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Del abuso y la denuncia, al chiste de mal gusto

Es imposible exigir un actuar cuando las denuncias en sí ya son una forma de tomar del pelo.

Febrero 9, 2016

En un país en el que los abusos son el pan de cada día, se nos ha vuelto paisaje que se pase por alto cualquier tipo de situación en la que se vulnera a una persona, ya es “normal” que pasen estas cosas y hemos llegado a ser tan permisivos que encontramos jocoso el mal del otro, porque siempre es más fácil reírse que actuar.

Es una historia que se repite en cualquier ámbito, nos burlamos y caracterizamos como algo “muy nuestro” el reírnos de hechos como una denuncia por maltrato, que alguien sea robado o abusado; todo lo volvemos la noticia divertida del momento. (Lea: Multas de hasta $120 millones para colegios que soliciten útiles inútiles)

En este carrusel de historias curiosas la educación no se salva: pasamos por noticias que van desde el asignar cupos a estudiantes en instituciones que le exigen largos desplazamientos, las malas adecuaciones de las estructuras educativas, alimentos y materiales que se dañan y descomponen por mala gestión, y el exceso de burocracia, entre otros. Pero entre tantos temas hay uno particular que en cada inicio de año se toma la portada de los periódicos y los titulares de las noticias; se trata de ese bochornoso episodio de los “útiles inútiles” que, más que una denuncia, se convirtió en una nueva “serie de comedia” por la que pasan miles de familias, pero sobre la que a la fecha no se ha hecho nada.

Al principio curiosa y pegajosa, después trillada; me refiero a la frase “útiles inútiles”, una forma de denuncia  que se fue tomando con cada nuevo año escolar un espacio más grande y fue abriéndose a la opinión pública como un mecanismo para exaltar los abusos de las instituciones educativas a la hora de pedir los implementos escolares para el “óptimo desarrollo” de los estudiantes en el aula.

Sin embargo, parece que estas denuncias y la famosísima frase fueran parte de un elaborado plan para hacer comedia de una realidad que golpea cada vez más a las familias colombianas. Solo hasta la fecha, el Ministerio de Educación, en cabeza de Gina Parody, ha recibido 180 denuncias por listas escolares en las que se piden elementos de aseo, entre otros, que si bien son necesarios, son responsabilidad administrativa de la institución educativa y no de los padres.

Pero lo que es realmente increíble con todo este asunto, es que las cosas siguen pasando, se siguen presentando quejas, pero no se hace nada al respecto, durante años, el líder de turno se ha expresado, ha dejado saber su inconformidad y denuncia que esto “no volverá a pasar” que “es hora de acabar con esa situación”, entre otras frases que al oído son muy complacientes, pero que en el actuar no tienen mayor repercusión. (Lea: No a la no aplicación del IVA en la educación)

Sin embargo, la situación no solo amerita una exigencia a las instituciones educativas que hacen esto, es también (aún más) con las autoridades, porque desde ninguna lógica podemos aceptar que entes como el Ministerio de Educación hayan permitido tales hechos durante años, es absurdo y casi de no creer, que la máxima institución y ente en materia de educación de nuestro país se vea maniatada y, como pasa con casi todo, sea burlada por algunos pocos que, como dice la Ministra Parody, “hacen de la educación un negocio”.

Habrá que esperar un año más para saber si todo lo que se promete y se dice se va a cumplir; si las sanciones de las que se habla realmente serán impuestas y si en la próxima edición de esta “cómica serie” habrá un giro inesperado que favorezca a las familias.

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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
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