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Infoxicación digital. ¿Qué es? ¿Cómo combatirla?

Cada vez buscamos menos información porque cada vez más nos tropezamos casualmente con ella. Conozca 4 preguntas para aprender a gestionar la información en internet.

Enero 18, 2020

El término infoxicación se lo debemos a Alfons Cornella y sirve para definir el exceso de información a la que estamos siendo sometidos en distintos soportes digitales a los que accedemos en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquier dispositivo y por cualquier motivo. Dicho término quiere incidir también en el hecho de que cada vez el tipo de información a la que accedemos, a la que acceden vuestros hijos y alumnos es menos profunda y exhaustiva.

Nunca hasta ahora habíamos dispuesto de tanta información pero, paradójicamente cada vez estamos realizando una peor gestión de la información que está a nuestro alcance y, además, está repercutiendo de forma negativa en nuestros hábitos.

Para que os hagáis una idea de la magnitud de información de que disponemos, os contaré que la Universidad de Berkeley en California realizó un estudio en el que concluyó que la información generada entre los años mil novecientos setenta y dos mil fue parecida a la que generaron los seres humanos durante todo el periodo de la Prehistoria.

¿Quieren saber más sobre el término infoxicación? ¿Quieren descubrir pautas que les ayude a gestionar correctamente la información digital y combatir así la infoxicación digital? Si es así, estaré encantado que me acompañen en la lectura de este artículo.

Información + intoxicación = infoxicación

Entre los múltiples problemas que está generando la infoxicación, uno de ellos se centra en que lo relevante, es decir, lo más importante, se está sustituyendo por lo exhaustivo, por querer saberlo todo. Y el precio de sustituir lo relevante por lo exhaustivo es lo que podríamos llamar como ‘ansiedad por la información‘. Una ansiedad que, al fin y al cabo, en lugar de generar información, provoca un efecto contrario, ya que genera dispersión e impide profundizar sobre algún tema en particular.

Existe la expresión “Information Fatigue Syndrome” (IFS) que podría traducirse como síndrome de fatiga informativa, una expresión acuñada por el psicólogo británico David Lewis para definir un cuadro sintomático caracterizado por la fatiga causada por el exceso de información que genera un cansancio físico y mental y que entre sus múltiples manifestaciones está el dolor de estómago, pérdida de visión, problemas relacionados con la atención y la concentración, pérdida de la capacidad de análisis, dificultad en la toma de decisiones, ansiedad, estrés y trastornos de sueño.

« ¿Sobre qué quiero estar informado?» La pregunta clave para combatir la infoxicación

“¿Sobre qué quiero estar informado?” Esta pregunta es clave porque marca la diferencia entre la información y la información que deseo. Esta no es una diferencia baladí porque el gran problema que existe actualmente con la información es que buena parte de la que consumimos la consumimos de forma casual; es decir, cada vez buscamos menos información porque cada vez más nos tropezamos casualmente con ella.

Y ese tropezar continuo con información que no sé si deseo porque no me he cuestionado lo que deseo, es lo que genera una enorme dispersión, sobre todo entre los más jóvenes.

De ahí que la clave esté en aprender a formular cuatro preguntas que marcarán la forma en la que vuestros hijos deberían aprender a gestionar la información que les llega desde todos los medios a los que están permanentemente conectados.

Estas cuatro preguntas son:

  1. ¿Sobre qué quiero estar informado? Se trataría de preguntar a vuestros hijos o alumnos qué tres temas les interesan. Una vez se eligen los tres temas importantes, a continuación se eligen tres temas secundarios que no tienen por qué guardar relación con los temas principales. El número tres es tan solo una cifra orientativa. En todo caso no es recomendable que se exceda de cinco preferencias porque cuantos más temas interesan, menos se puede profundizar en ellos.
  2. ¿Dónde busco la información? Internet se ha convertido en la gran puerta por la que acceder a todo tipo de información y motores de búsqueda como Google, Yahoo o Bing nos lo ponen cada vez más fácil. Pero, cuidado. Estos buscadores son meros robots que nos enseñan aquello que han indexado. Por ejemplo, Google tiene indexadas más de mil millones de páginas, pero solo representa una pequeña parte de la información que existe en internet que se calcula en más de quinientos mil millones de páginas. Sí, han leído bien, quinientos mil millones.
  3. ¿Qué hago con la información que encuentro por casualidad? Existe una palabra preciosa que define el descubrimiento o hallazgo afortunado de algo mientras se está buscando una cosa distinta. Esta palabra es serendipia, un neologismo que procede del inglés ‘serendipity‘cuyo origen se remonta a un cuento persa titulado ‘Los tres príncipes de Serendip’ en el que los príncipes de la isla Serendip, actualmente Sri Lanka, solucionaban sus problemas gracias a una casualidad.

    Pues bien, hacer frente a la ingente información que se descubre de manera casual es uno de los grandes retos a los que se enfrentarán diariamente vuestros hijos y alumnos. Ante este tipo de información, lo que hay que hacer primero es tener muy claro si está dentro de los intereses principales o secundarios a los que he aludido más arriba. Si es así, el segundo paso es buscar la forma de almacenar la información casual en un mismo espacio para que, lo que en ese momento nos parece de interés, no acabe en el olvido debido a su dispersión a la hora de almacenarlo.

    En este sentido, tal vez la clave no sea la de guardar y clasificar, sino la de ignorar para no tener luego de eliminar.
     

  4. ¿Cómo busco y filtro la información? Mil millones de páginas indexadas es un argumento de peso para darse cuenta de que Google se ha convertido en el buscador de referencia para búsquedas en la red. El problema surge sobre todo en los más jóvenes a la hora de acotar la información para que esta sea lo más refinada y atinada posible. Para ello, aquí tenéis ocho recomendaciones que pueden ser muy útiles a la hora de utilizar el buscador de Google. Pueden leerlas en el siguiente enlace.

Verdad verdadera, verdad de la buena o cómo combatir la infoxicación

Descubrir lo que nos interesa, seleccionarlo y aprender a buscarlo no sirve de nada si aquello que se encuentra no es verdad. Para ello es importante tomar en consideración los siguientes criterios:

  • Autoría
  • Actualización
  • Objetividad
  • Usabilidad

Sobre la veracidad o no de los contenidos y el efecto que ello provoca en nuestra memoria, quiero reproducir un fragmento de una entrevista aparecida en el periódico digital El País el ocho de marzo de dos mil ocho. En ella el escritor y periodista Juan Cruz dialogaba con el gran humanista Umberto Eco sobre temas de actualidad. Pues bien, en un momento de la entrevista Juan Cruz incidió, metafóricamente hablando, acerca de los monstruos que circulan por internet, a lo que Umberto Eco respondió:

“Sí, parece que todo es cierto, que tienes toda la información, pero no sabes cuál es buena y cuál equivocada. Esta velocidad provocará la pérdida de memoria. Y esto ocurre en las jóvenes generaciones, que ya no recuerdan ni quién era Franco ni quién era Mussolini, ¡o incluso Felipe González! La abundancia de información sobre el presente no te permite reflexionar sobre el pasado. Cuando yo era chico podían llegar a la librería tres libros por mes, hoy llegan mil. Y ya no sabes qué libro importante fue publicado hace seis meses. Eso también es una pérdida de la memoria. La abundancia de información sobre el presente es una pérdida y no una ganancia. (…) Ése es uno de nuestros problemas contemporáneos. La abundancia de información irrelevante y la dificultad de seleccionarla, y la pérdida de memoria del pasado, no digo ya la histórica. La memoria es nuestra identidad, nuestra alma. Si tú pierdes hoy la memoria, ya no hay alma, eres una bestia. Si sufres un golpe en la cabeza y pierdes la memoria, te conviertes en un vegetal. Si la memoria es el alma, disminuir mucho la memoria es disminuir mucho el alma.”

 

Contenido publicado originalmente en el blog Justifica tu respuesta bajo licencia Creative Commons.

 

Imagen Bohdan Polishchuk on Unsplash

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Escrito por
Maestro de secundaria, defensor de la educación inclusiva, apasionado de las nuevas tecnologías y enamorado de la educación emocional
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.