Usted está aquí

Enamorándome de mi profesión en la zona rural

La experiencia como docente de un estudiante de Formación Complementaria en Santa Marta. 

Noviembre 8, 2017

Soy Michelle Carolina Jiménez De Lavalle, actualmente curso segundo semestre en el programa de formación complementaria de la I.E.D Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta para formarme como maestra.

Todos los semestres realizamos prácticas en diferentes escuelas de la ciudad, esta vez mi grupo de investigación y yo escogimos ir a la zona rural. Admito que pensé que sería difícil, y sí lo fue… Pero no sabía que está práctica me iba a enamorar aún mas de mi profesión.

Esta práctica se llevó a cabo en el grado cuarto (4°) y quinto (5°) de la I.E.D De Bonda Sede 4 Inmaculada Concepción Masinga; una escuela que queda ubicada en Masinga (Zona rural). Cuando decidimos escoger esta escuela sólo pensé en explorar una zona nueva, asumiendo la dificultad que esta me traía, como por ejemplo, lo lejos que sería para transportarme a la escuela y los gastos económicos que me traería, sin saber las maravillosas cosas que aprendería en esta, y el poder que tenía para ayudar a los demás.

Los primeros días de la práctica no me adaptaba al contexto, pero pude ir explorando el lugar y las distintas situaciones que sucedían en la escuela. Noté que las familias de los estudiantes no tenían muchos recursos económicos, pero aun así sus padres hacían un esfuerzo para llevar a sus hijos al colegio, sin embargo vi que había niños que no tenían los aprendizajes y conocimientos que se debía tener en el grado en el que se encontraban.

El problema estaba en que los maestros y los padres de familia solo les interesaba que los niños estuvieran en el grado correspondiente según la edad que tenían, pero para estar en el grado cuarto y quinto había muchos que no sabían, escribir, leer, sumar etc…

Otro de los problemas era que los estudiantes de cuarto (4°) y quinto (5°) se encontraban en un mismo salón y daban los mismos temas sin importar el grado en que estaban; aunque esto era un problema; ya que en la institución había pocos salones, los estudiantes sabían compartir el espacio y había buena convivencia, pero me preocupaba la poca atención que se le daba a los niños.

Estos problemas de cierta forma me afectaban a mí, ya que quería que los niños que no se encontraban preparados para estar en su grado se superaran. Para esto hice un trabajo dentro del aula, para que así lograra dejar una huella mía en estos estudiantes. Gracias a que los niños eran muy interesados por aprender logra hacer grupos de trabajos donde implementaba la lectura grupal e individual, la escritura, la ortografía y las operaciones básicas. Con esto logre que los niños avanzaran y más que eso, que ellos mismos tuvieran la iniciativa de aprender, de leer, de escribir por sí mismos.

De estas experiencias aprendí que la educación en la zona rural es importante, pero no solo para que los niños vayan al colegio y tenerlos distraídos mientras sus padres trabajan en cosechas y en fincas, es necesario construir en ellos nuevos aprendizajes, que crezcan en conocimientos cada vez más, para que logremos cambiar sus vidas y consigo la de sus familias.

Y aunque yo solo era maestra en formación logré que los niños aprendieran y recuperaran todo ese tiempo perdido en pocas clases, todo esto fue gracias al interés de los niños. Por eso pienso que las maestras deben ser de calidad y deben formarse mejor para que los estudiantes no vayan solo a distraerse en un aula, sino para que logren el objetivo, el cual es aprender.

La educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos. Por eso esta es una invitación para todos esos padres de familias y docentes, para que se interesen por la educación de cada niño ya que ellos necesitan de nuestra ayuda para ser mejores personas.

El día que acabaron mis prácticas me conmoví ya que no iba a seguir con mi proyecto, de seguir transformando vidas de niños y ellos me decían palabras de agradecimiento, me escribían cartas diciendo que me extrañaran y pidiéndome que no me vaya, “que nadie se le dedicaría como yo lo hice con ellos”. Esto me enamoro de mi profesión, y sé que cuando ya termine mi carrera haré que más estudiantes de zonas rurales logren aprender a través de mis estrategias y mis conocimientos.

Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Estudiante de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.
No hay votos aun
Estadísticas: .
Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.