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El docente inspirador en el proceso enseñanza-aprendizaje

El docente que siembra optimismo y entusiasmo en el aula, emociona, recoge los mejores frutos representados en alumnos motivados, participativos e involucrados en su propio proceso de aprendizaje.

Noviembre 22, 2017

La Redes de Aprendizaje y las Redes del Conocimiento, comparten al maestro los  muchos espacios para inspirarse y poder compartir con los estudiantes del siglo XXI, desde la misma perspectiva en que ellos desean aprender. Crear a través de las herramientas que la TIC ofrecen, permiten también ser un Maestro Inspirador.

La inspiración es similar a la respiración. Respirar es llenar los pulmones de aire sin necesidad de hacer grandes esfuerzos. Inspirarse es dejar fluir las ideas, abrir los espacios necesarios para crear.

El maestro que inspira debe hacer lo posible porque el alumno desarrolle competencias, participe en su propio aprendizaje, genera confianza, se auto-descubra. Así, se estaría dando crédito cuando dicen que la inspiración surge desde lo interno, desde el corazón, desde el alma.

Hoy la tecnología de la información y la comunicación, permite compartir muchas herramientas para mediar aprendizajes, generar, crear, innovar, analizar, resolver de la mejor manera, proponer soluciones a problemas comunes desde el aula de clases.

De esta manera la inspiración es una herramienta para motivar al estudiante a trabajar en sus retos, conectarse con otros y aprovechar talentos conjuntos para llegar a momentos de innovación, proponer cambios, mejorar formas de aprendizajes.

Compartir experiencias es una forma de inspirar, como herramienta puede utilizarse para compartir con los estudiantes y permitir que se acerquen a nuevos proyectos que haga del aprendizaje un momento real, expectante, donde la imaginación haga números vuelos.

Desde ese cúmulo de ideas, la inspiración se relaciona con el arte y educar es un arte de los más complejos y hermosos que existen. El docente crea cada día una obra de arte con cada uno de sus alumnos cuando responden a sus propias expectativas.

Educar es inspirar y para educar hay que estar inspirado. El principal objetivo del docente que inspira y que enseña, debe ser que el estudiante aprenda, participe, capaz de autoformarse con la guía del profesor, de esta manera, posibilita con sus acciones que los alumnos aprendan por sí mismos. Para inspirar hay que ser un buen modelo.

El docente que siembra optimismo y entusiasmo en el aula, emociona, recoge los mejores frutos representados en alumnos motivados, participativos e implicados en el proceso enseñanza aprendizaje.

El docente inspirador en el proceso enseñanza aprendizaje garantiza el éxito en los objetivos propuestos, para ello debe tener en cuenta la necesidad de conocer primero a la persona y después al alumno, luego al grupo, el entorno en donde desempeña su labor, ser flexible, no dejar de formarse nunca, disfrutar de lo que hace, ser optimista y positivo.

La labor del docente inspirador deberá ser mediada por TIC, para estar a la vanguardia de los nuevos tiempos, haciendo uso adecuado y racional de las diferentes herramientas que brindan las nuevas tecnologías.

De esta manera, se podrá despertar en los estudiantes las ganas de aprender, la creatividad, el trabajo colaborativo, la curiosidad y además fortalecer las habilidades del docente que inspira.

 

Autores:
Arnulfo Díaz Pertuz -  Economista
Isidro Bruges Cotes -  Etnoeducador
Edilma Olmos Cotes - Psicóloga
Olarys Magdaniel Amaya – Trabajadora Social
Luis A. Barros Arévalo -  Administrador de Empresas

 

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Escrito por
Estudiante de Maestría de Pedagogía de las TIC de la Universidad de La Guajira
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Fabián Moisés Padilla De la Cerda
Gran Maestro Premio Compartir 2016
Logré que el aprendizaje del inglés se convirtiera en una alternativa para la construcción de un proyecto de vida y el mejor aprovechamiento del tiempo libre