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El coordinador: un rostro invisible del mundo escolar

Reflexión de Freddy Asprilla, Rector de la I.E. María Auxiliadora del municipio de La Cumbre (Valle del Cauca), sobre las transformaciones del rol del coordinador y su invisibilidad en las dinámicas institucionales.

Octubre 16, 2019

Lo malo de la rosca es estar en el centro.

¿Por qué? Porque en el centro no hay nada.

Sí, es verdad. Pero recuerda, sin el centro no hay rosca.

Refrán Popular

Hace algunas décadas atrás, el coordinador estaba a cargo de la disciplina de un colegio, a pesar de que su cargo en el sector público ha sido el de coordinador a secas. En la clase, las faltas leves del estudiante eran resueltas por el profesor con una advertencia o con un reglazo en la mano. Cuando un estudiante cometía su primera falta grave, el profesor lo llevaba ante el coordinador o prefecto, era anotado en un libro llamado observador y luego era castigado. La segunda vez asistía con su padre de familia y, la tercera vez, de la coordinación pasaba a la rectoría para ser expulsado. Esos eran más o menos los procedimientos para castigar los estudiantes indisciplinados: cortos y efectivos según se decía. Visitar la coordinación era una experiencia de miedo. Esto hacía del coordinador una figura visible y reconocida. Su rol era claro.

Tiempo después, los resultados de las discusiones, debates, investigaciones y discursos sobre los derechos los niños no tardaron en llegar a la escuela y al colegio. Las denuncias de padres y los estudios de las formas de castigo dejaron ver algunas formas de abusos y violaciones de los derechos de los menores en estos lugares. Se inicia el tránsito del castigo a la sanción, del procedimiento al debido proceso, del deber al derecho y al derecho-deber, del colegio a la Institución Educativa (IE), del problema al conflicto y de la disciplina a la convivencia. Era tiempo de aprender a ¨convivir¨, o mejor, a ¨vivir con…¨ los otros. Los artículos 73 y 87 de la Ley 115 de 1994 y el 17 del decreto 1860 de 1994 hablaron de la creación de un reglamento o manual de convivencia en las IE. Casi dos décadas después se crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar con la Ley 1620 de 2013, que se reglamenta luego por el Decreto 1965 del mismo año.

Ahora, la convivencia ya no era una labor sólo del coordinador, la convivencia y la formación ciudadana para el ejercicio de los derechos era una tarea de todos en la escuela. Ahora, resolver un conflicto implicaba abrir una investigación, indagar y recolectar evidencias, garantizar un debido proceso y presentar los casos ante un comité que analizaba y juzgaba de acuerdo al manual de convivencia. Con esto, el rector podía sancionar. Es en ese tránsito de la disciplina a la convivencia que el coordinador se desplaza de lo visible a lo invisible. Y en esta invisibilidad ha ayudado mucho el contexto. Siendo Colombia un país de extremos (Rico, pobre; bueno, malo; izquierda, derecha; blanco, negro) aquello que está en el medio o en el centro no se nota. 

La evaluación, el ejercer los derechos y la responsabilidad social crean cuatro polos visibles en la escuela, a saber: el Rector, la cara que además de dar cuentas de lo que pasa en la IE responde penal y disciplinariamente por sus actuaciones. Los estudiantes, que posicionan las instituciones y al país en el Ranking educativo, según sean los resultados de sus evaluaciones internas y externas. Los docentes, juzgados por los resultados de las evaluaciones de sus estudiantes, por sus didácticas, por las marchas y por los paros que realizan. Y los padres de familia, que brillaban por su ausencia en la formación inicial de sus hijos y el acompañamiento posterior en los procesos educativos, pero que aparecen a la hora del problema. Y en todo esto ¿dónde está el coordinador? En el medio, donde todo se hace invisible.

En estos años, he visto hacerse realidad las palabras del maestro Parthasarathi Rajagopalachari: El conflicto nace cuando dos o más personas tienen una solución distinta para resolver o enfrentar una situación que se presenta. Esto significa que mientras seamos humanos siempre habrá conflicto y que es el diálogo y el acuerdo la mejor forma de solucionarlo. También es necesario acompañar el acuerdo pues las condiciones y relaciones iniciales cambian con el tiempo. Por eso yo prefiero hablar de post acuerdo y no de posconflicto. He aprendido que el ser humano nace único e irrepetible para aportar su diferencia al mundo. Pero si frente a otro ser humano aporta su diferencia para resolver una situación, emerge el conflicto, que se ha resuelto con la muerte de uno de los dos participantes, para que se imponga la razón del otro. Pero si frente a una situación el ser humano no aporta su diferencia y sede frente a las pretensiones y razones del otro, siente que no está viviendo la vida. Aportar su diferencia lo enfrenta a la muerte, y no aportar le quita la vida. A esto lo llamo la paradoja del conflicto.

Es momento de aprender a vivir con… Consigo mismo y con los otros. Y los otros son todos los seres de la naturaleza (los orgánicos y los inorgánicos, los animados y los inanimados, los visibles y los invisibles). En esto, ayudan mucho los proyectos de mediación escolar y convivencia y la relajación o meditación Heartfulness. Es preciso conectar el ser humano con aquello que está en su corazón, o como decía Babuji ¨La mera lectura de libros sin un estudio minucioso del libro del corazón no sirve de nada¨. Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve bien con el corazón, repitió el principito para acordarse. 

Aparte de cumplir las 44 funciones y 5 competencias comportamentales que le son asignada en la resolución 9317 de 2016, se requiere entonces un coordinador con la capacidad de escuchar, dialogar, hacer acuerdos y acompañarlos. Coordinar es co ordenar, es decir, ordenar con los otros miembros de la comunidad educativa los elementos y espacios de las cuatro gestiones: la directiva, la administrativa-financiera, la académica y la comunitaria.

 

Imagen Sam Balye on Unsplash

Escrito por
Rector de la Institución Educativa María Auxiliadora del municipio de La Cumbre, Valle del Cauca.
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Henry Alberto Berrio Zapata
Gran Maestro Premio Compartir 2007
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