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Currículos escolares para la construcción y materialización de un mejor proyecto de vida

La construcción de un mejor país a través de la creación de un currículo que Responda a la necesidades de la comunidad educativa

Abril 28, 2015

Son muchos los teóricos, pedagogos e interesados en mejorar o propender por procesos educativos de calidad quienes coinciden que el currículo escolar debe responder a las necesidades de la comunidad educativa y de la sociedad para la que se diseña. Por tanto el currículo debe visionar el tipo de hombre que se desea formar y brindar las herramientas en la vivencia diaria para la apropiación de los valores, las competencias y el reconocimiento del papel que se debe desempeñar como hombre y mujer en la sociedad colombiana para la construcción de un mejor país, partiendo del contexto local en el que se encuentra la escuela, para desde allí impactar toda la geografía regional y nacional.

Doria (2011) presenta el currículo como eje de la gestión escolar para la formación y el desarrollo humano; argumentando que La gestión del currículo estará orientada a una comprensión profunda sobre el porqué, para qué, cómo y sobre qué hay que formar, que este debe pensar y dar respuesta a los problemas del hombre frente a un mundo cada vez más degradado, en los conflictos sociales que se padecen a nivel de las comunidades, de las familias y de la escuela misma.

Es urgente desarrollar las competencias científicas e investigativas, por ello los currículos escolares deben incluir y visionar la formación en investigación desde la edad temprana para que los niños y niñas se conviertan en constructores de conocimiento y artífices de su propio desarrollo

 

González (2009) argumenta que no importa el nombre que le demos: currículo formal, currículo real o currículo oculto, currículo por experiencia, currículo socializador, currículo práctico de elaboración o currículo complejo, su éxito depende del maestro, de los estudiantes, de la comunidad educativa, de las instituciones gubernamentales y privadas, pues son ellos quienes en última legitiman su valor  al ser parte activa de los escenarios donde el docente dirige u orienta el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Con relación a lo anterior se puede afirmar que independientemente del tipo de currículo que se trabaje en cada institución educativa o de las teorías con las que se bañe su diseño, el currículo escolar siempre debe visionar el tipo de hombre que se desea formar y brindar las herramientas para alcanzar los objetivos y fines de la educación colombiana, los cuales apuntan al desarrollo integral de niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres con las competencias específicas que se desarrollan desde las distintas áreas de formación, las tecnológicas, las científicas, las ciudadanas, las laborales y las emocionales, con dominio y conocimiento de al menos una segunda lengua, que le facilite incursionar o tomar parte del fascinante escenario de las comunicaciones internacionales;  pero sobre todo poseedor de los valores y principios altruistas que le permitan recrear y transformar su realidad para bien. Importante que la escuela les ayude a comprender que desde  su individualidad se puede aportar a los cambios y transformaciones que su localidad, su ciudad, región y país necesitan para alcanzar la tan anhelada paz y los estándares de calidad que nos llevarán a estar a la altura de los  retos y desafíos de este mundo moderno que nos llama a ser ciudadanos del mundo y parte activa en los procesos de globalización.

La formación escolar debe ser fundada en las concepciones de formar integralmente al niño y a la niña, al hombre  y la mujer para ser parte activa y productiva de la sociedad, se debe educar para la vida, para ser competentes, no sólo en el campo laboral sino para ser competentes al vivir y propender por un mejor proyecto y calidad de vida: SABER CONOCER Y SABER HACER, SABER SER Y SABER CONVIVIR1. De esta forma, al ser mejor persona cada día y al haber cimentado las bases en los niños y niñas, presente y futuro, la  escuela estará contribuyendo a la construcción de una nueva y mejor sociedad.

Los maestros deben ser líderes en la comunidad educativa, creadores de escenarios para la construcción, discusión, diseño e implementación de propuestas que asuman el currículo como un proyecto cultural para la formación integral de hombres y mujeres con alto sentido de pertenencia y  aportar a la transformación social.

Quintero, Múnera y Yepes (2007) describen cómo la investigación-acción ha impactado las iniciativas de reforma curricular en algunos países y cómo esta ha incursionado en Colombia;  reafirmando el hecho de que son los maestros los protagonistas y llamados a liderar procesos en la comunidad educativa para la vivencia de un aprendizaje significativo y para la vida. Atendiendo a esto se podría pensar que sí desde las escuelas se desarrollaran procesos de investigación con los estudiantes, padres de familia y comunidad en general; más aún, sí se les enseñara a los estudiantes a investigar, (Implementando cualquier tipo de investigación). Sí desde el aula, incluso desde la primera infancia, iniciando con situaciones simples y comunes a la cotidianidad, explorando ese mundo natural, espontáneo de los niños para preguntarse por todo lo que ocurre a su alrededor se comenzara a despertar el espíritu investigativo en ellos, investigar no sería un problema en los grados superiores, llegaría a ser parte de la vida, del trabajo diario. Es urgente desarrollar las competencias científicas e investigativas, por ello los currículos escolares deben incluir y visionar la formación en investigación desde la edad temprana para que los niños y niñas se conviertan en constructores de conocimiento y artífices de su propio desarrollo.

Correa de Molina (2007) llama a la reflexión y análisis sobre asuntos de interés social, aquellos que tienen injerencia en el contexto escolar, así por ejemplo analizar temas como el desplazamiento y  la inclusión y darles respuesta en el currículo para potenciar el avance de modelos pedagógicos y currículos inclusivos, participativos y democráticos. Esto es vital, si realmente se quiere generar una educación de calidad, la escuela debe convertirse en una verdadera comunidad en la que el trabajo colaborativo se gesta permanentemente, debe ser un espacio de participación, en el se desarrollen las competencias, habilidades, valores y todos los elementos que se requieren para la construcción de un mejor proyecto de vida, para planear  y vivir un mejor día cada día, para vivir en armonía y en paz.

 

 


Referencias bibliográficas:

  • Doria Correa, Rudy.  Ponencia: El Currículo: eje de la gestión escolar para la formación y el desarrollo humano, Universidad de Córdoba: Montería, noviembre 1 de 2011.
  • Correa de Molina, Cecilia: Desplazamiento e inclusión: construcción  de  currículos inclusivos, integrales, integrados y contextuales. Bogotá. Magisterio. 2007. 8 P.
  • González, Juan M. Reflexiones sobre la concepción del diseño y desarrollo curricular en un mundo contemporáneo y complejo. En: Revista Integra Educativa No. 2. 12 p.
  • Quintero, Munévar y Yepes. Investigación-acción y currículo; un recorrido por el mundo. En: Revista latinoam.estud.educ. Manizales (Colombia), 3 (1): 123 - 142, enero-junio de 2007.
 

[1] Los cuatros pilares de la educación, enunciados por la UNESCO a través de la comisión internacional de la educación para el siglo XXI.

Escrito por
Docente en la Institución Educativa Manuel Ruíz de Montería, docente catedrático en la Universidad del Sinú.
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.