicios de práctica.

Si no “impartiré la clase”, ¿cuál es mi rol en el aula?

El profesor sigue siendo la piedra angular en este modelo. El Aprendizaje invertido implica una gran labor de rediseño de materiales, actividades, evaluaciones, etc. y de repensar cómo utilizar efectivamente el espacio de aprendizaje en el aula. Por eso se necesita a un educador profesional que defina qué y cómo cambiar la instrucción, y maximice el tiempo cara a cara con sus estudiantes. El profesor pasa de ser the sage on the stage a the guide on the side (King, 1993, p. 30).

¿Cómo puedo aprovechar mejor el tiempo con los estudiantes en el aula?

La reflexión principal se debe hacer en relación a dos cuestiones:

¿En qué parte del ciclo de aprendizaje es más necesario para los estudiantes el tiempo cara a cara: durante la explicación o cuando tratan de entender y aplicar el conocimiento?
Con el uso de tecnología, ¿qué parte de la instrucción puedo enviar fuera del aula para aumentar el valor del tiempo cara a cara?

El profesor debe evaluar los contenidos de la materia, el desempeño de sus alumnos en el aula, las evaluaciones obtenidas en cada tema, entre otros elementos de su clase que lo ayuden a determinar cómo implementar el Aprendizaje invertido.

¿Cómo asegurar que los estudiantes vean los contenidos?, ¿qué hago si no lo hacen y llegan sin preparación a la clase?

Es posible recabar datos relevantes sobre la interacción de los estudiantes con los materiales a revisar (la mayoría de plataformas de entrega de contenidos lo hacen), datos tan detallados que los profesores pueden utilizar para preparar su próxima clase y diferenciar la instrucción en donde sea necesario. Existen también otras herramientas como el modelo WSQ que desarrolló la profesora Crystal Kirch; este organiza contenidos y materiales, lleva registro de los materiales que los estudiantes están viendo, da un tiempo estructurado para discernir cada instrucción, recopila retroalimentación dada por los estudiantes, además de que prepara y facilita la discusión que se dará durante la clase.

Fuente original: Reportes Edu Trends del Observatorio de Innovación Educativa.

Referencia:

Tecnológico de Monterrey. Observatorio de Innovación Educativa. (2014). Introducción: Aprendizaje invertido. Edu Trends | Aprendizaje Invertido, 4 - 9. Recuperado de: observatorio.itesm.mx/edutrendsaprendizajeinvertido



[1]La Instrucción directa (DI) es un modelo de enseñanza que consiste en proporcionarle al alumno lecciones bien desarrolladas y cuidadosamente planificadas. Dichas lecciones están diseñadas en torno a pequeños incrementos de aprendizaje y tareas de enseñanza claramente definidas y prescritas. Se basa en la teoría de que la eliminación de las malas interpretaciones puede acelerar y mejorar en gran medida el aprendizaje (NIFDI, 2014).


[2] Pedagogía centrada en el estudiante que se basa en la investigación desarrollada por el profesor Eric Mazur, en la década de 1990 en la Universidad de Harvard. Los estudiantes llegan a clase e interactúan con sus compañeros y profesores para aplicar lo aprendido en actividades previas a la clase (Schell, 2014).


[3] En una encuesta a 453 maestros, el 67 por ciento reportó un incremento en calificaciones, con beneficios particulares en estudiantes de necesidades especiales y en los que formaban parte de una clase avanzada; el 80 por ciento informó mejora en las actitudes de los estudiantes; y el 99 por ciento dijo que seguirán implementando el Aprendizaje invertido el siguiente año. En la Escuela Secundaria Clintondale en Michigan bajó la tasa de fracaso en matemáticas de noveno grado de 44 a 13 por ciento (Goodwin y Miller, 2013, p. 78).

 

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Escrito por
Análisis a profundidad de las tendencias educativas con mayor potencial de impacto en educación superior dirigido por el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, México.
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