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Cinco pasos para acabar con la desigualdad de género en la educación

No lograremos la igualdad de género en la educación a menos que desafiemos las normas sociales perjudiciales sobre el papel de la mujer en la sociedad.

Noviembre 9, 2019

El nuevo Informe de Género GEM publicado durante la Conferencia Internacional Francia G7 – UNESCO indica que la cifra de niños y niñas inscritos en la educación primaria no es la misma (en un tercio de los países) que en la secundaria inferior (la mitad de los países) y en la secundaria superior (tres de cada cuatro países). 

El nuevo Informe ‘Construyendo puentes para la igualdad de género’ celebra el progreso; es decir que, en promedio, a nivel mundial el mismo número de niños y niñas van a la escuela. Por otro lado, muestra en qué parte se debe centrar la atención: África Subsahariana está por debajo de la igualdad en todos los niveles educativos, por ejemplo, y los Estados Árabes ocupan el último lugar en la igualdad de género en la educación primaria, posiblemente como resultado de los conflictos.

A pesar de que se ha avanzado en la igualdad de género en algunos niveles educativos, el mensaje principal de este Informe es que se deben analizar las desigualdades de género que afectan a la educación. Lo recomendable es que los países empiecen a ver la igualdad de género a través de la lente de un marco de seguimiento más detallado. Por primera vez, las estadísticas seleccionadas que elaboran este marco aparecen en el Informe de Género de este año. A continuación, describimos algunas áreas clave que pueden ayudar a eliminar los desafíos y lograr un futuro justo para todos.

En primer lugar, no lograremos la igualdad de género en la educación a menos que desafiemos las normas sociales perjudiciales sobre el papel de la mujer en la sociedad.

Una cuarta parte de las personas todavía piensa que es más importante que un niño vaya a la universidad que una niña. Gracias a esto, es dos veces más probable que las niñas participen en el trabajo doméstico infantil que los niños. Lo ideal es empoderar a las niñas y mujeres, educar a los niños y hombres e identificar nuevos modelos a seguir si queremos desafiar con éxito el statu quo.

Además de las normas y los valores sociales, las instituciones pueden incluir o excluir a las mujeres en lo que refiere a recursos y actividades y pueden protegerlas o exponerlas a prácticas discriminatorias. Dichas influencias, presentes en el trabajo o en la familia, impactan las oportunidades en la educación. Esto significa, por ejemplo, que los programas técnicos y profesionales siguen siendo un bastión masculino. Solo una cuarta parte de los matriculados en ingeniería y en programas de tecnologías de la información y la comunicación son mujeres.

En segundo lugar, como con cualquier cosa, lo que obtenemos de la educación depende de lo que dedicamos a ella.
¿Por qué la profesión docente es frecuentemente femenina pero los hombres están a cargo? En 28 países, en su mayoría de ingresos altos, del 70% de los maestros de secundaria inferior solo el 53% de los directores son mujeres.

Los currículos, los libros y la capacitación docente deben evaluarse para garantizar que se tome en cuenta el género. Los países deben asegurarse de que los sistemas educativos tengan en cuenta la igualdad de género.

Lo anterior incluye abordar en las escuelas la violencia de género, brindar educación integral en sexualidad –un ingrediente clave para fomentar actitudes de igualdad de género como mostró nuestro último documento de política– y garantizar que las instalaciones de saneamiento sean adecuadas. En el año 2016 solo la mitad de las escuelas tenían instalaciones de lavado de manos con agua y jabón.

En tercer lugar, se necesitan leyes para cambiar el statu quo
Los países deben prohibir el matrimonio infantil y permitir que las niñas embarazadas vayan a la escuela. En 117 países y territorios todavía se permite que una niña se case y cuatro países en África Subsahariana imponen una prohibición total de que las niñas regresen a la escuela después del embarazo.

En cuarto lugar, los países deben asegurarse de que sus planes coincidan con sus compromisos para abordar la desigualdad en la educación.
Nuestro análisis de los 20 países con las mayores brechas de género en la educación mostró que, de las políticas que se están implementando para abordar la desigualdad de género, la más generalizada es realizar transferencias de efectivo y en especie (implementada en tres de cada cuatro planes). Sin embargo, la reforma de los currículos y los libros, la participación de las niñas en los programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y el acceso seguro a las escuelas son menos comunes (figuran en uno de cada cinco planes nacionales).

Los países con altos niveles de desigualdad de género no deben ver los planes de su sector educativo como un ejercicio que implica tachar casillas para satisfacer las demandas de los donantes a fin de obtener acceso a recursos de ayuda. Lo primordial es que, para el año 2030, estos países deben adoptar la planificación del sector de educación como una parte central de su compromiso y así garantizar una educación inclusiva, equitativa y de alta calidad. 

Por último, los países deben asegurar un seguimiento de su progreso hacia la igualdad de género en la educación

Siguiendo las pautas del marco sugerido en nuestro Informe, se percibe un buen progreso, especialmente cuando se divide aún más por características como la pobreza y la ubicación. Sin embargo, teniendo en cuenta las tendencias pasadas, no es suficiente para dirigir la acción, debido que dicho seguimiento mejorado debería guiar los análisis de género en los planes y presupuestos educativos.

Traducción: Catalina Morera

 

Contenido publicado en World Education Blog bajo licencia Creative Commons.

 


Imagen NESA by Makers on Unsplash

Escrito por
El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) es un informe anual independiente, acreditado y de base empírica que publica la UNESCO.
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