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Encuentro con la Memoria, la Verdad y No Repetición en la IE Julio Pérez Ferrero de Cúcuta

El papel de la filosofía es pensar críticamente e impulsar a todos los seres humanos a pensar por sí mismos y en este foro educativo lo reafirman.

Abril 10, 2019

El 16 y 17 de mayo del presente año, la Institución Educativa Julio Pérez Ferrero, realizara el IV Foro de Filosofía y I Olimpiadas, la actividad busca movilizar a los espíritus juveniles desde la reflexión filosófica a construir colectivamente las nociones de justicia, memoria histórica, verdad y no repetición, representa una oportunidad para motivarlos a comprender el pensar como un modo de vida creador de significados en un mundo donde se ha nacido como extraño y se busca hacer germinar la reconciliación entre lo que hacemos y padecemos para descubrir por qué un compromiso con el mundo, así nos hayan expulsado de él y  por qué nuestra responsabilidad como seres humanos en tiempos de oscuridad.  (Arendt: 1958). Ocupar un lugar en el mundo al que hemos llegado como extraños implica empezar por desenterrar y salvar el pasado de los pozos del olvido.

De ahí que el papel de la filosofía es pensar críticamente e impulsar a todos los seres humanos a pensar por sí mismos. Se puede afirmar que la filosofía es pensamiento encarnado: vida que se piensa desde la convicción de que el pensamiento transforma la vida y que la vida se transforma pensando.

Esta iniciativa de razonamiento invita a leer la realidad desde la memoria histórica, la verdad y no repetición: ¿Cómo enfrentar todo intento de ideología totalitaria de querer robarle al hombre su naturaleza bajo el pretexto de cambiarla? ¿Cómo interpretar las prácticas de gobierno o de autoridad excluyentes, de tiranías y de dictaduras que abusan del poder para someter a sus intereses a personas y colectivos, y que además crean instituciones políticas para destruir tradiciones sociales, culturales y legales? ¿Cuáles estrategias para mitigar la exclusión, la discriminación, el empleo del control y del terror, el exterminio del opositor y la supresión de la libertad de expresión presentes en la sociedad y la política? ¿Cómo luchar contra el régimen totalitario que limita la capacidad de significar mediante instrumentos de terror y de adiestramiento ideológico? ¿Es posible recuperar lo olvidado por determinados recuerdos traumáticos y frustrantes y otorgarles el lugar en la memoria pasada que estos recuerdos ameritan?  ¿Por qué interesar a los estudiantes, acerca de la memoria histórica, la verdad y no repetición? ¿Qué sucede cuando un colectivo cae en el olvido y el insomnio? ¿Cómo se produce la búsqueda de un recuerdo perdido o reencontrado? ¿Qué hacer para entender el esclarecimiento de la verdad como derecho y bien público?

Estas preguntas de final abierto, abren el camino de la reflexión para que entendamos  que como individuos somos parte de un colectivo que pertenece a un mundo significativo, La cultura. Este universo cultural se caracteriza por lo simbólico, es decir mundo de significados que está ahí antes de nuestro nacimiento y que seguirán ahí luego de nuestra muerte, es decir nos vincula y con quienes estuvieron antes y con quienes nos sucederán. Esta estructura conectiva es llamada la cultura del recuerdo o de la memoria (Asmann:2007); esta memoria surge de la participación en la interacción social. La cultura del recuerdo está caracterizada por una relación normativa con el pasado en la que se plantea la pregunta acerca de qué debemos recordar. Esta relación normativa con el pasado sería el presupuesto fundamental para la “formación de horizontes sociales de sentido y tiempo”. Solo a través del recordar se crearía el pasado; a la relación con el pasado construida temporalmente estarían siempre vinculados el deseo, el pensamiento y la acción colectivas.

La memoria individual de una determinada persona se construye en virtud de su participación en procesos comunicativos. Cuando los marcos de referencia de la realidad comunicada se modifican, la consecuencia es el olvido. De otra parte, Ricoeur plantea la memoria comunitaria en conexión con los mundos de la vida concretos, en los cuales las comunidades viven, actúan y sufren, estas comunidades son portadoras de recuerdos. Este marco es el lugar de los intercambios concretos entre la memoria viviente de los individuos y la memoria pública de las comunidades.

La memoria es el recuerdo de un pasado vivido o imaginado. Por esa razón, la memoria siempre es portada por grupos de seres vivos que experimentaron los hechos o creen haberlo hecho. La memoria, por naturaleza, es afectiva, emotiva, abierta a todas las transformaciones, inconsciente de sus sucesivas transformaciones, vulnerable a toda manipulación, susceptible de permanecer latente durante largos períodos y de bruscos despertares. La memoria es siempre un fenómeno colectivo, aunque sea psicológicamente vivida como individual

Esta pretensión de desafiar a los estudiantes y participantes en procesos deliberativos sobre el conflicto que ocurrió en el país, que incluyan el reconocimiento de los sujetos victimizados, el daño causado, y la identificación de los responsables de las violaciones a los derechos humanos cometidas y sus razones, representa una oportunidad y una posibilidad para construir identidad y ciudadanía.

La Ley 1874 de 2017, nos impone el reto de promover el pensamiento crítico como tarea inacabada y la formación de la memoria histórica como elemento de recomposición de un horizonte común de pensar la historia y los asuntos humanos desde una nueva trama conceptual, articulada en torno a una trama de sentido compartido que sustenta el lazo social.

La memoria como mirada sobre el pasado, es una lectura moral que implica no solo contar hechos, sino que busca el sentido de ellos, el sentido que tiene que tener el pasado para nosotros. Por eso mismo, recordar es sentirse interpelado por la responsabilidad de volver a ese pasado construido desde un horizonte ideológico o político.  Hallar el recuerdo en medio de una encrucijada es un ejercicio que más que atender a las demandas semánticas, impone la necesidad de la pragmática, la cual implica acordarse, o hacer un esfuerzo tácito donde más que volver al pasado para atraer al presente lo ausente, se busque algo en éste.

De otra parte Todorov, nos motiva a leer la memoria no sólo como reminiscencia que conduce a la repetición sino como lectura ejemplar de reflexión que convierte las experiencias traumáticas y hacen posible el duelo y la neutralización del dolor. Además ayuda a abrir caminos a soluciones para el presente y el futuro, libera, al afectado del trauma.

En el marco de este razonamiento, el Decreto 588 de 2017 establece la necesidad de esclarecer la verdad y la no repetición, atendiendo al clamor de Adorno (1966) “Qué Auschwitz no se repita es la primera de todas las exigencias en la educación”.

La actividad busca constituirse en la sustancia que Melquiades el Gitano dio a José Arcadio Buendía para recuperar la memoria y curar de la enfermedad del insomnio, y poder celebrar la reconquista de los recuerdos.

 


Imagen pxhere.com

Escrito por
Coordinador de Catedra Eloísa Vasco Montoya
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Luis Miguel Bermúdez
Gran Maestro 2017
El mayor reto en educación es cambiar la mentalidad de toda una generación