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Escuela, sexualidad y relaciones emociono-dependientes

La escuela es el lugar propicio para un cambio cultural en torno a una educación sexual. Sin embargo, se continúa enseñando desde un conjunto de valores más que desde el Derecho.

Noviembre 26, 2019

Nuestra sociedad ha naturalizado las relaciones emociono-dependientes con consecuencias en diferentes niveles. Una de las más graves es la que se materializa en el embarazo temprano. Básicamente, las relaciones sexuales humanas tienen al menos dos funciones: la reproducción y el placer. Con la llegada de la píldora anticonceptiva en los años 60 emergió un nuevo ciudadano, puesto que se dio la separación entre la sexualidad y la reproducción y surgieron mayores posibilidades para que las personas pudieran experimentar con mayor libertad el erotismo, lo cual es indudablemente una fuente de bienestar físico, psicológico y emocional.

La escuela es el lugar propicio para un cambio cultural en torno a una educación sexual integral. Sin embargo, se continúa enseñando desde un conjunto de valores más que desde el Derecho. En los docentes, es frecuente escuchar frases como “debes guardarte para la persona adecuada, debes tener relaciones sexuales solo con quien amas”. Producto de la interiorización de estas disposiciones las y los adolescentes buscan en sus compañeros sexuales afecto y, en ocasiones, cuando inician su vida sexual consideran que han encontrado a su amor verdadero.

En la imagen arquetípica del caballero que rescata a su amada, por lo cual ella queda en deuda, se asume que la forma de mantener este vínculo afectivo es por medio de las relaciones sexuales. De igual manera, en contextos familiares marcados por la violencia, en ocasiones se asume la maternidad como una estrategia para salir de sus hogares. En ambos casos, los adolescentes no han empezado a disfrutar plenamente de su sexualidad, pero sí empiezan a renunciar a sus libertades, lo cual trae como consecuencia que dichas relaciones se conviertan en tóxicas o emociono-dependientes, haciendo que las madres asuman el cuidado de este nuevo ser y el padre se limite en el mejor de los casos a dar una cuota alimentaria.

Según el Ministerio de Salud, en Colombia una de cada cinco adolescentes entre 15 y 19 años de edad ha estado alguna vez embarazada. En la escuela se encuentran madres adolescentes que son a su vez hijas de adolescentes y con abuelas que fueron madres adolescentes. Actualmente se realizan campañas de promoción de sexualidad responsable y se gestionan métodos de anticoncepción, pero aun así, el fenómeno de la maternidad y paternidad temprana continúa. Por ello, otro factor que vale la pena tener en cuenta es la relación que tiene este fenómeno con la naturalización de las llamadas relaciones tóxicas o emociono-dependientes, en las cuales las carencias emocionales hacen que las personas vivan con un temor constante a la separación, idealicen al otro y se involucren fácilmente en relaciones con poder vertical donde se renuncia a las libertades.

Por todo lo anterior, necesitamos una educación que esté más enfocada al ejercicio de los derechos, que en aquellos valores basados en el modelo de amor romántico, dirigido a la conformación de familias tradicionales con relaciones estables, heterosexuales, monógamas y bajo la creencia que las carencias propias pueden ser satisfechas por otra persona. 

“Voy a ser mamá muy joven, pero pues va a ser bonito y voy a tener como que un apoyo más y algo con lo que voy a decir voy a salir adelante por él, la motivación. Quería algo que me llenara lo que mi mamá dejó y pues me puse muy mal y por eso cambié, quería llenar como que algo, no sé”.

“El papá del bebé me golpea… él me tenía como esclava ahí en la casa, quería que yo hiciera todo y porque yo un día le dije que yo no iba a hacer nada y me fui para donde la sobrina de él y me quedé ahí hasta las dos de la tarde, ahí llegó y se puso a decir un poco de cosas y pues en vez de preguntarme lo que hizo fue golpearme”.

“Me llevaron al hospital y cuando yo salí de allá pues yo fui a traer mi ropa y ese día me golpeó y no me dejaba irme pa’ mi casa”.

Los adultos educan como han sido educados. En contextos de vulnerabilidad, las adolescentes víctimas de violencia toman como estrategia salir de su hogar sin ser conscientes que repetirán el contexto del cual provienen. La escuela con buenas intenciones es cómplice al fomentar el amor romántico. Por ello, cuando una mujer es víctima de violencia por parte de su pareja, es normal escuchar a los docentes culpar a la adolescente por no “cuidar su cuerpo como un templo” y por no aprender primero a “respetarse”, haciendo referencia a que el disfrute del placer y de la sexualidad trae un alto riesgo de terminar siendo violentada.

Ahora, para la perdurabilidad y profundidad en la transformación de las culturas, los cambios en los sistemas humanos requieren que los diversos actores participen de los mismos, con disposiciones flexibles para adaptarse a la novedad, a las dinámicas alternativas que emergen.

En educación hablamos de la comunidad educativa conformada por los estudiantes, que se entienden como el eje central con el que se articulan sus familias, docentes y comunidad. En la actualidad existen propuestas pedagógicas que apuntan a transformar desde nuevas perspectivas del conocimiento y el cuestionamiento de los referentes dominantes, el pensamiento de los estudiantes, con lo cual se busca propiciar un cambio en el ser y hacer. Tales posibilidades de innovación terminan enfrentadas a perspectivas conservadoras ancladas en referentes morales y culturales descontextualizados y revaluados por las dinámicas sociales actuales.

Los cambios deben ir más allá de lo curricular, porque no es tan solo lo que se enseña sino cómo se enseña, lo que llamamos currículum oculto. Por lo cual, se hace necesario movilizar a los docentes como agentes de cambio, si los docentes no desaprendemos e incorporamos nuevas formas de concebir a los estudiantes como sujetos de derechos y específicamente derechos sexuales y reproductivos.

 


Imagen Nick Fewings on Unsplash

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Escrito por
Psicólogo Social. Magister en Investigación Social Interdisciplinar. Docente Orientador del Colegio Gerardo Paredes. Docente en la Universidad Nacional Abierta y Distancia.
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.