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Desafíos en la práctica pedagógica
Febrero 10, 2019

Desafíos en la práctica pedagógica

El docente es el ser humano que más comparte y que mejor conoce las cualidades de sus semillitas, por eso es que sus estudiantes se enamoran muchas veces de la labor de ellos.

La sociedad (padres de familia, estudiantes y demás) creen que la práctica pedagógica es sólo un ejercicio de enseñanza, en el que solo se trabaja con guías, notas y exámenes, porque es lo que más le es interesa a ellos, de hecho, creen que no es solo el interés, sino el deber del docente, ya que dicen que es la única forma de evaluar el nivel de los estudiantes. Pero, la práctica pedagógica no es solo un ejercicio de enseñanza, sino un desafío que marca la piel del docente.

La práctica pedagógica, es un proceso que implica dos sujetos y un saber sobre el cual el docente actúa marcando su piel, debido a que actúa frente a cada desafío que se le presenta a diario en el aula, así como lo es visto en la película el profesor de Tony Kaye: el docente durante toda su estadía en la escuela tuvo que enfrentar diversos retos con sus estudiantes, ya que eran chicos con problemas de adaptación, amor propio y reconocimiento en la sociedad, en el que fueron desafíos que marcaron su piel, llevándolo a no ser un simple profesor o docente, sino un verdadero profesional que entrega su vida entera a la labor, contribuyendo siempre a un cambio y a generar reflexión, permitiéndole a sus estudiantes reconocer que son seres que contribuyen a la sociedad, pues como lo decía (Parra & Bermúdez Jiménez, 2015) en su libro de (práctica pedagógica), se “espera que el docente sea amigo y compañero de los estudiantes, manteniendo siempre el control y la disciplina.” (p.38) no un ente que solo enseña y comparte sus conocimientos.

Así es que el docente, es el ser humano que más comparte y que mejor conoce las cualidades de sus semillitas, por eso es que sus estudiantes se enamoran muchas veces de la labor de ellos, ya que son ellos los que ayudan a que sean personas profesionales en la vida, produciendo un sentimiento gratificante, pues ya no solo se sentirán como semillitas, sino como el fruto que dio, haciendo que se sientan y sean seres importantes en la vida que colaboran por generar y crear un futuro distinto en la sociedad.

Por otra parte, el docente, reconoce bien que sus estudiantes son semillitas, porque las semillitas no son cosas ya construidas, sino que están preparadas para desarrollarse de forma continua en la sociedad y a transformar su existencia, pues para eso es el docente, para ser una guía en ese proceso que tanto necesitan los estudiantes, por lo tanto, es necesario que el estudiante y el docente reconozca al otro como un ser humano que aporta en la transformación, tanto del uno como del otro, ya que si nos reconocemos podemos comprender mejor el mundo y ayudamos a generar una innovación permanente en el proceso de la práctica pedagógica (enseñanza- aprendizaje).

Finalmente, la importancia de darle a conocer a la sociedad en general, que la práctica pedagógica no es solo un ejercicio de enseñanza; es un desafío que nos interpela como docentes en formación, debido a que es necesario que esta no sea vista de esa manera, sino al contrario, que sea visto como un proceso que conlleva a retos y exigencias muy difíciles de sobrellevar, en el que debemos entregar todo lo mejor de sí mismos (marcando su piel), con el fin de contribuir a la configuración de cada estudiante que aporta a la sociedad.

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