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Dislexia, un problema de adaptación neuronal

La dislexia es un problema que afecta al desempeño escolar de muchos niños y niñas del mundo. Pero, ¿cuál es su origen?

Febrero 8, 2020

Según un estudio de un grupo de neurocientíficos del MIT y la Universidad de Boston, existe un mecanismo básico subyacente a la percepción sensorial que es deficiente en las personas con dislexia.

Nuestro cerebro tiene capacidad de adaptarse rápidamente a la información sensorial (voces, gestos, objetos, etc.). Sin embargo, para las personas con dislexia la adaptación es aproximadamente de un 50%, en comparación con las personas sin este trastorno.

Tyler Perrachione, profesor asistente de Ciencias del Habla, Lenguaje y Audición en la Universidad de Boston y partícipe del estudio, afirma que “La adaptación es algo que el cerebro hace para facilitar las tareas difíciles, pero disléxicos no cuentan con esta ventaja.”

En el estudio se utilizaron resonancias magnéticas funcionales (IRMf) para examinar cerebros de niños y adultos con y sin dislexia, mientras escuchaban determinadas voces. Los cerebros generalmente se adaptan a una sola voz consistente en un segundo o dos, pero no se adaptan a muchas voces diferentes. A medida que los cerebros se adaptan, las medidas IRMf de la actividad cerebral en áreas cerebrales relevantes disminuyen.

Los sujetos estudiados sin dislexia se adaptaron a una voz consistente, pero no a múltiples voces. Para las personas disléxicas, la actividad cerebral se mantuvo alta en ambos casos, lo que sugiere que no se adaptaron de igual modo que los anteriores. Con estímulos sólo visuales, los resultados fueron muy parecidos.

En el caso de la lectura, que es una habilidad aprendida que requiere que varias regiones del cerebro trabajen juntas, puede ser más complejo todavía.

Según Perrachione, como los déficits rápidos de adaptación neuronal afectan simultáneamente al procesamiento auditivo y visual durante la lectura, pueden agravarse para dificultar la lectura.

Es decir, al leer tenemos que ver letras, mapearlas en palabras, mapearlas en sonidos y conectarlas a la semántica. Por tanto, mayores obstáculos para el cerebro de las personas con dislexia. Lo que se traduce en un mayor esfuerzo, porque ya sabemos que la dislexia tiene solución, no sin trabajo, diferentes metodologías y herramientas.

De todas formas, el estudio presenta una fuerte evidencia de una diferencia cerebral fundamental en la dislexia, pero confiesa no tener claro todavía cómo vincularla del todo con las propiedades específicas de la lectura.

 

Contenido publicado originalmente en el blog de Elisa Yuste bajo licencia Creative Commons.

 


Imagen de Ahmed Gad en Pixabay

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Licenciada en Filología Inglesa e Hispánica. Máster en Edición, Literatura Infantil y Juvenil.
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Laura María Pineda
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