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El aula ha sido el modelo del olvido

Desde el ámbito educativo se ha visto la necesidad de implementar nuevamente la cátedra de historia en los planteles del país esto como un avance gratificante para la educación.

Febrero 20, 2019

“En buena hora vuelve la enseñanza de la Historia de Colombia a las aulas. No garantizará que no repitamos los mismos errores, pero sí dotará de criterio y discernimiento a las nuevas generaciones.” (colombiano, 2018)  Once han sido los procesos de paz en Colombia, ahora después de un proceso satisfactorio con la guerrilla de las FARC de alguna manera como país nos hemos replanteado el conocimiento de nuestra historia tanto así que conceptos como memoria histórica ha surgido para explicarnos la importancia de lo que aquí ha pasado.

Desde el ámbito educativo se ha visto la necesidad de implementar nuevamente la cátedra de historia en los planteles del país esto como un avance gratificante para la educación, tal y como lo ha dicho El Colombiano en su editorial dotara respecto a la historia criterio y determinación, sin embargo, esto ha evidenciado que la practica pedagógica no se ha moldeado desde la memoria.

Definir conceptos como práctica pedagógica de ahora en adelante PP, historia, memoria y lo que hoy hemos usado como memoria histórica nos dará una visión más amplia de lo que hoy está sucediendo. Lo que hoy nos compete como educadores son los procesos de aprendizaje y sin embargo para tenerlos en cuenta debemos reconocer qué es lo que estamos haciendo nosotros dentro y fuera del aula es decir nuestra PP, para Fandiño y Bermúdez está se define como “un proceso sobre el cual el docente reflexiona tanto de forma individual como colectiva para convertirlo en una noción metodológica y discursiva que le permite configurase en el ámbito profesional.” (Bermúdez Jiménez & Fandiño Parra, 2015) lo que en este contexto de post conflicto nos invita a plantear cómo estamos asumiendo la historia y la memoria tanto para nosotros como para nuestros alumnos.

Ahora bien, en palabras de Ricoeur, la historia y la memoria “tienen una relación dialéctica con la que se explica el pasado en relación con el presente, la memoria es la capacidad de recorrer y de remontar los hechos en el pasado y establecer un vínculo con el presente; mientras que la historia se sitúa en un espacio de confrontación de diversos testimonios y con diferentes grados de fiabilidad.” (Ricoeur, 2002) dándonos pie para pensarnos pedagógicamente en un espacio de tiempo, en el cual quizá no con nuestras vivencias, pero si con las memorias colectivas, podemos construir una reflexión cómo país.

Por ejemplo, en 1984 la cátedra de historia dejo de ser obligatoria en las instituciones educativas públicas algunas privadas conservaron su enseñanza, pero para la gran mayoría de instituciones del país historia pasó a ser parte de la cátedra de Ciencias Sociales. (colombiano, 2018) por lo que desde ese año hasta el planteamiento del proyecto de ley que la reintegra en las escuelas los cambios en torno ha esta cátedra y aquellas que complementan la asignatura de las Ciencias Sociales han sido claves para lo que hoy conocemos y encontramos al acercarnos a las instituciones educativas.

Éstas han asumido la evaluación por competencias y los lineamientos establecidos por el MEN los cuales permiten y han dado a las instituciones cierta libertad en la elaboración de su currículo, se puede ver evidenciado en la premisa del MEN para la elaboración de los mismos “Los lineamientos curriculares son orientaciones para que las instituciones, desde sus PEI, asuman la elaboración de sus propios currículos.” (AlTablero, 2002 ) sin embargo en la unión de estás cátedras pone en consideración que hemos hecho con la libertar en nuestra PP y cuanto de lo que unimos dejamos en el olvido de lo que somos y hemos sido.

Cuantos de nosotros quienes no tuvimos cátedra de historia conocemos cuándo inició el conflicto con la guerrilla de las FARC o en qué lugar inició ¿Cuántos de nosotros quienes estábamos en la ciudad tuvimos una conversación con nuestro docente de lo que sucedía en nuestros campos? o ¿cuántos de nuestros familiares se vieron directamente afectados por el conflicto? Nuestras memorias individuales crean la historia y la memoria colectiva, a partir de nuestras vivencias y las de otros creamos y conocemos el país, por lo tanto llevar esto al aula sería esencial, sin embargo nos dedicamos a aprendernos los departamentos pero no lo que sucedió para que ellos existieran, los nombres de los próceres pero no qué hicieron su lucha, y para no ir tan lejos por ejemplo nos acostumbramos a hablar en de un conflicto por allá en la montaña, sin fijarnos que la montaña estaba más cerca de lo que creíamos.

Lo anterior aterriza en el dialogo con el profesor Carlos Charría actual director del centro de memoria histórica quien con uno de sus proyectos fue ganador del premio compartir al maestro y quien ahora en el CMH propone un museo permanente de la historia del conflicto en Bogotá. Bacatá querida a quien creíamos que ni un solo rastro de pólvora y sangre la había alcanzado nos sorprende con sus relatos, las memorias de los habitantes del Sumapaz, de las mujeres que corrieron a refugiarse en el centro del país al salir del encuentro directo con el arma, las memorias de las comunidades indígenas, de los afros, los LGTBI que con una palabra, pólvora o sangre tienen en su historia un recuerdo que alimenta la memoria colectiva de quienes somos y lo que es ésta ciudad y en especial en cada aula con al mirada al vacío del alumno que en su alma tiene las marcas de lo que para algunos es desconocido.

Nos hemos dedicado a aprender ríos, cordilleras, a veces fechas, pero dónde ha quedado lo que podemos construir todos, dónde quedan las imágenes del pasado que como recuerdos se producen en el presente y son un constante en las vivencias de nuestros alumnos, nuestros colegas y las nuestras propias, a pesar que tenemos un concepto muerto de la historia porque consideramos que sólo es el pasado en la misma existe una invitación constante para reconocernos dentro de ella, con lo que a partir de la experiencia hemos creado, por lo tanto no ha sido la memoria quien modele nuestra PP y proceso de aprendizaje, por el contrario la hemos dejado de lado tanto así que reconocernos como parte de ella. 

Escrito por
Estudiante de la Cátedra ‘Maestros hacen maestros’ en la Universidad de La Salle.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.