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Una mirada crítica a la Evaluación del Desempeño

Una visión crítica sobre algunos elementos que subyacen a esta práctica y que nos permiten ver sus limitantes

Junio 11, 2019

Si bien son evidentes los beneficios que tiene la evaluación del desempeño para el logro del aprendizaje, también es conveniente tener una mirada crítica sobre algunos elementos que subyacen a esta práctica y que nos permiten ver sus limitantes. Estas críticas se refieren a su (1) subjetividad, (2) pragmatismo y (3) operacionalismo (Brualdi, 1998, citado en Kan y Bulut, 2014; Del Rey y Sánchez-Parga, 2011; Macchiarola, 2007; Moreno y Soto, 2005).

1. Subjetividad: Mientras los resultados en la evaluación tradicional pueden ser fácilmente calificados como correctos o incorrectos, esta distinción no es tan fácil de definir en la evaluación del desempeño, debido a la coexistencia de datos cualitativos y cuantitativos.

Es preciso recordar que la evaluación del desempeño se basa en teorías y taxonomías del aprendizaje que le confieren objetividad en la elaboración de descriptores y mecanismos que permiten inferir el nivel de desempeño alcanzado.

2. Pragmatismo: Otra crítica que se hace a la evaluación del desempeño parte del hecho de enmarcarse en el MEBC. Existen afirmaciones sobre los orígenes de este modelo educativo, vinculándolo con aspectos meramente económicos. Del Rey y Sánchez-Parga (2011) mencionan que el MEBC “reduce la educación a la fabricación de un alumno económicamente performante, adiestrado para ser competitivo en los mercados profesionales y del trabajo” (p. 235). Por consecuencia, se corre el riesgo de que mediante la evaluación solo se aprecie el aprendizaje racional-lógico del individuo que le sea útil para el trabajo.

Ante estas consideraciones, cabe señalar que la educación basada en competencias incluye conocimientos, bases conceptuales y el trabajo con competencias transversales. Estas últimas se refieren al desarrollo de actitudes y valores necesarios para desempeñarse en diferentes contextos y situaciones de la vida personal y social.

3. Operacionalismo: Uno de los procesos que demanda evaluar el desempeño es poder desagregar una serie de elementos de competencia (o subcompetencias) como unidades observables. Este proceso (definido como operacionalismo) lleva consigo el riesgo de dejar de valorar la complejidad e intencionalidad de la competencia, es decir, solo observar acciones aisladas que no den cuenta del sentido en que se realiza la acción.

No obstante, es preciso recordar que toda valoración se hace en un marco de desempeño referido a una actividad o tarea integradora.

Referencia:

Observatorio de Innovación Educativa. Tecnológico de Monterrey. (2016). Una mirada crítica. Edu Trends | Evaluación del Desempeño en el Modelo Educativo Basado en Competencias, 27. Recuperado de: observatorio.itesm.mx/edutrendsevaluacindesempeo.

 


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Escrito por
Análisis a profundidad de las tendencias educativas con mayor potencial de impacto en educación superior dirigido por el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, México.
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Henry Alberto Berrio Zapata
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