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En búsqueda del aprendizaje activo

Un estudiante cae dormido en clase. A lo mejor leyendo en un puf o con la cabeza sobre el escritorio en medio de un debate. ¿Qué hacer?

Julio 23, 2018

Para su sorpresa, siempre le digo a mis estudiantes que si están tan cansados duerman, después tal vez solo necesitan dormir un poco. Obviamente, si es un patrón recurrente, tenemos una conversación tranquila acerca de su salud y como puedo ayudar. Pero enfrentar a un niño cansado (adolescente o adulto), pienso que es absurdo obligar a un cerebro cansado a aprender. Cuento esta historia con el fin de explicar mi curiosidad acerca de la idea del aprendizaje activo. ¿Qué más puede ser el aprendizaje?

He visto sobretodo el aprendizaje activo usado en oposición a la escucha pasiva de lecturas o la lectura pasiva de un texto, y más ampliamente, en oposición a cualquier forma de quedarse quieto. En Active Learning: Creating Excitement in the Classroom (1991), Charles Bonwell y James Eison afirman que “los estudiantes deben hacer más que solo escuchar”, y ellos definen el aprendizaje activo como “actividades instructivas que involucran a los estudiantes en hacer cosas y pensar acerca de qué están haciendo.”

Pero como Kate Lacey nota, activo/pasivo no funciona como un simple binario, si no como una distinción fractal, donde lo que cuenta como jornadas “activas” con contexto: escuchar es activo en contraste con oír, pero escuchar cuenta como pasivo en relación con hablar, y ambos escuchar y hablar cuentan como pasivos en relación a moverse. En Lydia Plowman (1988) se critica el video interactivo, un precursor de ambos MOOC y el aprendizaje personalizado, a ella le preocupa que “ El típico usuario sea solitario, aislado (a lo mejor en una tienda de comestibles o en una esquina callada en algún lugar), sentado, y la única interacción física será la de tocar la pantalla, la rueda de desplazamiento, el teclado o el mouse. Para un profesor, el aprendizaje activo implica actividad no solo en la mente pero también de la persona completa, como un niño que se mueve alrededor o más allá del salón de clases en búsqueda de evidencia, preguntas, información, personas relevantes y objetos”

Mientras los profesores hacen y deben cuidar de las actividades de todos los niños, al mismo tiempo, Lacey argumenta que activo/pasivo “Tiende a asignar todo fácilmente a otros binarios poderosos (y usualmente relacionados con el género)” como escuchar/hacer, consumir/crear, o cuidar/hacer. Así, nada de lo que llega a presentarse como “pasivo” es considerado como descartado y sobrevaluado.

Cualquiera sea nuestra posición en las lecturas de la universidad, todos deberíamos estar profundamente preocupados acerca de descartar la escucha como pasiva. Mi hermana es una trabajadora social y mucho de ello consiste en aconsejar. Créanme, no hay nada pasivo en escuchar.

Como una frase, el “aprendizaje activo” no empieza hasta diez años después del “aprendizaje experiencial” y ha sobrepasado por mucho el “aprendizaje haciendo” acorde a Google N-Gram Yet, sin embargo desde el reporte del Commitee of Ten (1892) (las escuelas no han cambiado en 100 años, correcto?), Charles Elliot enfatiza la necesidad de los estudiantes de hacer cosas más allá de memorizar hechos, como leer múltiples libros de texto para desarrollar un “hábito de comparación” y el “hábito de cuestionar si cualquiera de los libros cubre el suelo”(p.189). El reporte argumenta que los estudiantes necesitan experiencia “poniendo las cosas juntas”, y los profesores deben ayudarles a los estudiantes a aplicar “lecciones de historia a eventos recurrentes” y “establecer sus conclusiones en sus propias palabras” ( p.170).Y dado que las lecturas “requieren de una elaborada toma de notas,- se hará un esfuerzo severo si se hace bien”, fuera del colegio deben ser limitados a una “breve charla para presentar el contenido del acercamiento de las próximas elecciones”. E incluso una mejor estrategia es “llamar a los pupilos a preparar las lecturas bajo la dirección del profesor” (p.188) pero saltamos un siglo adelante, y todavía no tenemos suficiente de aprendizaje “activo” en el salón. En el libro de Spencer Kagan de aprendizaje cooperativo (2009), él usa la palabra “activo” 94 veces. Kagan brinda el activo/pasivo binario devuelta al “modelo constructivista” donde los “estudiantes no son los receptores pasivos de hechos conocidos. En cambio, son participantes activos en la construcción de su propio aprendizaje.” Mientras Kagan coteja y marca estruturas para el aprendizaje activo para la cooperación del aprendizaje, muchas de las estructuras son más que simples maneras “activas” para que los estudiantes hagan equitativamente las tareas tradicionales, como mejorar recordar hechos. Considerando los pasos por “Mix-Pair-Share”:

Paso 1: Mezcle. Los estudiantes se ponen de pie y mézclelos en clase.

Paso 2: Empareje. Cuando el profesor dice, “Par”, se emparejan con el estudiante más cercano.

Paso 3: Comparta. El profesor pregunta una pregunta, y da tiempo de pensar. Las parejas tienen 30 segundos para responder cada uno. Si estamos mirando a través de la ventana, este salón puede parecer ciertamente “activo”, y levantarse y moverse provee a los estudiantes con una pausa real y necesaria de sentarse. Pero aunque cada estudiante comparte su respuesta, la pedagogía tradicional permanece bastante tradicional: los profesores plantean una pregunta que puede ser respondida en un corto trayecto de tiempo, y los estudiantes responden. Las actividades estructuradas pueden demandar también de aquello “pasivo” en el sentido de obedecer y no cuestionar: escuchar las instrucciones, mirar el reloj, no sobrepasar el límite de tiempo. Como mucho de lo que conocemos, ser “pasivo” y embotellar a nuestra disidencia requiere de un esfuerzo activo.

Desafortunadamente, mucho de la ciencia cognitiva que favorece el aprendizaje activo presupone pruebas tradicionales, como pruebas de memoria y comprensión. Como profesores siempre hemos sabido, que edificar la memoria y comprensión toma un verdadero trabajo por parte del aprendiz. Acorde al científico cognitivo Jeffrey Karpicke, investigaciones revelan que “la repetición pasiva leyendo produce poco no beneficia para el aprendizaje”

Si bien es cierto, que la literatura de la ciencia cognitiva se encarga de ignorar las estrategias de lectura activa y las pruebas formativas que los profesores rutinariamente usan para ayudar a los estudiantes para comprender textos y para sus opiniones. La relectura pasiva es una denominación. ¿Deberíamos estar emocionados con las estrategias “activas” que ofrecen los científicos cognitivos para ayudar a los estudiantes a memorizar mejor los libros de texto las Ted talks y tener éxito en los exámenes? En un artículo acerca de las “pedagogías de la disidencia” que rompe con este esquema cansado, Cathy Davidson sitúa el aprendizaje activo como parte de un pasado de malas prácticas pedagógicas sin realizar. Davidson argumenta para una educación que ambas transformativa y transgresiva. No obstante, ella nota que algunos estudiantes se opondrán al “aprendizaje activo” porque ellos piensan que “tú [el profesor] estas intentando salir de trabajo o dejando uno rápido para tenerlos a ellos pensando y tomando responsabilidad de su propio aprendizaje”. Cuando encontramos esa resistencia, debemos, “Recordar: ellos tienen al menos doce años de práctica/indoctrinación en dominio de métodos de educación formal donde la jerarquía y control desplazaron todo los métodos complejos de aprendizaje, basados en experiencia e interactividad”

Encontré que la caracterización de Davidson de la educación K12 no está sincronizada con la realidad de que las universidades están constantemente detrás de los que muchos profesores de K12 han estado haciendo por largo tiempo. La ola de “constructivismo” que barrio K13 en 1980 trajo muchas estrategias interactivas a la delantera, piensa que estas estrategias no son necesariamente “pedagogías de la disidencia”.

Entre las estrategias que Davidson favorece, los profesores de K12 reconocerán los tiquetes de salida y “pensar-parejas-compartir”. Hay una larga historia de la curiosidad pedagógica en la educación secundaria buscando los métodos comunes en las escuelas primarias. Hace más de veinte años, Beth Panitz (1966) recomendó pensar-parejas-compartir como una forma de salir de la “rutina de la lectura”.

Numeradas fuentes, incluyendo Wikipedia, acreditan a Frank Lyman con el origen de think-pair-share-. El artículo de Lyman, The responsive classroom Discussion: The inclusion of All students (1981), fue publicado en una monografía acerca de la corriente de inclusión y la “preocupación del crecimiento que los profesores “regulares” necesitan como habilidades adicionales y conocimiento que no están obteniendo en sus programas de preparación como profesores”.

Entonces, tal vez es oportuno que Davidson enliste think-pair-share como una pedagogía de disidencia ya que Lyman esperaba que la estrategia sobrepasará la renuencia de los estudiantes de educación especial para hablar en la sala-maestra de clases. Adicional, el encontró que “La mayoría de resultados fáciles y observados y comúnmente reportados es que muchos más estudiantes levantan sus manos para hablar después “practicar” en parejas y entre ellos están normalmente aquellos que normalmente no participan”.

Como parte de esta amplia visión, Lyman argumenta que “Todos los estudiantes requieren de un salón de clases responsivo, con un diseño cooperativo en el cual se le solicitan respuestas a todos. Lo que ni los estudiantes “incorporados” ni otros necesitan es un salón de clases donde una persona habla al tiempo o nadie habla, un salón de clases en el cual pensar es desalentar por miedo a no ser controlado, y en el cual la competencia es el motivador por excelencia”

 La parte donde hablo acerca de cómo he luchado como profesor

Quiero dejarle entrar en Making a Difference una clase que enseño. Un experimento en este segundo año, empecé teniendo estudiantes pensando en cómo podían crea un proyecto usando metas de desarrollo sostenible (SDGs) para anexar a los temas reales en escala local (la idea vino de Jennifer Corriero & Michael Furdyk). El aprendizaje activo es el mejor, ¿correcto?

Como pueden imaginarse, eso no es fácil. Mientras esta clase de aprendizaje activo les dio a mis estudiantes la representación para pensar por medio de los problemas globales, hemos hecho la más concreta diferencia asistiendo a la agencia local que ya se dedica a servir a la comunidad. Para aumentar el dinero para la caridad local, hemos usado nuestro tiempo de clase para cocinar pasa bocas saludables los cuales se venden en la escuela, y nos daban la oportunidad de trabajar con los estudiantes en nuestro apoyo intensivo a la clase. También organizamos una colecta de ropa. Intenté darle a mis estudiantes tanta representación como pude mientras constantemente replanteaba las formas en que me quedaba corto y las veces cuando poniendo la agencia en las manos de los estudiantes no funcionaba tan bien como esperaba. En un extremo del aprendizaje activo, nos esforzamos por crear con ideas que tenga un impacto importante. En otro extremo del aprendizaje activo, encontramos un trabajo comprometido en soportar a otros quienes ya tenían proyectos en marcha. Planeo mantener ambos de estos patrones abiertos a mis estudiantes.

Tan lejos como vaya la idea de aprendizaje “activo”, no estoy seguro que nos ayude a ver más claramente las mejores formas de mover la educación adelante. Los estudiantes necesitan ser capaces de tomar decisiones significativas cada día. Ellos merecen pedagogías que respeten sus necesidades intelectuales, emocionales y físicas. Las escuelas necesitan respetar de donde vienen los estudiantes, donde se encuentran, y donde esperan estar.

Tony Wagner es aficionado en decirnos que entramos en una nueva era: “El mundo no se interesará por mucho acerca de lo que sabes; el mundo solo se preocupa por lo que puedes hacer con lo que sabes”. Fuera del riesgo, es difícil pensar en cualquier trabajo donde las personas alguna vez se les pagarán por contabilizar hechos. Fuera de la mala epistemología, es difícil pensar en alguien que haya separado saber de hacer. John Dewey (1916) nos dice que “no hay tal cosa como conocimiento genuino y la comprensión fructífera excepto el que los descendientes del hacer” Dewey continúa diciendo que el “Deseo nunca se pierde si está asociado a la dirección adecuada de vida.” Estoy interesado en saber más acerca de cómo podemos traer diferentes clases de deseos a la educación, dentro de las escuelas, y en nuestros salones de clase.

 

Fuente: Long View On Education.
Traducción: Alejandra Franco.

Escrito por
Coordinador de aprendizaje personal. Profesor de inglés en International School of Brussels.
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Jaqueline Cruz Huertas
Gran Maestra Premio Compartir 2000
Es necesario entablar una amistad verdadera entre los números y los alumnos, presentando las matemáticas como parte importante de sus vidas.