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Educación inclusiva: mejor educación para todos

Colombia cuenta con un amplio marco normativo orientado a garantizar el derecho a la educación para todos, sin excepción. Conózcalo aquí.

Abril 11, 2019

Contexto de la educación inclusiva

La educación inclusiva se viene considerando como la mejor alternativa educativa desde hace varias décadas por la Unesco. Su visión de una “educación para todos”, como un reto por garantizar el derecho en condiciones de equidad se constituyó en un decidido impulso para que los sistemas educativos pensaran en aquellos estudiantes que, por razones de género, etnia, religión, pobreza y por discapacidad, se mantenían sin posibilidades de acceder a la educación. 

La educación inclusiva implica acoger a TODOS los estudiantes al interior de las escuelas y comunidades educativas, brindando los apoyos y ajustes que sean necesarios para conseguir su participación exitosa en la vida escolar.

Para la educación inclusiva, los sistemas y las estructuras educativas de cada país deben ser capaces de responder a cada uno de los estudiantes y es, por tanto, el sistema el que debe adaptarse y cambiar para dar respuesta a los sujetos y no los individuos quienes han de amoldarse al sistema. En ella es claro que los niños y niñas pasan por procesos diferentes y tienen derecho a vivirlos dentro del sistema educativo con sus pares, de la misma edad.

La educación inclusiva tiene como principio fundamental el derecho de todos y todas a recibir una educación sin discriminación, que promueva el aprendizaje de cada estudiante, sin importar sus características individuales durante toda la vida. Es en realidad, la garantía del derecho a la educación la que inspira el avance hacia una educación incluyente. Lamentablemente, muchos de los sistemas educativos presentes en nuestro contexto latinoamericano no fueron pensados para responder a grupos heterogéneos, sino que ha venido intentando homogenizar y unificar la enseñanza, como si todas las personas aprendieran de una única manera, en los mismos momentos e iguales circunstancias. En este punto se centra la transformación sistémica necesaria para dar un salto hacía un modelo de educación que responda con equidad a la diversidad del alumnado.

La educación y las personas con discapacidad

Aunque la brecha de la población mundial que se queda por fuera de la escuela ha disminuido en las últimas décadas, aun sigue siendo un gran desafío incluir a los estudiantes con discapacidad. La Unesco refiere que 54 millones de niños continúan por fuera del sistema educativo y de ellos, por lo menos 24 millones tienen una discapacidad.

Colombia cuenta con un amplio marco normativo orientado a garantizar el derecho a la educación para todos, sin excepción. En virtud de esto, el Estado Colombiano ratificó la Convención de derechos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas, que en su artículo 24 le exige a las naciones impartir educación en entornos inclusivos para todos los estudiantes con discapacidad. Este acto se protocolizó con la Ley 1346 del 2009 y cuatro años después, se promulgó la Ley Estatutaria 1618 de 2013, de Goce efectivo de derechos de las personas con discapacidad en la que se establece que “el Ministerio de Educación Nacional definirá la política y reglamentará el esquema de atención educativa a la población con necesidades educativas especiales, fomentando el acceso y la permanencia educativa con calidad, bajo un enfoque basado en la inclusión del servicio educativo” [1].

Finalmente, el 30 de agosto del 2017, el Decreto 1421 reglamentó la atención educativa a la población con discapacidad en el marco de la Educación Inclusiva. De esta forma se consolida el compromiso del país con los lineamientos y mecanismos de implementación de una práctica llamada a transformar el alcance de la atención educativa, que tenga en cuenta los diferentes estilos de aprendizaje.

Por otro lado en la Agenda 2030 [2], Colombia tiene como reto la eliminación de las disparidades de género y el acceso igualitario a todos los niveles de enseñanza, reconociendo a los grupos de mayor vulnerabilidad como las niñas, los indígenas y los estudiantes con discapacidad. El Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 4 pretende “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. Esto implica que la agenda mundial educativa se extiende desde el aprendizaje en la primera infancia, hasta la formación de jóvenes y adultos; subraya la importancia de la educación de la ciudadanía en un mundo plural e interdependiente, se centra en la inclusión, la equidad y la igualdad entre ambos sexos; y pretende garantizar resultados de calidad en el aprendizaje para todos, a lo largo de toda la vida.

Sin duda alguna, un amplio marco normativo respalda la transformación de los sistemas educativos hacia la inclusión.

Barreras en el aprendizaje de estudiantes con discapacidad

Un entorno educativo requiere encontrar estrategias para identificar las barreras que impiden el acceso, la participación y el aprendizaje de los estudiantes.

Para esta tarea, un recurso importante con el que se cuenta es el Índice de Inclusión (Index for Inclusion, Booth y Ainscow, 2002), un documento que, mediante una metodología de indagación en torno a una batería de preguntas, permite analizar el estado del proceso de inclusión en los colegios, teniendo en cuenta los diferentes actores de la comunidad educativa: las familias, los maestros, los directivos y los estudiantes, para identificar las barreras a nivel de políticas, cultura y prácticas.

En esa misma línea, Colombia cuenta con una herramienta del Ministerio de Educación Nacional denominada “Guía para el mejoramiento institucional” o “Guía 34” -inspirada en el mismo Índice de Inclusión-, que evalúa a las instituciones desde cuatro áreas de gestión:

  • Gestión directiva
  • Gestión académica
  • Gestión administrativa y financiera
  • Gestión de la comunidad

Esta herramienta se puede obtener fácilmente en la página de “Colombia aprende” del Ministerio de Educación Nacional.

De acuerdo con la información contenida en las herramientas mencionadas, las barreras que impiden la participación, la convivencia y el aprendizaje se clasifican así:

a) Políticas (Normativas institucionales contradictorias)

Se evidencian cuando el conjunto de normas y reglamentos de la institución no favorece la diversidad y el acceso a estudiantes que no cumplan ciertos parámetros. Por ejemplo, muchos de los Manuales de Convivencia Escolar promueven el respeto por la diferencia y la no discriminación, pero establecen en sus objetivos y metas institucionales el cumplimiento de unos estándares para medir a todos por igual.

b) Culturales (conceptuales y actitudinales)

Son aquellas barreras generadas por el conjunto de creencias y actitudes que definen los comportamientos de la comunidad escolar, los cuales pueden afianzar mitos como los de individuos que “no aprenden”, que requieren de profesionales muy especializados o que incluso desmejoran el desempeño de los demás.

c) Prácticas (Enseñanza-Aprendizaje)

Cuando las actividades del aula no se diseñan pensando en las habilidades y capacidades de todos los estudiantes y, en cambio, generan aislamiento y discriminación para algunos de los estudiantes.

Estrategias metodológicas que apoyan procesos educativos inclusivos

La recopilación de experiencias internacionales exitosas y el análisis de mejores prácticas ha dejado como resultado la definición de tres estrategias clave para favorecer los procesos inclusivos en el aula escolar:

  1. Diseño universal del aprendizaje, entendido como las acciones cuyos beneficios aplican al mayor número de estudiantes, atendiendo la diversidad de estilos de aprendizaje,  recurriendo al mínimo de ajustes, promueve el uso de múltiples estrategias didácticas orientadas por el principio de flexibilidad y del reconocimiento de diferentes formas de evaluar el aprendizaje de todo el alumnado.
  2. Trabajo colaborativo, consiste en proponer dentro del aula trabajos de construcción conjunta de saberes, que permitan ha todos los estudiantes aportar lo mejor de cada uno. De igual manera es necesario que este ejercicio se traslade al trabajo de los docentes en general y se articule con otros miembros de la comunidad educativa, familias, estudiantes, directivos, entre otros.
  3. Maestros apoyando a maestros,  permite que un docente que tiene alguna situación problema en su aula, la comparta con un equipo conformado al interior del colegio, de cual pueden hacer parte maestros, orientadores, familia, estudiantes entre otros,  que tienen la tarea de aportar posibles estrategias de solución.

Conclusión

Debemos pasar de la conceptualización a la acción y llevar a la práctica toda la normativa existente en el país, que permita que cada vez más estudiantes con discapacidad puedan acceder y progresar en el sistema educativo, contamos ya con suficientes experiencias que han demostrado que es una mejor educación para todos y que “si crecemos juntos aprendemos a vivir juntos”, debemos preguntarnos como ciudadanos que estamos dispuestos a aportar para que la educación inclusiva sea una realidad en nuestro país?

Bibliografía

  • Stainback, S., y Stainback, W. (2001). Aulas inclusivas. Un nuevo modo de enfocar y vivir el curriculo. Madrid: Narcea.
  • UN (2006). Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad. Recuperado de: www.un.org/spanish/disabilities/
  • López Melero, M. (2011). Barreras que impiden la escuela inclusiva y algunas estrategias para construir una escuela sin exclusiones. Revista, INNOVACIÓN EDUCATIVA, n.º 21, 2011: pp. 37-54. Universidad Santiago de Compostela
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[2] A través de la Resolución 70/1 de 2015, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030, un plan de acción integral a favor de las personas, el planeta y la prosperidad. La Agenda plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS- que agregan 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental con el fin de lograr un mayor desarrollo humano mientras se protege el planeta

 


Photo by Pragyan Bezbaruah from Pexels

Escrito por
Docente experta en educación inclusiva e Inclusión International.
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Gustavo González Palencia
Gran Maestro Premio Compartir 2008
ogré incentivar en niños y jóvenes el gusto por la música y la ejecución de instrumentos musicales.