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Educación: un constructo desde la identidad y la paz

Diciembre 26, 2015

Recién reflexiono y pienso cual puede ser la  importancia que tiene el trabajar en temas relacionados con educación. Esto lo puedo resumir en las siguientes palabras: cuando entre a la Fundación Compartir uno de los temas que más me llamaban la atención era todo lo que tenía que ver con las visitas, puesto que todo el tiempo, en la entrevista, recién entré, en la capacitación y en las primeras reuniones, solo  se habla de este tema. Poco a poco y a medida que pasaba el tiempo comencé a darme cuenta y a entender  la importancia que tenía este tema y en qué consistía. Entonces de la mano de  la cotidianeidad esta función se convirtiendo en un reto, no solo desde mi quehacer profesional, también desde la parte personal.

Cuando comencé a viajar entonces entendí que las visitas eran un instrumento que generaban una perspectiva mucho más amplia y dinámica sobre lo que era la educación en este país y sus diferentes posturas a nivel didáctico y pedagógico. Los viajes comenzaron en el mes de septiembre y los destinos fueron diversos: Arauca, Antioquia, atlántico, Bolívar, norte de Santander, entre otras. Y así como estos eran diversos más aun fueron las diferencias que comencé a notar en cada una de las regiones, instituciones, y educadores.  Enorme fue la sorpresa al darme cuenta que la educación, al igual que el país, presenta una multiplicidad de sistemas, que podríamos decir que derivan en procesos mucho más complejos para uno que para otros.

Desde la educación, se puede ver una radiografía del país en la que se develan aspectos que caracterizan el modo de ser de cada una de las  regiones en aspectos metodológicos, didácticos, de gestión y de organización. Desde una óptica macro podemos ver que este proceso va muy de la mano con la concepción del país que tiene el colombiano hoy en día donde se encuentra trasversalizado por la idea de un regionalismo basado desde procesos de violencia e inequidad, donde el país no ha pensado en el reconocimiento de una idea de nación que nos permita acabar con conceptos de desarraigo hacia nuestro territorio. Si bien esto se podría tomar como un verdadero problema, también se puede tomar como un momento desde la construcción de alternativas que puedan hacer pensar y resignificar la idea de país, no solo desde sistemas políticos, económicos, también desde la educación. Es allí donde se juega con todo la baraja para pensarse desde un sistema que permita integrar modelos de calidad y políticas de equidad y desarrollo para todos los sectores de este enorme territorio.

En uno de estos viajes me encontré con uno de los ejemplos más claros de esta situación: tomé un bus que me llevaría a un municipio cercano a la ciudad de Bucaramanga. La distancia eran 10 km pero las características topográficas de la carretera hacían que en tiempo, fuera una hora y media. Arranqué con la expectativa de encontrar cosas muy similares, pero que sorpresa al llegar a la zona, un paisaje rodeado de montañas, un clima totalmente diferente, unas condiciones de vida que no tenían similitud con las que había visto hacia un momento, características que definitivamente podrían hacer pensar que estaba muy lejos de aquella ciudad de donde había arrancado. En lo único en lo que no había diferencia era en las ganas de trabajar y hacer las cosas bien, con estándares de calidad y proceso que permitan resignificar los procesos educativos que ayuden a los niños a tener mejores condiciones de vida y les permitan desarrollarse desde sus sectores de producción específico.

Cuando comencé a viajar entonces entendí que las visitas eran un instrumento que generaban una perspectiva mucho más amplia y dinámica sobre lo que era la educación en este país y sus diferentes posturas a nivel didáctico y pedagógico.

De alguna manera con estas visitas me pude dar cuenta de dos cosas que tal vez le dan la validez y a resignificación de la labor educativa, la primera que nuestros actores centrales del Premio, maestros y rectores tiene un alto impacto desde la calidad y la buena gestión, y la  segunda es que a pesar de estar en  lugares comunes tan cercanos dentro de una mismo país muchas veces dentro de la misma territorio o región tenemos rupturas epistémicas tan fuertes desde nuestra historia que aún no hemos podido entender que los proceso de paz se deben generar desde la equidad y desde espacios comunes como lo es la educación y la cultura espacios que nos permitan de alguna manera buscar y entender que la paz la hacemos nosotros y no los otros. Con el premio entonces se resignifica esta idea, en la que el mensaje que queremos dar es claro y contundente, educación de calidad para un país en una constante reconstrucción y reelaboración de esos procesos de identidad y de educación.

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Luis Fernando Burgos
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