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El pozo… un cuento

Una construcción colectiva del proyecto de integración curricular ‘Gestión del aprendizaje basado en problemas’ en la I.E. Fco. De Paula Santander.

Agosto 17, 2021

Mientras caminaba lentamente por la calle repleta de escombros hacia el punto de resistencia, un hombre alto de ojos grandes y piel morena pensaba:

Recuerdo mis años mozos, aquellos en los que vi caer a tantos compañeros, algunos los vi agonizar mientras se despedían de este mundo enfermo y muchos más simplemente no los volví a ver jamás, ya que fueron víctimas de aquellas desapariciones forzosas de tan ingrata recordación.

En aquella época, años 70 y 80, el estado y las fuerzas militares se las arreglaban para borrar del mapa a los opositores políticos, luego esa tarea se volvió más sofisticada con la ayuda de bandas paramilitares. Muchos de mis compañeros de izquierda o que tomaron el camino de la guerrilla, tuvieron la suerte de salvar su pellejo y por las vueltas que da la vida ahora son connotados sindicalistas, otros ocupan cargos importantes bajo las toldas de los partidos tradicionales.

Tristemente, muchos de nosotros terminamos participando de los botines burocráticos y olvidamos nuestras prédicas a favor del pueblo, aprendimos y disfrutamos de los gajes del poder llenando nuestros bolsillos, haciendo parte de las corruptelas de turno, enarbolando un discurso a favor de los pobres y de la lucha por la igualdad, resaltando siempre la idea de que nuestro país sigue siendo un supuesto estado social de derecho, pero la realidad es que nos seguimos lucrando de los contratos como el mejor camino para robar el presupuesto.

Yo, en el alto cargo que ocupo, debo simplemente hacer parte de la maquinaria, cumplo con los acuerdos y firmo las partidas, lo que me corresponde me llega en efectivo para distraer aquellos que preguntan y que husmean nuestras cuentas bancarias, no se dejan evidencias, y los órganos de control hacen su tanto para que el saqueo no genere contratiempos. Siento vergüenza, traicioné mis ideales y de dientes para afuera sigo diciendo que me importa mi país, cuando en realidad sólo pienso en mi barriga y en que mis familiares estén bien posicionados.

Cuando veo estos jóvenes que están en los puntos de resistencia, quisiera creer que ellos sí van a hacer el cambio que nosotros juiciosamente embolatamos. Sí, quién lo creyera, llegamos al poder, pero como moscas en la miel terminamos envilecidos en su olor, sus aromas y se nos olvidaron nuestros nobles ideales. Ojalá que estos muchachos no se dejen enturbiar en las prácticas en la que muchos de mi generación caímos y que de verdad le den el vuelco que el país reclama con urgencia”.

El viejo se acerca a su destino caminando a paso lento, los años ya le pesan, pero el remordimiento y la culpa le pesan aún más, lleva en sus manos varias bolsas. Ricardo y Daniel acaban de tomar el relevo, en el fogón hierve el agua y todos esperan el tintico de la mañana. Rebeca, una joven universitaria, grita con alborozo:

-Ya viene, ya viene… tan puntual el viejo Rubalcava.

Los demás dirigen su mirada hacia el viejo y aplauden su carga solidaria que cada mañana alienta su resistencia: bolsas de leche, libras de café y panes son distribuidos entre la despensa, el fogón y los convidados. Rubalcava toma asiento en una piedra enorme y rápidamente es atendido por Daniel.

-Tómese su tintico. Y cuéntenos, ¿cómo ve las nuevas medidas del gobierno?

“Es grato observar esta muchachada, sus ojos expectantes, su mirada cristalina, su conciencia limpia, sus ímpetus de cambio”, piensa mientras recibe el pocillo humeante.

Ha sido una noche de tensa calma, generalmente los ataques despiadados son en la noche y en la madrugada. Los jóvenes esperan con ansia las apreciaciones del bonachón anciano. Desconocen detalles de su vida, pero se ha ganado su afecto por el apoyo juicioso que les ha venido dando desde que se armaron los cambuches para aguantar las arremetidas de la policía. Circulan los pocillos de café, los panes y guardan silencio mientras Rubalcava habla:

-No hay nada más peligroso que nuestros políticos de pacotilla, muy seguramente ahora vendrán a ofrecerles puestos, ¿quién no los necesita? El problema es que en un año los que aceptaron puestos estarán de patitas en la calle y de nuevo mordiendo el pavimento, dice en tono molesto y con el ceño fruncido. Le da un sorbo al café, suspira y sigue hablando.

-A quienes les renueven los contratos deberán caminarle a los políticos de turno, consiguiéndoles votos y haciéndose los de la vista gorda con el roba-roba que es la gestión pública. ¿Matrícula cero? Ah, qué cortina de humo. ¿Han recibido ustedes educación de calidad en estos dos años? En la virtualidad quedaron en las nubes y de aprendizajes… CERO. La conectividad ha sido un caos para los estudiantes que menos tienen y como siempre se invierte mucho en esta tecnología pero nunca ha funcionado. En la alternancia NADA, todo se quedó en la cantilena del sindicato que defiende los derechos de los maestros y deja a los estudiantes viendo un chispero. Con la alternancia, todo terminó en vagancia y en estafa para los muchachos de escasos recursos con su formación. – Todo lo dice con propiedad y en algunos momentos, al subir la voz, es notoria su indignación.

- Ahora viene el regreso a la presencialidad. ¿Cuentan las instituciones con todos los requerimientos de bioseguridad? De nuevo seguirán los estudiantes en medio del tire y afloje de los maestros, el sindicato y el gobierno. Dos años de tumbis para ustedes en cuestión de educación. ¿Cómo van a competir con los estudiantes bien preparados de la educación privada? La pelea de ustedes debe ser, además de la matrícula CERO, por educación de calidad. Y respecto a…

El diálogo de molestia por tantas injusticias de aquel hombre fue interrumpido por fuertes detonaciones y el desayuno es suspendido abruptamente.

Por dos costados de la vía la policía avanzaba decidida a desalojar la barricada, los jóvenes se tiran al piso y en medio de la humarada de los gases lacrimógenos cada uno busca sus cascos y sus escudos de latón, comienzan a defenderse a las pedradas mientras gritan en coro para darse ánimo y resistir la embestida policial.

La gresca toma tintes de pánico, suenan tiros y los vecinos gritan desde sus ventanales, desde sus puertas, desde sus patios y algunos mientras corren en auxilio hasta el punto:

-¡Asesinos, asesinos, asesinos!  Gritaban todos con lágrimas de ardor y de impotencia en sus ojos.

Rubalcava se vio de repente en medio de la refriega, dobló por la esquina más cercana y cuando intentaba guarecerse en una tienda del barrio fue capturado por la policía.

-¡Viejo guevón!, con que, apoyando a los vándalos, ahora sabrá lo que es bueno.

Lo molieron a bolillazos, de nada le valió repetir y repetir:

-¡Ustedes no saben quién soy yo!

Podrá ser el abuelo de Supermán le dijeron, nos importa un pepino, le siguieron aplicando caricias con sus bolillos. Lo subieron a una furgoneta y lo condujeron a una estación de policía. Lo tiraron como un saco de huesos y como seguía vociferando lo suavizaron con una dosis de Taser eléctrico para obligarlo a callar hasta perder el conocimiento.

Sintió que caía en un pozo, parecía que nunca tocaría fondo y de inmediato se le vino a la cabeza la súplica de la maestra clamando por el derecho a la educación cuando sus niños no pueden volver a la presencialidad por culpa de la colmatación de un pozo séptico en una escuela perdida en la montaña, olvidada de la mano de Dios y del estado; como también aquella chiquilla de tan solo 8 años la cual le envió un video de su pequeña y maloliente escuela a la cual deseaba con ansias volver.

-Me están boleteando en redes, y lo malo es que tiene razón…toda la plata que nos embolsillamos y no hay quién se apiade y saque la suma pírrica que cuesta dejar en buen estado el bendito pozo-. Se ríe de sus propios pensamientos. Qué ironía, ahora era él quien se encontraba en medio de un mierdero y nadie lo podía ayudar.

Siguió cayendo, todo era oscuro, un líquido viscoso se pegaba a su cuerpo y un olor intenso a caca le comenzó a provocar ganas de vomitar… estaba ahogándose y nuevamente recordó a la pequeña:

-Sinceramente la niña de aquella pequeña escuela tenía razón en el video que me mandó, recuerdo que empezó grabando sus piececitos embarrados y su mascota la cual corría alegremente en medio del mierdero que ha dejado el famoso pozo séptico rebosado, para luego enseñarme un pequeño cuartico al cual acuden diariamente a tomar sus clases de manera inhumana.

Continuó cayendo sin cesar.

-Y ahora que lo pienso bien, no logro ni imaginar cuántas maromas hicieron para grabar aquel video, ponerle la brusca y molesta canción de fondo y enviarlo a mi correo personal si no tienen ni gota de conectividad, todo gracias al negocio que se nos cayó hace poco con la ministra de comunicaciones y los setenta mil milloncitos “perdidos”.

De repente sintió que un torrente de agua lo sacaba a flote, el olor a excremento se había impregnado a su cuerpo, difícilmente podía entreabrir los ojos y al asomar la cabeza un grupo de colegiales, que rodeaba la boca del pozo, lo señalaba y gritaban:

-¡Huele a mierda, huele a mierda, huele a mierda!

Un baldado de agua helada lo devolvió a la vida.

-¡Uyy jueputa, se nos estaba yendo la mano! - Dijo el Cabo Pérez.

-Ahora sí, viejo pendejo díganos ¿quién es usted y por qué estaba apoyando a los revoltosos?

El hombre angustiado y muy molesto respondió:

-Soy el ministro de educación.

Los agentes que lo rodeaban soltaron una risotada estridente.

-Tras de viejo… ¡LOCO!... no nos crea tan pendejos. –

-Miren mis papeles y confírmenlo.

Rubalcava hurgaba en sus bolsillos para mostrar sus papeles, mientras miraba a su alrededor para dar con sus lentes, los vio tirados, estiró el brazo para tomarlos, pero una bota se adelantó y los aplastó.

-¡Estos hijueputas! Ya sabrán quien soy.

Y tiró su cartera con los papeles.

-Mijo, mijo despierte, ha tenido una pesadilla, no hacía más que gritar y lanzar madrazos y yo hace rato le tengo el cafecito y de presidencia lo llamaron para que se comunique de inmediato.

El ministro asustado pero un tanto aliviado susurró:

-Pobre país, consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y a la virgen de Chiquinquirá y gobernado por los zopilotes.

-Te levantaste de malas pulgas, tú no eres ningún zopilote, ja, ja, ja.

Dijo su mujer la cual todavía conservaba los rulos de la noche anterior.

-Soy peor, floto en medio del estercolero, respondió él.

En su nochero estaban las gafas que había estropeado en su sueño.

“¡Sueños de mierda que me revuelcan la conciencia, ahora a seguir con la pantomima!”, pensó.

***

Este texto es producto de una construcción colectiva dentro de un proyecto de integración curricular denominado: Gestión del aprendizaje basado en problemas en la I.E. Fco. De Paula Santander y de algunos integrantes de la comunidad educativa: Dahiana Añazco, Carlos Mario Sepúlveda, Valentina Cárdenas, Édgar Barrios y Fernando Puerto. Mis sinceros agradecimientos a ellos.

 


Imagen freepik.es

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Escrito por
Gran Rector Premio Compartir 2016. Rector de la Institución Educativa Francisco de Paula Santander en La Cumbre, Valle del Cauca.
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Ángel Yesid Torres Bohórquez
Gran Maestro Premio Compartir 2014
Diseñando artefactos para resolver problemas de la vida cotidiana los estudiantes desarrollan su creatividad, su pensamiento tecnológico y aprenden el valor del trabajo en equipo.