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Educación Inclusiva: reto o utopía

Buscar una educación de calidad requiere el reconocimiento de los actores que componen la escuela: maestros, padres, directivos, administrativos y estudiantes. 

Noviembre 16, 2017

Las cartas sobre la mesa

El ámbito educativo actual Colombiano sugiere una transformación sustancial de sus prácticas,  enfoques y políticas, para lograr el objetivo de recibir a  los niños y jóvenes en las aulas bajo el marco de una educación de calidad. Un  reto que  supone un ambiente escolar dotado de factores que incluyen la acogida, el acceso y la permanencia de todos y todas. Este reto lo declaraba ya  la Unesco en 1990 a través del manifiesto mundial para la construcción de una educación para todos, dando el primer paso con la creación y modificación legislativa que garantiza la universalización de la educación y las mejoras de aprendizaje a sus estudiantes.

Buscar una educación de calidad requiere el reconocimiento de los actores que componen la escuela: maestros, padres, directivos, administrativos y estudiantes; estableciendo entre ellos una articulación efectiva en cuanto a sus necesidades particulares, el contexto al cual pertenecen y los objetivos comunes que se plantean como parte de la política institucional de la escuela.

Existe entonces un reto claro frente a la consecución de una educación de calidad articulada efectivamente con los factores asociados al ámbito educativo, además la solución de las necesidades de la comunidad y el entorno escolar, en donde el maestro cumple un papel primordial en transversalización de esto en el aula y fuera de ella.

 No obstante en la práctica real suceden otras cosas, existe una brecha evidente entre lo que se desea y lo que se hace, esta brecha dinamiza y evidencia  las problemáticas sociales actuales como la deserción escolar, la exclusión, la discriminación y segregación de los diferentes grupos poblacionales.

Acoger, atender y enseñar

El maestro es indudablemente uno de los principales actores de la escuela, siendo el dinamizador de los procesos sociales, académicos y culturales desde su práctica misma. Su labor está íntimamente ligada a la elaboración de un plan de trabajo que encuentre la educación de calidad, como lo plantea la UNESCO (2017):

La educación es un derecho humano fundamental, esencial para poder ejercitar todos los demás derechos. La educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo. (…) Los instrumentos normativos deben promover y desarrollar el derecho de cada persona a disfrutar del acceso a la educación de calidad, sin discriminación ni exclusión. (…) Corresponde a los gobiernos el cumplimiento de las obligaciones, tanto de índole jurídica como política, relativas al suministro de educación de calidad para todos y la aplicación y supervisión más eficaces de las estrategias educativas.

En este sentido, se requieren el empoderamiento del maestro para lograr verdaderos procesos de educación inclusiva que reconozcan las necesidades de los alumnos en el marco de una educación de calidad que contemple dimensiones como la organización curricular, administración escolar y ayuda e interdisciplinariedad institucional, entre otros.

Como lo plantea Mel Ainscow una educación inclusiva es un proceso en donde se busca la plena participación y aceptación de todos y todas, garantizando el éxito escolar en un ambiente acogedor, además la inclusión pretende disminuir lo que denomina barreras para el aprendizaje y la participación, entendidas como todos aquellos aspectos que impiden que el niño sea reconocido y aceptado en el ciclo escolar (Ainscow, 2001).

Sin embargo, esta verdadera educación inclusiva suscita muchas dudas a los maestros y comunidad educativa, ¿Cómo hacer efectivamente procesos que acojan, respeten y valoren la diversidad?, ¿Qué planes de trabajo requiere el maestro dentro y fuera del aula?, ¿Es posible una verdadera educación inclusiva en todas las instituciones? El debate está abierto y la invitación es a establecer cuantas preguntas se puedan para generar un cambio de saberes que proporcione al ámbito educativo una ruta a seguir.

Con gran claridad se puede establecer la necesidad de vincular interdisciplinarmente a todos los que confluyen en la escuela, maestros, sector comunal, administrativos y padres de familia, además los entes territoriales que regulan las disposiciones legales y garantizan los derechos de los niños y los jóvenes.

Educación inclusiva a la vuelta de la esquina

En el mes de agosto del año 2017 aparece en Colombia el Decreto 1421 del 2017, por el cual se reglamenta en el marco en la educación inclusiva la atención educativa a la población con discapacidad. Esa política genera muchas expectativas entre la población con discapacidad pero sobre todo en los maestros de instituciones públicas y privadas.

El plan de trabajo a 5 años que trae este decreto contempla la vinculación paulatina pero permanente de todos y todas al ámbito educativo bajo el marco y normativa que garantice una educación de calidad que acoja a los estudiantes y reconozca su diversidad. Este decreto evidentemente genera una pauta para reivindicar el derecho a la educación para todos, no obstante, su divulgación y adaptación requiere de un esfuerzo mancomunado y de una política pública que lo soporte.

En concordancia, la UNESCO hace más de 25 años había contemplado la necesidad de establecer una educación para todos, sin embargo, el proceso ha sido largo debido a las barreras que se han encontrado en el camino. Gerardo Echeita (2008) concuerda en decir que una verdadera educación inclusiva implica en sí misma la ruptura de las barreras discriminatorias y excluyentes, las cuales surgen del propio sistema educativo en donde el temor establece una distancia entre el querer y el hacer.

En conclusión, alcanzar una verdadera educación inclusiva supone romper los paradigmas de homogeneización en las escuelas, dejar de privilegiar los saberes académicos sobre los valores humanos. Es una invitación a pensar el cómo y el para que de la educación. Además de conocer las políticas que regulan la disposición den las instituciones en el marco de la educación como derecho.

Referencias bibliográficas

Ainscow, M. (2001). Desarrollo de Escuelas Inclusivas. Ideas, propuestas y experiencias para mejorar las instituciones escolares. Madrid: Narcea. Ainscow, M. (2001). Desarrollo de escuelas inclusivas. Madrid: Nancea.

Echeíta (2001). El proceso hacia la inclusión en educación. I Congreso de Discapacidad Cognitiva. Medellín, Colombia. Consultado el 20 de diciembre de 2007 en http://www.pasoapaso.com.ve/Echeita01.pdf

Echeita S. y Duk H. (2008) Inclusión Educativa. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, Vol. 6, No. 2

UNESCO. (1990). Marco de acción para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje. Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (pág. 25). New York: UNESCO.

UNESCO. (1994). Marco de Acción de la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: Acceso y Calidad. Salamanca.

UNESCO. (1994). Necesidades educativas especiales: acceso y calidad. Conferencia Mundial sobre educación (pág. 111). Salamanca: Centro de publicaciones, Ministerio de Educación y Ciencia de España.

Unesco.org. (2017). Derecho a la Educación | Educación | Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. [online] Available at: http://www.unesco.org/new/es/right2education [Accessed 6 Jul. 2017].

Escrito por
Licenciada en Educación Preescolar de la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer