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La creatividad en el proceso de enseñanza-aprendizaje

Distintas voces expertas sostienen que las escuelas “matan” la creatividad y que la bloquean cuando tratan a todos los niños como iguales cuando en realidad son diferentes 

Febrero 22, 2018

El pensamiento creativo o pensamiento lateral  es importante porque le da al ser humano la capacidad de descubrir conocimientos e ideas nuevas (Edward De Bono, 1989).

Distintas voces expertas sostienen que las escuelas “matan” la creatividad y que la bloquean cuando tratan a todos los niños como iguales cuando en realidad son diferentes. Un error pedagógico  que parece fácil de comprender  pero difícil de desarraigar en la práctica educativa cotidiana.

El primer paso para abrir la escuela a la creatividad es entender que los niños son distintos, que piensan distinto y, por tanto, hay que incentivarlos a que hagan cosas originales, por ejemplo lecturas originales para que cuando lean se expresen en sus propios términos; promover la fluidez, plantearles situaciones que los lleven a dar no una respuesta sino dos, tres y más; un camino sino tres, cinco, diez; hay que enriquecer su vocabulario; hay que favorecer en ellos actitudes básicas como el riesgo.

Una consecuencia de esta apertura a la creatividad de los alumnos y alumnas es que el rol y actitud del maestro cambia situándolo en una zona de incertidumbre profesional al estar expuesto a la creatividad e inmediatez sorpresiva de sus alumnos cuando ha potenciado que fluya su  creatividad en esos procesos de aprendizaje que viven de forma personalizada y significativa.

Factores sociales potenciadores el pensamiento creativo

Existen numerosos factores sociales que intervienen positivamente en el pensamiento creativo. Entre los factores sociales que más lo favorecen se encuentran el aprendizaje a través de error y acierto, la flexibilidad frente a lo innovador, un ambiente fomentador del intercambio creativo, donde se valore lo intuitivo, lo lúdico, lo imaginativo y lo poético. De forma esquemática se presentan en esta figura. 

Factores sociales potenciadores de la creatividad

 

Elementos bloqueadores de la creatividad

En el polo opuesto y como factores que impedirían el desarrollo de la  creatividad,  pueden destacarse los siguientes: 

  • Excesiva disciplina formal
  • La rigidez intelectual
  • El apoyo exclusivo a lo racional
  • La presión que se genera por descalificaciones, ridículo o rechazo.

Centrándose en el ámbito académico, J. Muñoz (1994: 24) señala como factores negativos las presiones conformistas (hacer las cosas como siempre se han hecho o como las hace todo el mundo); las actitudes autoritarias en el aula (coartan el proceso de comunicación necesario para cualquier aprendizaje); actitudes burlonas inhiben la creatividad del mismo modo que el sentido del ridículo; la rigidez de un profesor (por ej., su falta de referencia a los sentimientos, no ayuda a crear un ambiente de participación y libertad, completamente necesarios para la creatividad); la excesiva exigencia de la verdad puede provocar un recorte de los procesos, dejando de lado la creatividad. 

Si bien es cierto que nuestra cultura  académica siempre se ha decantado hacia el lado de la verdad, la racionalidad frente a la imaginación; la intolerancia hacia una actitud de juego en relación con los contextos de enseñanza-aprendizaje, decía, es una cultura que frustra la creatividad. Por el contrario,  un ambiente creativo, incentiva la curiosidad, fomenta la autoevaluación y el autoaprendizaje, busca un clima de libertad, comunicación y afecto en el aula, pospone juicios sobre las personas y las ideas, promueve la flexibilidad de pensamiento, motiva las preguntas y explora la dimensión holística de las distintas situaciones. En la siguiente figura se muestra esquemáticamente  las consecuencias naturales que se producen en un aula en la que se establece  un ambiente habitual de  creatividad.

Rasgos del aula de ambiente creativo (Fuente: elaboración propia  a partir del pensamiento I.Muñoz, 1994)

Para finalizar este análisis reflexivo sobre cómo potenciar el pensamiento creativo en los procesos de aprendizaje, sugerimos lanzar una sencilla – no por obvia resulta fácil- transferencia a la práctica docente para  quienes buscamos permanentemente mejorar la práctica tras la reflexión pedagógica. 

Conclusión y transferencia a la práctica docente

Se precisa diseñar actividades que reten las experiencias, la curiosidad y el interés de los alumnos/as, que a la vez  incluyan un componente lúdico-pedagógico donde el juego, la exploración de los lenguajes del niño/a y la intencionalidad de las acciones del maestro/profesor estén siempre presentes, aprovechando cada momento. Este  tipo de actividades resultan motivantes para los niños y niñas por ser diferentes a las usadas en la rutina diaria de la escuela. Esto nos desvela una aplicación práctica para el aula: la creatividad se verá estimulada y apoyada en la medida que se posibiliten actividades y espacios que resulten retadores e interesantes para nuestros alumnos. 

Para quienes desean consignas prácticas recomendamos la lectura de 7 ideas para fomentar la creatividad en la escuela  en la que se presentan sencillas estrategias al alcance de todos. Estoy convencida de que los niños y niñas superan en mucho nuestra previsiones cuando creamos las situaciones favorables. ¡Mucha suerte!

Referencias bibliográficas

De  Bono, E. (1994) El pensamiento creativo. El poder del pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas.  Barcelona: Paidós.
Muñoz, I. (1994). El pensamiento creativo. Desarrollo del programa "Xenius". Barcelona: Octaedro. 


Imagen: https://ined21.com/7-ideas-fomentar-la-creatividad-las-escuela

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Cofundadora y Directora de la Plataforma Internacional Práctica Reflexiva.
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Luis Fernando Burgos
Gran Maestro Premio Compartir 2001
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