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La humanidad de nuestros estudiantes no está en debate

 Nada es más importante que como contextualizamos nuestras preguntas, qué es debate y qué no. 

Julio 31, 2018

Habitualmente me encuentro angustiado por intentos de mantener la política separada de la pedagogía. Muchos de los libros en la lista principal de los profesores se enfocan más en los “trucos” o artificios para lograr que los niños se “comprometan”, que en direccionar la atención en las más profundas injusticias que dan forma a nuestra sociedad y a las escuelas.

Así que al principio estaba complacido de ver que Philip Russell escribía para Cult of Pedagogy acerca de usar nuestros salones de clase como un lugar para “fomentar el respeto cívico y el compromiso de nuestros estudiantes para llevarlos más allá de las paredes de nuestras escuelas”. Pero más importante, aprecié que anunciara la idea de que los profesores deben ocultar sus propias opiniones: “Es engañoso y contraproducente para simular neutralidad”.

No obstante, no hay una manera fácil de decir la próxima cosa que necesito decir. En su artículo, los errores de Russell alientan el compromiso cívico teniendo a los estudiantes debatiendo su humanidad.
Por ejemplo: considere algunas de las preguntas que él sugiere: 

  • ¿Debe la bandera confederada ser izada en lugares públicos?
  • ¿Deben los refugiados sirios ser dejados en el país o expulsados?
  • ¿De quién fue la culpa en Charlottesville?
  • ¿Tiene América aún un asunto significativo con el racismo?
  • ¿Deben los inmigrantes protegidos por estatus temporal (TPS) ser enviados de vuelta a su nación de origen?

Estas preguntas son hechas para juegos artificiales y espectáculos en los nuevos shows nocturnos, pero no son motivos para el discurso civil. En numerosas ocasiones, Russell enfatiza que espera que estas discusiones sean sin emoción para que haya un “discurso civil, aun cuando se están cubriendo los temas más emocionales”.

“No hay intercambio. No hay colapsos emocionales. Solo un buen debate”. No obstante, cuando ponen a los estudiantes en el lugar de tener que defender su humanidad en un debate, la respuesta más apropiada será un intercambio emocional y apasionado.

¿De quién fue la culpa en Charlottesville? ¡Los Nazis! ¡Fue de los Nazis!

En Twitter, Melinda D.Anderson dirigió la atención a la angustia evidente de uno de los estudiantes en respuesta al debate acerca de H&M, poniendo a un hombre joven negro en una sudadera que lo etiquetaba como “el mono más genial de la selva”. Russell nos decía: “al principio de la clase, puse la foto de H&M usada en la publicidad y propuse esta pregunta: ¿Merece H&M recibir la respuesta visceral que recibieron?”.

Por la reacción de etiquetado “visceral” en lugar de intelectual, Russell supone que las personas se oponen al racismo por los sentimientos en cambio de la razón y, además, tener una reacción visceral al racismo de alguna forma es algo malo.

Como Marian Dingle, Melinda D.Anderson compartió cómo este tipo de “debate” daña los estudiantes negros y a los estudiantes de color. La solución no es evadir estos temas, como dijo Jennifer González, editora de Cult of Pedagogy. Más bien, lo sugiere como una posible opción. Cualquiera de las preguntas de Russell puede ser fácilmente reformulada para destacar en vez de amenazar la humanidad de los estudiantes quienes son oprimidos:

  • ¿Cómo podemos hacer de los lugares públicos un reflejo de nuestro compromiso y equidad?

  • ¿Cómo podemos darle la bienvenida a los refugiados y proteger a los inmigrantes?

  • ¿Cómo podemos movilizar una resistencia pacífica para los movimientos de supremacía blanca?

Por supuesto, estas preguntas llevan un sesgo en ellas, pero entonces también lo hacen las preguntas que levantan los dos lados en oposición. Quizá nada es más importante que como contextualizamos nuestras preguntas, qué es debate y qué no. En twitter, muchos educadores ofrecen resistencia y recursos importantes: Christie Nold, Marian Dingle, Shana V.White, Kaitlin Popielarz, Jennifer Binnis, Dr.Rosa Perez-Isiah, Jess, Jonathan Gold, Rusul Alburail, Shannon Carey y Justin, por mencionar a algunos.

En On Cultivating Radical Imagination o Why I Will Never Teach Debate Again, Shannon Carey argumenta que “nosotros necesitamos el centro de los circuitos cerrado de cualquiera o pensar y cultivar la imaginación radical en nosotros mismos, y en nuestros estudiantes”.

“Muchos profesores bien valorados y con un pensamiento crítico valioso (¡yo!) alentarán a los estudiantes a pensar acerca de los temas de dificultad (¿deberían los adolescentes ser capaces de votar?, ¿debería la mariguana ser legal?, ¿es John Brown un héroe o un antihéroe?) ya encuadrar la cuestión en términos establecidos, transitados en caminos de pensamiento y acción. Mientras permitimos a los estudiantes evaluar “los dos lados” de un tema, debe desarrollar una cierta variedad de pensamiento crítico y no debe desarrollar un pensamiento divergente o hábitos de profunda y creativa investigación.

En efecto, este tipo de pensamiento - lo más evidente espectacular en la escuela siempre presente es “debate unite” -se refiere específicamente, a maneras restrictivas de pensamiento acerca de los temas complejos. Se toma, como dado, que hay dos formas de pensar acerca de un asunto; dos formas que usualmente ha intentado o ha abogado para personas con poder” Shana White articula que los educadores pueden confundir lo que Carey identifica como “formas restrictivas de pensamiento acerca de temas complejos” para “una respuesta cultural de enseñanza responsiva.” Nosotros podemos enfrentar ese tipo de acercamiento de los imaginarios radicales.

A lo mejor, en vez de un debate, deberíamos empezar con una pregunta básica: ¿Qué está mal?

Sherri Spelic escribe:

Nuestros estudiantes pueden ver la desigualdad. Muchas de sus experiencias son injusticias en sus bases diarias. Precisamente aquí es en donde me gustaría vernos enfocados en las energías de nuestros educadores, en ayudar a los estudiantes a ver e identificar el diseño crítico a través de nuestra sociedad que plaga lo más vulnerable entre nosotros.

En orden de desmantelar y corregir estos diseños y patrones, ellos deben primero ser capaces de notificar y nombrarlos. Ese es el tipo de pensamiento de diseño que espero y deseo: donde el 'qué pasa’ impulsa nuestra búsqueda de '¿y si?'".

 

Fuente: Long View On Education.

Traducción: Alejandra Franco.

Escrito por
Coordinador de aprendizaje personal. Profesor de inglés en International School of Brussels.
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer