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E-learning: una oportunidad para gente seria

El e-learning cada vez es más popular, pero quizás no estemos preparados para asumirlo correctamente. ¿O sí?

Noviembre 8, 2015

La educación en línea o e-learning es cada vez más popular y rentable. Para el 2015, se espera que la industria genere unos ingresos totales de 107 miles de millones de dólares[1], lo cual es un crecimiento asombroso, teniendo en cuenta que para el 2010 los ingresos fueron de 32.1 millones de dólares.

Y pues no es para menos, puesto que los cursos en líneas proliferan por doquier. No solo organizaciones internacionales ofrecen alternativas gratuitas, como Coursera o Udacity, sino que también universidades como Harvard, Columbia, MIT, entre muchas otras, se han unido a la lista de instituciones que buscan capturar nuevas audiencias a través de esta cómoda modalidad de aprendizaje.

Nuestro país no es la excepción en esta tendencia. Según el portal Elearning Industry, Colombia ha sido la novena nación con uno de los mayores crecimientos en esta área[2]. Asimismo, una noticia reciente publicada en El Tiempo reporta lo siguiente: “Según cifras del Ministerio de Educación, en el 2010 eran 12.000 estudiantes los que se educaban en esta modalidad y en el 2015 son 65.000. Así mismo, informa la cartera educativa, la oferta de programas virtuales se ha multiplicado por cuatro en el mismo periodo, pasando de 122 a 487 en todos los niveles formativos”[3]

Con este maravilloso contexto, todos sentimos ganas de escribirnos en el próximo curso en línea que encontremos en Google. Las ventajas de esta modalidad son claras: acceso fácil, independencia total y comodidad en general, porque no requiere desplazamientos y los horarios son según la conveniencia del interesado. Pero, este modo de aprendizaje requiere más de nuestra parte de lo que muchos pensarían. Aunque es fácil y gratuito inscribirse a miles de cursos, es igual de fácil no asistir a las lecciones puntualmente y perder interés por cuenta de la distracción más próxima.

Es por eso que es importante tomarse en serio estos cursos en línea y si, empezar a ser parte de una tendencia aplastante que de no seguirla, lo aplastará contundentemente en medio del ajetreado río laboral compuesto por personas más capacitadas. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente, pero, lo cierto es que este camarón además de ser despierto debe ser disciplinado, organizado y atento.

La gran diferencia de la educación virtual, radica en que un porcentaje mayor de responsabilidad del aprendizaje reside en el estudiante. Hay independencia total de tiempo y distribución de energías y recursos, pero este exceso de libertad es un riesgo para aquellos que son malos administrando su tiempo, o que requieren de un docente insistente y ‘regañón’ para progresar.

Aunque podríamos decir que anteriormente era “opcional” formar parte de la tendencia virtual, soy de la corriente que cree que esta será la educación del futuro. Y formo parte del grupo de camarones indisciplinados, con altas tendencias a distraerse con cualquier insecto, sonido o red social. Es por ello que considero que nuestros jóvenes y futuros estudiantes deben tener un mayor grado de independencia en sus aulas, para que una mayor parte del proceso de aprendizaje recaiga de su lado. Nuestra prioridad debería ser enseñarle a nuestras generaciones futuras cómo aprender por sí mismos, con sus propias herramientas y bajo su ritmo.

Aunque soy de las que he realizado ya varios cursos virtuales que no he completado, me he decidido finalmente a cambiar mi tendencia a la indisciplina y la distracción. Porque el e-learning es una tendencia realmente seria, diseñada para estudiantes serios interesados en aprender cada día más de todo tipo de conocimientos. No hay razones válidas para perderse de tan magna oportunidad.

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Columnista
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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
Gran Maestro Premio Compartir 2009
Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.