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Los retos de la Educación Popular en Colombia

Día tras día,  las escuelas populares enfrentan desafíos que pueden dificultar su propósito principal: el ejercicio de la ciudadanía.

Marzo 28, 2020

La educación popular es una rama metodológica y teórica de las ciencias sociales y la pedagogía. Su objetivo es lograr que los procesos de formación sean espacios de transformación de individuos y comunidades, y que el aprendizaje esté basado en prácticas, experiencias e instrumentos propios de las poblaciones.

A pesar de que su aplicación no excluye a los contextos urbanos, por lo general, la implantación de esta metodología se da en mayoritariamente en zonas rurales. Desde su planteamiento se pensó como una estrategia para proporcionar y adaptar la educación a las necesidades de las poblaciones que se encontraban por fuera de las grandes urbes, debido a que su contacto con los sistemas educativos tradicionales era menor.

Según el artículo La educación social y popular en Colombia, sus orígenes radican en todas las revoluciones que se gestaron alrededor de América Latina en las décadas de los 60 y 70. Movimientos como la Revolución Cubana dieron origen a varias manifestaciones sociales en las que se buscaba reivindicar a las minorías y poblaciones históricamente oprimidas.

Dentro del contexto nacional, el Estado colombiano de aquel entonces empezó a gestar planes de desarrollo en los que se incluían estrategias de alfabetización y capacitación política para las poblaciones con mayores carencias materiales y educativas. Sin embargo, varias asociaciones comunistas y socialistas de la época catalogaron estos procesos educativos como medidas colonialistas, ya que se prohibían y limitaban las expresiones, saberes y prácticas propios de las comunidades. Además, se identificó que en estos métodos de alfabetización se excluía a las mujeres de los procesos de aprendizaje.

En esa medida, la educación popular nace como una práctica emancipadora, descolonializadora, despatriarcalizadora y democratizadora. Un modelo educativo que busca adoptar una perspectiva política, pedagógica y participativa, que contribuya a que los actores excluidos puedan ejercer mejor su ciudadanía.

Dentro de sus características principales del modelo está la búsqueda de la subjetividad, que contribuya a la comprensión individual y colectiva de los sujetos. También se propician las relaciones horizontales entre alumnos y educadores.

En Colombia, desde los distintos territorios urbanos y rurales, se han gestado estrategias de educación popular en las que se profundiza en temas como el cuidado del medio ambiente, la participación política y el arte. El siguiente video es un ejemplo de ello.

Los retos

1. Sistematización, orden y validación

A pesar de que la educación popular busca emanciparse de los sistemas educativos tradicionales, es necesario que se estandarice algún tipo de sistematización de la misma. Según un artículo especializado en el Diario El Nuevo Siglo, escrito por el especialista Mario Hurtado, los Estados deberían tener un registro de todas las iniciativas de educación popular que se gestan los territorios.

Pensar en estrategias de validación u homologación ante el sistema tradicional se hace necesario para garantizar mejores oportunidades a los estudiantes de este modelo. La educación popular necesita ser reconocida como una forma válida de educación, tal y como lo es el homeschooling o la escolarización por ciclos.

Si bien los contenidos que se imparten en la educación popular no deben responder a un esquema temático institucionalizado, sí se debe tener en cuenta las edades, las características y las necesidades de los grupos poblacionales para estructurarlos. Es pertienente proporcionar un mínimo de organización para brindar el contenido adecuado a cada individuo.

2. Adoctrinamiento: un riesgo inminente

El fomento de la conciencia crítica debe ser un elemento vital para la construcción de escuelas rurales. Debemos tener presente que, a pesar de que nos encontramos en un proceso de paz, aun existen diferentes actores armados y entes ideológicos que pueden impactar en los territorios. Según Hurtado, el adoctrinamiento es un riesgo frecuente e inminente en las escuelas populares.

En ese sentido, las escuelas populares podrían facilitar el adiestramiento ideológico de los sujetos que aprenden, lo cual iría en contra del mayor pilar en educación popular: la emancipación. Para evitarlo se debe establecer un perfil del educador popular, en el que se enumeren las características que debe poseer los formadores en estos escenarios.

3. La importancia de reconocer las necesidades particulares

Debemos tener en cuenta que las poblaciones ‘populares’ se han complejizado. No son uniformes y nunca lo han sido, pero ahora son más diversas que nunca. Según el artículo Desafíos para la educación popular en Colombia lo popular no para de diversificarse. Grupos LGBT, Etnias, Mujeres, entre otros, han constituidos nuevos discursos y demandas educativas para fortalecer la ciudadanía desde las particularidades de cada individuo.

Por esta razón, se debe pensar en una educación popular que pueda dar cabida a todos los sujetos. Un modelo que llene los vacíos contextuales y académicos para que cada uno pueda ejercer sus derechos sociales y políticos desde su subjetividad.

Finalmente, es importante ejercer procesos de autocrítica y comunicación. Se deben entablar vías de diálogo con los estudiantes para identificar fortalezas y debilidades en el modelo.

 


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Escrito por
Estudiante de Periodismo de la Universidad del Rosario
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Jesús Samuel Orozco Tróchez
Gran Maestro Premio Compartir 2005
Senté las bases firmes para construir una nueva escuela rural donde antes solo había tierra árida y conocimientos perdidos.