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En el aula de clase la experiencia cotidiana vale

Una educación en el campo con calidad debe apostarle a la construcción de puentes de conocimiento con las experiencias vivenciales de cada uno de los aprendices.

Abril 15, 2016

Una de las estrategias que se viene implementando en el trabajo pedagógico de las instituciones educativas del municipio de Cucunubá, en Cundinamarca, tiene que ver con el aprovechamiento de algunas experiencias de la vida cotidiana de los niños y niñas como referentes de sentido de los procesos educativos.

Con esta estrategia se pretende que los aprendizajes de conocimientos no aparezcan extraños a la vida real de los educandos y si, por el contrario, como saberes que de alguna manera proyectan, con base en las ciencias, matemáticas y humanidades, su comprensión funcional de las cosas y las dinámicas naturales, sociales y humanas en las cuales participan diariamente.

Ejemplo: compartir un trozo de pollo se convierte en un evento enriquecedor para los aprendizajes de los niños y niñas del segundo grado. De las experiencias que se vienen encontrando durante el acompañamiento a los docentes, en sus avances de trabajo con el enfoque pedagógico de Formación con aprendizajes productivos, durante el mes de marzo, en una de las sedes se encontró que la docente, a partir del consumo de una ración de pollo, no sólo enseñara el buen proceder para ingerir los alimentos sino, también, la biología de este alimento: los órganos de los sentidos; a diferenciar los seres vivos: animales aéreos, terrestres, acuáticos; la diferencia entre pelos y plumas; la función de las alas; etc. y, más aún, los llevó a despertar su espíritu explorador cuando los llevó a observar y comparar las  características de otras aves y a hacer inferencias sobre lo que comen y sus modos de vida.

“Los docentes están encontrando que su desafío no es seguir un  plan o ‘malla curricular’ al pie de la letra, sino de organizar este plan de consuno con sus estudiantes; que este proceder pedagógico, al desarrollarse a partir de lo emocional del niño o niña, flexibiliza y hace pertinente sus aprendizajes”.

Mientras deshilachan los músculos, los educandos también trabajan en equipo y desarrollan el aprendizaje colaborativo en la medida que dialogan con su profesora y entre ellos mismos. Además, se están formando para escuchar al otro, opinar y conversar de manera más argumentada sobre los asuntos de la vida cotidiana con el apoyo de los aprendizajes escolares.

Por su parte, los docentes están encontrando que su desafío no es seguir un  plan o “malla curricular” al pie de la letra, sino de organizar este plan de consuno con sus estudiantes; que este proceder pedagógico, al desarrollarse a partir de lo emocional del niño o niña, flexibiliza y hace pertinente sus aprendizajes.

Esta experiencia está llevando a la docente a profundizar la estrategia de planificación curricular a partir de eventos de la vida cotidiana, en donde los educandos son los protagonistas por cuanto los temas que se asumen para los aprendizajes no son ajenos o extraños a su vida real; porque con estos aprenden a preguntar, a comparar, a sacar conclusiones, en fin, a organizar su pensar, sentir y actuar en función de asuntos de su vida real y cotidiana. Igualmente, porque le permite la motivación y la participación de todos sus estudiantes, incluso de los padres de familia.

Por ello ya no es extraño que los niños y niñas le expresen a su maestra: “Nos gustó mucho la clase de Ciencias, profe”, haciéndola sentir muy complacida con el trabajo realizado.

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Licenciada en ciencias de la educación
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
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