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El concepto piagetiano de estadio

Cada una de las habilidades cognitivas propias no existe de manera aislada, sino que constituye una estructura de conjunto integrada.

Enero 22, 2019

Los estadios constituyen uno de los más divulgados –y recientemente abandonados aportes de la teoría piagetana del conocimiento. Nuestras ideas no permanecen de manera aislada e independiente en el cerebro, están organizadas, interconectadas unas con otras, relacionadas estructuralmente.

Unas ideas son más generales e inclusivas que otras; es decir, que nuestro pensamiento posee una estructura. Pero si existen estas estructuras y si éstas se construyen de manera progresiva, por lo tanto deben existir estadios en el desarrollo.

¿Qué características poseen para Piaget los estadios?

a. Cada una de las habilidades cognitivas propias no existe de manera aislada, sino que constituye una estructura de conjunto integrada.

De esta manera, lo propio de un estadio será la estructura y el tipo de operaciones que permita realizar al individuo. Así, un individuo que haya adquirido pensamiento formal, leerá e interpretará la realidad y los símbolos a nivel formal, de manera hipotética-deductiva, independientemente del contenido del cual se trate. Preguntará, juzgará e integrará a nivel formal. Subordinará lo posible a lo real. Alcanzar este estadio implica que el conjunto de las operaciones intelectuales que realice están orientadas por el pensamiento formal.

Así pensará, así interpretará la realidad y los símbolos. Algo análogo podría decirse para cada uno de los períodos anteriores.

b. Estas estructuras de conjunto tienen un carácter integrativo; lo cual implica que las adquisiciones de un estadio se conservan necesariamente en el siguiente.

De manera análoga a un individuo que cuando aprende a correr no olvida ni borra la habilidad para caminar o saltar, el individuo que alcanza un estadio incorpora las habilidades previas a su nueva estructura, sólo que ahora la nueva estructura corresponde a un nivel cualitativamente superior y por tanto estas habilidades previas estarán potenciadas al ser parte de una estructura de mayor nivel de elaboración.

c. El orden es constante e importa más su sucesión que la edad cronológica asignada a su inicio y culminación, aunque ésta última de ninguna manera es arbitraria. En tanto que los estadios representan saltos cualitativos en la estructuración cognitiva y que las adquisiciones de uno, se conservan necesariamente en el siguiente, Piaget encuentra una secuencia invariable entre ellos y unas características relativamente universales de edades para su inicio y culminación, aunque éstas últimas puedan variar en algo según los ritmos individuales. Sin embargo, debe anotarse que para la teoría piagetana, si bien existen factores sociales, físicos o culturales que pueden acelerar o retardar el tránsito al siguiente estadio, éstos tienden a tener un alto nivel de generalidad y universalidad.

La relativa divulgación que entre los educadores y psicólogos ha tenido la postura piagetana en torno a los estadios, nos exime de realizar una caracterización de ellos en el presente libro. Por lo pronto, bástenos con resaltar que en el primero se privilegia la actividad sensoriomotriz, en tanto en el segundo dichas acciones se han transformado (interiorizado) en actividades mentales (operaciones). En el tercero, hasta las operaciones mentales se convierten en proposiciones para ser trabajadas hipotéticodeductivamente, apareciendo las operaciones de segundo grado en las que las operaciones previamente construidas se convierten en elementos de las nuevas operaciones.

¿Cómo se produce el cambio de una a otra estructura, de uno a otro estadio?

Esta pregunta resulta central para poder comprender la psicogénesis de las estructuras, la dinámica que adquieren. De lo contrario su teoría perdería el carácter evolutivo. Por ello, la pregunta conduce a determinar los factores del desarrollo. Si bien para Piaget existen cuatro factores que explican el desarrollo, su énfasis estará esencialmente volcado a dos de ellos: la maduración y la tendencia al equilibrio, en tanto que las experiencias físicas y en especial las experiencias sociales ocupan un papel esencialmente menor.

Para Piaget, el equilibrio adquiere una enorme importancia, el cual se puede entender a diferentes niveles (Saunders y Bingham-Newman, 1989):

Uno el que se realiza entre los procesos de asimilación y acomodación que ocurren siempre que el individuo inteligentemente se adapta al entorno, permitiendo finalmente el equilibrio y la modificación de los esquemas iniciales. En segundo lugar, el equilibrio entre los subsistemas internos de una etapa, el cual permite que las habilidades y los desarrollos obtenidos en un área particular del saber, sean transferidos a la solución de problemas en las demás áreas; y, en tercer lugar, el equilibrio que permite la regulación del desarrollo como un todo, al cual nos hemos referido inicialmente.

El privilegio concedido a la maduración y la equilibración y la consecuente subvaloración de lo educativo aparece formulada de manera elocuente en la siguiente observación presentada por Coll a Piaget: La diferencia radical entre el proceso de desarrollo de las estructuras piagetanas y el proceso de enseñanza/aprendizaje es que, en el primer caso, “la equilibración, tarde o temprano, es necesariamente mayorante y constituye un proceso de superación tanto como de estabilización, reuniendo de forma indisociable las construcciones y las compensaciones en el seno de los ciclos funcionales. (Piaget, 1978, p. 46).

Por el contrario, en el caso de los esquemas de conocimiento que entran en juego en el proceso de enseñanza/aprendizaje, la compensación de las perturbaciones y la estabilización de las construcciones no aparecen como algo que se producirá inevitablemente “tarde o temprano”. La propia existencia de los procesos educativos sistemáticos no puede entenderse sino como resultado de la voluntad explícita de incidir sobre el aprendizaje del individuo; en otros términos de colaborar de manera organizada, racional y sistemática en la revisión, coordinación, integración y construcción de esquemas de conocimiento. (Coll,1982) (S.N).

Referencia

  • Saunders y Bingham-Newman, 1989): Coll a Piaget:
  • Piaget, Jean 1974, Seis estudios de Psicología. Barral editores.
  • Coll, César (1994). Psicología y Currículum. Editorial Paidós. Argentina.

Lea el contenido original en la página web de la Editorial Magisterio.

Escrito por
Pedagógico y economista que se dedica a cuestionar la razón de ser de nuestra educación. 
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