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¿Favorece la Escuela Nueva el desarrollo del interés por el conocimiento?

Para garantizar el interés por el conocimiento la escuela debe actuar de manera clara y deliberada, ya que, desafortunadamente, el interés por el conocimiento no crece “silvestre’’.

Julio 20, 2019

Uno de los aportes que reconocimos de la Escuela Nueva es su preocupación por los intereses infantiles, por el cultivo y la atención de ellos. Decroly centra su propuesta pedagógica en la conveniencia de que la escuela aborde las necesidades infantiles mediante la creación de “centros de interés’’, Montessori innova los materiales de manera que estos logren “captar la atención del niño, provocar la actividad, facilitar el autocontrol y ayudar a que el niño armonice color, brillo y forma’’.

Es de la misma manera como puede entenderse la preocupación de Claparède de demostrar que la enseñanza deba responder a las necesidades infantiles y la vinculación de la imprenta a la educación que propone Freinet. De esta forma, la imprenta favorece una atmósfera de espontaneidad, exploración, curiosidad y acción del niño

Evidentemente la Escuela Nueva muestra una mayor atención a la motivación infantil. Sin embargo a nuestra manera de ver comete en ello dos errores:

  • En primer lugar, presuponer que los niños estructuran y desarrollan sus intereses a manera similar de los adultos, postura que desconoce la diferencia entre motivaciones infantiles y propiamente los intereses cognitivos, aspecto desarrollado en una obra anterior del autor Los Modelos Pedagógicos, a la cual remitimos al lector (De Zubiría, J. 1994).
  • En segundo lugar, se concentra exclusivamente en las denominadas por Ausubel, motivaciones intrínsecas. Es decir, presupone que el niño y el joven por sí mismos deben tener la necesidad y el deseo de saber, de preguntarse, reflexionar y “cacharrear’’ con las ideas; es cierto, la educación deberá esforzarse porque así sea. Indudablemente la búsqueda de interés por la lectura, la pregunta, la experimentación y la reflexión son esenciales en la educación, ya que es la única manera de garantizar que la acción de la escuela no termine al salir el niño del salón de clase.

Aun así, para garantizar el interés por el conocimiento la escuela debe actuar de manera clara y deliberada, ya que, desafortunadamente, el interés por el conocimiento no crece “silvestre’’ y por tanto habrá que sembrarlo, cuidarlo, podarlo y orientarlo, para que se desarrolle frondoso. Para ello se requiere una activa intervención del adulto, que el activismo no ha reconocido

Referencias

DE ZUBIRÍA, Julián (1995). Los modelos Pedagógicos. Editorial Fundación Alberto Merani 13ª edición. Colombia

 


Imagen www.pexels.com

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Pedagógico y economista que se dedica a cuestionar la razón de ser de nuestra educación. 
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