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Educar es cuestión del corazón

Como lo diría John Locke, el trabajo del ser maestro no consiste tanto en enseñar lo aprendible, si no cómo producir en el alumno amor y estima por el conocimiento.

Junio 14, 2017

Como sabemos, la esencia del ser maestro es su práctica docente. En mi caso, puedo compartir que mis primeras prácticas pedagógicas han sido totalmente hermosas, llenas de retos, sorpresas, aprendizajes y mucho amor. Mi primera práctica, la realice en un colegio de población vulnerable en la que varias veces los niños llegaban sin bañarse, e incluso sin desayunar.

Era sorprendentes cada una de sus experiencias de vida, pues al escuchar cada una de ellas, me empañaban los ojos al ver como desde una corta edad tenían situaciones de vida difíciles. Sin embargo, cada día llegan al aula de clase con una sonrisa en su rostro, un beso de amor hacia su maestra y con muchas ganas de aprender.

Ellos fueron el motor de mi docencia directa,  estos niños sinceramente te enseñan a sonreír a tener fuerza de voluntad, te inspiran amor, en ellos encuentras el verdadero amor por la educación.

Mi experiencia de mi segunda práctica  fue también retadora; la escuela donde la realice era exigente, y no solo por los directivos, si no más que nada por los propios estudiantes que con sus actitudes y ganas de aprender le imprimían una alta dosis de responsabilidad a mi docencia directa.

En esta escuela cada día tenía que buscar una idea innovadora con la cual pudiera captar la atención de las niñas, y lograr que el tema fuera entendido. Aprendí a realizar múltiples actividades en poco tiempo; dividir los espacios, organizar diferentes eventos institucionales.

Sin embargo en varias ocasiones mi rostro se llenó de lágrimas pues creía que no podía ser capaz, que no daba la talla para trabajar en esta escuela, pero al salir a la realidad me encontraba con mis lindas florecitas escmauxi, las florecitas más lindas del jardín de María Auxiliadora, puedo describir a las niñas del grado tercero donde realice mi practica con una simple palabra que  las caracteriza: ¡niñas creativas!

Si, estas niñas  están llenas de energía, innovadoras, con ganas de aprender, (a veces algo traviesas), cada una con diferentes ideas, y claro está, en ellas también se resaltaba el amor a Dios y la devoción a la Virgen María Auxiliadora. En cada uno de esos días en los que creí verme desfallecer, fueron ellas mi motor, mi inspiración a seguir adelante, con ellas aprendí que cuando nos proponemos a enseñar tenemos que estar abiertos a aprender.

En la escuela Normal Superior María Auxiliadora en el programa de formación un día una maestra nos dijo una frase la cual nunca se me va olvidar dice: “educar es cuestión del corazón”.

Amo mi carrera, amo enseñar, amo a los niños. Nunca en mi vida había pensado tener estas lindas experiencias. Doy gracias a Dios por cada uno de los niños que han sido mis estudiantes, mis primero pinitos. Creo que educar es algo que nace, es una vocación y aunque muchas personas creen que esta carrera es fácil, pues no es así, como todo en la vida siempre hay retos, pero cuando hay amor todo se puede.

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II Semestre, Programa de formación Complementaria, Escuela Normal Superior María Auxiliadora, de Santa Marta
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.