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31 de agosto: se recuerda la necesidad de hacer un mundo más fraterno y humano

El sector cooperativo tiene en uno de sus principios el valor de la solidaridad, aspecto humano y altruista que celebramos hoy. 

Agosto 29, 2017

El 15 de noviembre del año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas, firma un acta donde se le da un valor especial al principio de la solidaridad, como un componente de importancia social-internacional de las naciones que luchan por la equidad, por la inclusión y por la necesidad de un mundo más fraterno y más humano. En una época en que la desigualdad está por todos lados.

Mientras la abundancia, el valor de la marca, las excentricidades y derroche hacen parte del ego que la misma sociedad ha enseñado a vivir a las personas, paralelo a ello se hacen ausentes también las necesidades vitales. El hambre, la pobreza y el dolor de la ausencia son sinónimos precisamente de la falta de solidaridad de las personas y las naciones.

Traemos hoy a acotación esta celebración importante del 31 de agosto como el “día mundial de la solidaridad”. A pesar de todo, hay esfuerzos en algunas partes del mundo, se viene haciendo un proceso interesante con entidades cooperativas, con organizaciones mutualistas, con fundaciones solidarias que han entendido que se hace necesario aportarle a los miles y miles de seres humanos que necesitan de la mano de los otros. En este sentido, el sector cooperativo tiene en uno de sus principios el valor de la solidaridad, aspecto humano y altruista que celebramos hoy y que se convierte en la mejor manera de expresar la necesidad de ayuda mutua entre la raza existente, es precisamente la “raza Humana”.

El día mundial de la solidaridad se convierte en un llamado a las naciones y a las personas que cohabitan este mundo para reflexionar en torno a una actitud más fraterna y consecuente con el papel que todo individuo tiene en su vida. No estamos solos   y no queremos estarlo, este es un fundamento que recuerda el valor del compartir, de dar, de hacer menos cruel este mundo que está ahí para todos.

Celebrar y compartir la vida con los otros, permite comprender el papel social de la especie humana.  Se vive para ser feliz, para jugar con la vida, para tomárnosla en serio también. En ese caminar está la búsqueda de oportunidades que con el apoyo del otro se hace más fácil. Más allá de creencias y discrepancias por la fe y otros asuntos que se hacen presentes en el debate público, es importante reconocer que la escuela juega un papel importante, es precisamente difundir valores universales que no se alejan de la búsqueda insaciable de cualquier sociedad, uno de esos principios es entonces el valor solidario.

En este sentido, la escuela debe ser precisamente una oportunidad para entender que los abrazos, el compartir y la necesidad de sentirnos aceptados fraternalmente por otros, es lo que nos hace más humanos, quizás mejores seres humanos.

Natalia Lafurcade, la joven y talentosa cantante mexicana le canta al mundo con su canción "Derecho de nacimiento", un proyecto de vida y de nación que nos dice: “Yo no nací sin causa, yo no nací sin fe, mi corazón pega fuerte para gritar a los que nos mienten y así perseguir a la felicidad // (…)” 

 

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Maestro Ilustre del Premio Compartir 2017.
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Gustavo González Palencia