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El otro error del acuerdo entre Fecode y el gobierno

No contemplar lo relacionado con la seguridad alimentaria de los estudiantes y del personal que labora en las instituciones educativas oficiales, ¿craso traspié? 

Julio 11, 2017

Julián De Zubiría Samper escribió, en estos días, un artículo en Semana educación que tituló ‘El principal error en el acuerdo entre Fecode y el gobierno’, en el cual concluye que la propuesta de llevar a los niños menores de 5 años a los “colegios oficiales grandes” resulta perjudicial para su desarrollo.

Podemos estar o no de acuerdo con la propuesta que hizo Fecode sobre la cobertura del preescolar. De Zubiria, opositor del mismo, abre un debate en el que el gobierno tendrá que asumir una posición, ojalá en favor de los niños y niñas y no en respuesta a intereses particulares, como sucede comúnmente en este país del Sagrado Corazón, donde todo es posible.

Al revisar el acuerdo firmado, encuentro posiblemente otro error y es el de no contemplar lo  relacionado con la seguridad alimentaria de los estudiantes y del personal que labora en las instituciones educativas oficiales.

A mi modo de ver, en el acuerdo faltó tratar ese tema, en dos sentidos: el primero, relacionado con el derecho de los niños y jóvenes de recibir alimentos de primera calidad. El segundo, incluir dentro de los beneficiarios a todo el personal del colegio es decir los directivos docentes, maestros, personal administrativo y de servicios generales, como sucede en los colegios privados de alta calidad, en los cuales el servicio de restaurante escolar no es exclusivo de los educandos sino que presta sus servicios a todos los empleados de la institución e incluso a los invitados que por alguna razón están de visita ese día en el colegio, como me ha pasado en innumerables visitas que, por razón de mi trabajo, he realizado con ocasión del Premio Compartir al Maestro y al Rector.

Recordemos que muchas veces los funcionarios de las instituciones pasan más tiempo que los estudiantes en las instalaciones del plantel y que estos no tengan derecho al refrigerio y/o almuerzo escolar es antipático, pues se limitan a ver a lo que otros comen sin derecho al mismo.

Colombia tiene una responsabilidad social con el personal que atiende a cerca de los 8.000.000 de niños, niñas y jóvenes en el país, y lo menos que podemos hacer es brindarles una alimentación adecuada a los maestros, directivos docentes, personal administrativo y de servicios generales que los atienden.

En los últimos años, permanentemente escuchamos noticias acerca de las quejas y reclamos a los programas de alimentación escolar que contrata el gobierno. Cómo es posible que Fecode no se haya manifestado al respecto, en un tema que es crucial para el aprendizaje, pues nadie con hambre aprende.

Donde comen cuatro comen cinco, decimos popularmente cuando alguien lleva un invitado a la casa, pues que más sentido común que todo el personal de la institución se incluya dentro de los beneficiarios de la alimentación escolar y que sean ellos quienes directamente fiscalicen lo que se entrega o prepara en los comedores escolares.

De acogerse esta propuesta, con toda seguridad se mejorará los programas y los niveles nutricionales de nuestros estudiantes, y sería otra forma de dignificar la labor de quienes educan y trabajan por nuestros niños y jóvenes.

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Abogado, con especialización en opinión pública y mercadeo político y Magíster en Educación.
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Luis Fernando Burgos
Gran Maestro Premio Compartir 2001
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