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Entre nubes y rascacielos: los sueños en la construcción de proyectos de vida y ciencia

Este es el texto de una maestra que día a día trabaja por una mejor educación, por mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro de su aula.

Mayo 14, 2019

3:00 A.M, 17 de marzo, Zipaquirá, Cundinamarca.

A lo lejos se escucha el monótono e incesante ruido del despertador, entre sueños y el hálito que desprende la realidad abre los ojos recordando que está a punto de comenzar un viaje lejos de su hogar, con la natural emoción que despiertan las nuevas experiencias, salta de su cama y rápidamente se arregla, ¡ahora está lista!, o por lo menos eso cree, bajo la mirada inclemente de la noche y el frío característico de su ciudad, sale, con lo que considera justo y necesario, tres maletas que se convertirán en sus únicas pertenencias; y aunque durante las despedidas son inevitables las lágrimas, ella siente una profunda emoción en su interior una mezcla de sentimientos que quiere compartir al mundo, pues está a punto de dar inicio a uno de sus tan anhelados sueños.

8:00 A.M, 17 de marzo, Medellín, Antioquia.

Sueños, que entre nubes y rascacielos se iban materializando, pues, poco a poco se acercaba a su destino; minutos después todo había cambiado para ella, pues, el incesante calor, la alta radiación, la poca brisa y la excesiva calma, le recordaron que por fin había llegado, que estaba lejos de casa. La ciudad era muy diferente a como ella la imaginaba, y no fue sino, hasta ese momento consciente de su perfecta arquitectura natural, Medellín.

Medellín, estaba rodeada por una imponente cadena montañosa, abriéndose paso en un impresionante valle, una ciudad que durante los últimos meses no había salido de su mente, que entre sus historias de vidas pasadas evocaba el miedo y el peligro, sin embargo, y poco a poco esta terrible imagen heredada por el narcotráfico y la violencia, se había ido desvaneciendo, pues se había convertido en una ciudad a la vanguardia, innovadora y líder de procesos, llegando a convertirse en lo que la UNESCO denominaría como una de las 10 ciudades del aprendizaje.

Y es justo en este escenario marcado por un sin número de matices que tiene lugar todo este sueño, un proceso educativo que este año cumple 10 años, transformando realidades, perspectivas y vidas, movilizando sentires, entretejiendo lazos y formando desde pequeños, ciudadanos; una experiencia que sin duda alguna ha logrado ser el motor de cambio y transformación no solo de la enseñanza de las ciencias, sino que ha trascendido a la vida misma de sus estudiantes, convirtiendo paulatinamente los procesos desarrollados en el aula elementos constituyentes de una verdadera educación para la liberación y el empoderamiento.

Y es que todo gran sueño comienza con un gran soñador, es por ello que, toda esta revolución no hubiese sido posible, si no, hubiese estado acompañada de una intrépida, extrovertida y audaz, líder que viese en su institución educativa más que un simple lugar de transferencia de conocimientos, una mujer que por el contrario, halló en el aula una posibilidad de transformación, de construcción de aprendizajes significativos y de diversión, que comprendió que la educación debiese dejar de centrarse en el papel del maestro y del conocimiento para darle importancia y reconocer el lugar del estudiante como protagonista de su aprendizaje.

Una maestra que día a día trabaja por una mejor educación, por mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro de su aula, por fortalecer sus prácticas educativas, una maestra con un enorme corazón, con un sin número de virtudes y con una pasión única por su labor, que la ha llevado a hacer cosas que otros por temor no lo hacen, convirtiendo el aula en un centro de exposición permanente de experimentos, de creatividad e interés, en donde, los niños, formulan preguntas que surgen de su interés y que paulatinamente se convierten en proyectos de investigación que se articulan con el currículo, convirtiéndos en en el motor que posibilita el desarrollo de maravillosos procesos investigativos, que movilizan personas, instituciones, padres de familia y maestros, convirtiéndose en una posibilidad de transformación social, que genera nuevas relaciones,  experiencias, conocimientos y saberes, que en fin último trascienden a la vida.

Esta experiencia educativa tiene por nombre Sembrando Semillas de Ciencia Para la Vida y es dirigida por la maestra Silvia Marín Marín finalista del premio compartir al maestro en el año 2017, quien desde hace aproximadamente 13 años desarrolla procesos de investigación en la institución educativa Rafael Uribe Uribe con niños de seis a diez años de edad, con el lema “Preguntar es divertirse” se plantea la enseñanza de las ciencias naturales y la educación ambiental desde una perspectiva relacional, con la tecnología, el hombre, la naturaleza y la sociedad.

Era innegable su asombro y en su cabeza rondaba la pregunta, ¿cómo es posible que niños de apenas seis años de edad quienes están aprendiendo a leer y escribir se pregunten por cosas tan complejas y exquisitas?, que además,  a través de esas preguntas desarrollaran proyectos de investigación que les permitiera hacer un sin número de cosas nuevas, sumergiéndose así en problemáticas propias de su contexto, la investigación y la ciencia, muchas preguntas y solo algunas respuestas, por eso, ella estaba aquí, porque creía en el poder transformador de la educación, en aprehender sobre lo aprendido, en reflexionar sobre lo considerado, en deconstrucción lo construido y consolidar lo soñado.

Es así como el sueño de ser una excelente maestra movilizó a una estudiante del interior del país, de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá, a viajar lejos de su hogar y pese a las dificultades gestionar ante la Secretaría de Educación de una ciudad que no era la suya, su permanencia durante cuatro meses, para enriquecer su mirada respecto a la enseñanza y el aprendizaje, para problematizar alrededor de los procesos que mecánicamente se desarrollan en la escuela, para desmitificar el desarrollo de los procesos de investigación como grandes contribuciones a la ciencia que solo son llevadas a cabo por eruditos, para comprender que la investigación también la hacen los niños.

2:00 P.M, 26 de abril, Centro de Innovación del Maestro (MOVA), Medellín, Antioquia. 

Dada la constante búsqueda de nuevas alternativas en la enseñanza de las ciencias y motivada por comprender el impacto que posee la formación permanente sobre la práctica, se vincula a los múltiples espacios de formación que brinda la ciudad, desde los programas que orienta el Centro de Innovación del Maestro (MOVA), la Escuela del Maestro, el Parque Explora, la Ronda de Pequeños Científicos de la Universidad E.I.A y la Universidad de los Niños de E.A.F.I.T, en donde logra comprender que las alianzas interinstitucionales mediante la formación situada, la reflexión metodológica  y la innovación educativa se convierten en elementos que posibilitan el desarrollo de proyectos de impacto en la escuela, que enriquecen la perspectiva de los procesos investigativos y que fortalecen la labor que desempeña el maestro que investiga.

En definitiva esta es una experiencia particular que vincula un sin número de aspectos que hacen de ella un éxito, de forma que a través de su desarrollo ha aportado y ampliado la perspectiva en torno a 6 nociones básicas en la construcción de proyectos de investigación, los cuales son: que, la investigación también la hacen los niños; que, el preguntarse, es el motor didáctico de la investigación; que, sin Deseo, Pasión, y Dedicación, no hay enseñanza ni aprendizaje; que la escuela es un escenario que vincula a los niños, padres de familia y maestros; que, la educación es la base de la ciudadanía y de la identidad comunitaria y que, el soñar habilita un mundo de posibilidades.

Aún quedan muchas cosas por mencionar, por aprender, por compartir, pero la invitación es a construir sobre lo construido para hacer de la enseñanza y del aprendizaje una posibilidad de comprensión y participación en el mundo para todos, a través de la cual se vinculen múltiples actores sociales (estudiantes, padres de familia, asesores, instituciones educativas y maestros) para hacer de la educación nuestro sueño de construcción social.

 


Imagen www.pexels.com

Escrito por
Estudiante de Licenciatura en Biología en la Universidad Pedagógica Nacional.
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Belkis Briceño Ruíz
Maestra del Colegio Antonio Nariño IED
Cuando uno quiere enseñarle algo a alguien, el que aprende es uno. Eso sucede en la escuela. Eso es lo que buscamos los maestros a diario