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Glosario ambiental

Letra B | Segunda entrega del glosario ambiental diseñado por el Fondo Mundial para la Naturaleza – WWF. ¡Apropiémonos del lenguaje medioambiental!

Noviembre 18, 2019

Lea: Letra A | Glosario ambiental: ¡Apropiémonos del lenguaje medioambiental!

 

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Biodiversidad:

Una de las definiciones más completas de biodiversidad es la que ofrece el Convenio de Diversidad Biológica. Allí se entiende como “el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la tierra y los patrones naturales que conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano”. Además, dentro de la misma definición, se indica que la biodiversidad comprende igualmente “la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie (diversidad genética) que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo”.

Pero, ¿qué quiere decir esto? En resumidas cuentas, la biodiversidad indica la variedad de vida en la tierra, lograda a través de procesos naturales como la selección natural y analizada en tres ámbitos específicos: genes, especies y ecosistemas. Estos últimos dan el nombre a los diferentes tipos de biodiversidad que se consideran actualmente.

  1. Diversidad genética: entendida como el número total de características genéticas dentro de cada especie. Estas características son las que mantienen la información bioquímica que determina su comportamiento y su apariencia.
  2. Diversidad de especies: es la variedad que se tiene de estas dentro de un hábitat o una región, es decir, los tipos de animales y plantas que existen en un territorio.
  3. Diversidad de ecosistemas: es la variedad de las posibles relaciones entre especies que habitan en una misma región, como también de la relación con el hábitat que las rodea.

Bioindicadores:

Pueden ser procesos, especies o comunidades biológicas (como las plantas, los animales y los microorganismos) que demuestran ciertas características del medio ambiente. Gracias a ellos, puede conocerse la existencia de recursos vitales, la calidad del entorno, el estado de conservación o el nivel de contaminación de un ecosistema.

Un bioindicador ideal es aquel que es sensible a los cambios físicos y químicos del medio en el que vive, pues de esa manera puede reaccionar y evidenciar las perturbaciones del ecosistema. Además, debe ser abundante, relativamente estable frente a la variabilidad climática, fácil de identificar, anteriormente estudiado en su ciclo biológico y con poca movilidad.

Un gran ejemplo es el liquen, un organismo que resulta entre la unión de un hongo y un alga. En su caso, estos organismos son supremamente sensibles a los cambios químicos del aire, por lo que aparecen o desaparecen dependiendo del grado de contaminación.

Bioma:

Es el nombre que se le da a un grupo de ecosistemas que comparten características como el clima, la vegetación y la fauna. Existen dos tipos principales de bioma: los terrestres y los acuáticos.

1.  Para clasificar los biomas terrestres, se tienen en cuenta condiciones como la posición geográfica, la temperatura y la precipitación. Y su nombre se otorga de acuerdo a la vegetación predominante, como los desiertos, las sabanas y la selva.

2. En el caso de los biomas acuáticos, la salinidad, la luz, la temperatura, el pH, el oleaje y las corrientes son las condiciones de clasificación. Reciben su nombre de acuerdo con el organismo más abundante que se presente: como arrecifes de coral, banco de mejillones, entre otros. 

 

Blanqueamiento de corales:

Debido al calentamiento global y, con él, al aumento de temperatura en el mar, los corales están perdiendo su color. El problema es que no se trata solamente de un fenómeno cromático: el blanqueamiento de corales significa que estos están muriendo. El fenómeno es preocupante, pues estos magníficos ecosistemas dan cobijo a casi el 25% de las criaturas marinas existentes, aunque representan menos del 1% de la superficie oceánica.

¿Cómo se produce el blanqueamiento?

Los corales contienen algas microscópicas conocidas como zooxantelas que viven simbióticamente con ellos –es decir, dependen del otro–. Son las responsables de sus increíbles colores y son su principal alimento. Cuando los corales se ‘estresan’ –un fenómeno producido por el aumento de temperatura del océano, dado que solo pueden habitar en aguas de entre 18 y 30 grados Celsius– expulsan estas microalgas. Esto hace que los corales, al desnutrirse por periodos prolongados, mueran y dejen expuesto su esqueleto blanco. 

Bosques nativos:

Los bosques nativos son aquellos que no han sido intervenidos significativamente por el hombre. Más allá de pequeñas recolecciones de productos forestales no maderables o de la tala de unos pocos árboles, el ecosistema y sus procesos biológicos no han sido perturbados.

Bosques naturales modificados:

 Son aquellos donde los árboles nativos se han recuperado de algún tipo de afectación humana –como por ejemplo los incendios forestales– de forma natural.

Bosques plantados:

En contraste, los bosques plantados son aquellos que el hombre sí ha intervenido con procesos de reforestación –es decir, siembra de nuevos árboles– hasta el punto de cambiar su estructura y su funcionamiento. Comúnmente, este tipo de bosques es bastante simétrico: tiene distancias exactas entre los árboles y maneja un máximo de dos especies, todas de la misma edad. Este tipo de plantación puede tener dos objetivos: la producción o la protección.

Bosques plantados para la producción: son aquellos donde las plantaciones de especies nativas o implantadas se dan con el fin de producir materias primas para el consumo del hombre.

Bosques plantados para la protección: son aquellos donde las plantaciones de especies nativas o implantadas se dan con el fin cuidar los suelos, el agua y toda la diversidad biológica del sector.

Bosques semi-naturales:

Son aquellos donde se han realizado plantaciones únicamente de especies nativas o se han hecho procesos de regeneración natural asistida –que incluye la eliminación de plantas parásitos, interferencia biótica de los alimentos, entre otras–, con el fin de mantener el paisaje y su funcionamiento.

Bosques tropicales:

Dentro de su apellido se encuentra una pista: los bosques tropicales son bosques ubicados entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer, muy cerquita de la Línea Ecuatorial, en países de Sur América, África y el sudoeste de Asia.

Al estar en el trópico, este tipo de bosques tienen una temperatura promedio entre los 20-25 grados centígrados, acceso a abundante luz solar durante todo el año y lluvias frecuentes en la mayoría de sus territorios. Esto permite el crecimiento de muchas especies de plantas y animales diferentes. De hecho, a pesar de ocupar tan solo el 6% del territorio global, un kilómetro de este tipo de bosques puede tener más de 100 especies de árboles diferentes y sus territorios representan alrededor del 80% de las especies documentadas en el mundo.

Existen diferentes tipos de bosques tropicales: el bosque tropical lluvioso, el bosque tropical húmedo caducifolio, el bosque tropical seco y semi-seco, y las formaciones de bosques tropicales en tierras altas.

  1. Bosque tropical lluvioso: son bosques sin estaciones secas y con precipitaciones –entendidas como la caída de agua en cualquiera de sus estados- de más de 2.500 mm. La Amazonía contiene el mayor exponente de bosque tropical lluvioso en el mundo, aunque también son reconocidos los manglares cercanos a las costas. Estos últimos ocupan alrededor de 24 millones de hectáreas de los países subtropicales y tropicales.
  2. Bosque tropical húmedo caducifolio: con precipitaciones anuales de 1.000 a 2.000 mm, son bosques que varían mucho dependiendo de la cantidad de lluvia y la temperatura a lo largo del año. Generalmente son mucho menos biodiversos que los bosques húmedos tropicales y sus árboles tienden a ser de hojas caducas –es decir, hojas que se mudan en cierto tiempo del año para ser reemplazadas por unas nuevas-.
  3. Bosque tropical seco y semi seco: ocurren en áreas con precipitaciones de 500 a 1.000 mm anuales. Tienen períodos de sequía mucho mayores a los tipos de bosques anteriores; sin embargo, tienen una biodiversidad rica en especies nativas. Más de la mitad de los bosques tropicales secos y semi secos se encuentran en África.
  4. Formaciones de Bosques tropicales en tierras altas: se encuentran en colinas o montañas con una altitud de 800 m o más, sobre el nivel del mar. En América Latina, los bosques tropicales de tierras altas más reconocidos están en la Cordillera de los Andes, también conocido como bosques Andinos. 

 

Contenido publicado originalmente en la página de WWF Colombia bajo licencia Creative Commons.


Imagen unsplash.com

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