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¿Cómo enseñamos la historia de los indígenas?

 La historia de las civilizaciones indígenas antes de la llegada de los españoles pareciera no tener un lugar importante en el área de ciencias sociales.

Abril 26, 2016

En el año 2013 hice mi primer viaje al exterior a Perú, a un destino bastante cercano para ser mi primera aventura por fuera del país. Sin embargo, por más cercano que parezca, era poco lo que conocía de las muchas atracciones turísticas de este país y debo decir que esta travesía fue muy feliz y satisfactoria para mí.

La gran revelación turística de Perú vino para mí del rico bagaje cultural que conserva de las civilizaciones indígenas que habitaron este territorio antes de la llegada de los españoles y sentí en ese momento, lo mal que había aprendido la historia de los primeros pueblos latinoamericanos. Por ejemplo, además de sobrevolar las líneas de Nazca, pude ir a pocos kilómetros al acueducto de este pueblo. El sistema de riego de los indígenas Nazca es sumamente tecnológico, a tal punto que la provincia de Nazca subsana su demanda de agua gracias a este sistema. Esta región es sumamente árida y el desarrollo de puquios[1], ayuda a que el agua del subsuelo se recupere más fácilmente y pueda ser usada para el uso humano.

En ese momento me sentí un poco apenada, pues no sé mucho realmente del rico bagaje indígena que pueda existir en Colombia. También cuestioné un poco la enseñanza de ese fragmento de la historia del país, pues los indígenas parecen ser una parte de la historia de la que se habla con poco orgullo. Hay que revisar la forma cómo estamos mostrando a los pueblos nativos de la región en las aulas, pues si bien Colombia es un mestizaje, nuestra primera raíz se dio con dichos pueblos indígenas que fueron conquistados por los españoles.

Hace dos días la senadora Viviane Morales radicó un proyecto de ley en el que pretende independizar la cátedra de historia de la materia de ciencias sociales. Desde hace más de 30 años, la materia de ciencias sociales aglomera conocimientos de geografía, antropología e historia. Es por ello que, para la senadora, es necesario que exista un énfasis especial en la historia debido a la coyuntura que afronta el país: "los niños y jóvenes comiencen a estudiar a través de la historia hechos que hacen parte de la democracia y de cada una de las etapas que le han permitido a Colombia, llegar a ser considerada una de las democracias más antiguas de América Latina"[2].

Hace falta que en el currículo educativo exista un mayor énfasis en la cultura autóctona de nuestro país, que gracias a la modernidad se ha mezclado y perdido con miles de corrientes externas. Lo malo no son las fusiones, sino lo desmeritada que a veces está la herencia indígena, no solo en países como Colombia, sino en toda la región.

Comparto, en esta ocasión, una parte de lo que sugiere la senadora Viviane Morales. Hay un vacío en la enseñanza de la historia nacional que debe ser subsanado, aunque desde mi punto de vista va más allá de la era de la democracia. Considero que deberíamos enseñar más en nuestras aulas sobre la historia de las civilizaciones indígenas que estuvieron en América Latina antes de la llegada de los españoles. Hace falta que en el currículo educativo exista un mayor énfasis en la cultura autóctona de nuestro país, que gracias a la modernidad se ha mezclado y perdido con miles de corrientes externas. Lo malo no son las fusiones, sino lo desmeritada que a veces está la herencia indígena, no solo en países como Colombia, sino en toda la región. Frases como “no sea indio” o “no sé qué se cree la india esa”, son algunos ejemplos que revelan como el indio se usa como un adjetivo peyorativo de inteligencia.

Nuestros indígenas, sus lenguas, tradiciones, culturas y avances tecnológicos merecen espacios más significativos en las aulas. Fue mucho lo que ellos hicieron durante los siglos que habitaron aquí antes de la llegada de los españoles y merecen tener un lugar más prestigioso en nuestra historia. Si la reformulación de la historia se realiza de esa manera, bienvenido sea este nuevo enfoque. Por supuesto, esta reformulación llevará a que los indígenas que actualmente habitan nuestro territorio dejen de estar excluidos y puedan empezar a ser visibilizados por los más pequeños. En este sentido, una cátedra de historia del pasado nos ayuda a que seamos un país más tolerante en el presente y el futuro.

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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
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