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Formar en sensibilidad es una manera de construir paz en las instituciones educativas

Se ve necesaria una pedagogía en la cual los estudiantes se preocupen no solamente en la obtención de una nota, si no que sientan, vivan y reflexionen.

Febrero 16, 2019

La sensibilidad y la reflexión son atributos que tienen un inmenso valor en el desarrollo personal de los estudiantes, por ende deben ser implementados en los programas de las instituciones educativas y generar pedagogías más humanistas en las que los estudiantes se pongan en los zapatos de otras personas y vivir o sentir las emociones que sienten otros, además de conectarse y solidarizarse con los demás.

En la sociedad actual se hace cada día más difícil el desarrollo de la sensibilidad y se hace mucho más complicado cuando los programas que usan las instituciones según dice Fhilipe Meirieu, (Frankenstein educador, 2003) son normativos y autoritarios, que tratan de “domesticar” al niño con objeto de componente de saberes y actitudes conformes a las exigencias sociales. Esto se hace debido a que estas solo quieren formar personas que sean productivas y competitivas, por lo cual, no tiene cavidad que el estudiante se esté formando en valores, lo que quiere decir que lo que en realidad cuenta es que dichas personas obtengan títulos para que en el futuro sean contribuyentes al capitalismo. Si bien el fin de la educación es crear una reproducción autoritaria para formar al estudiante como un títere o un robot que haga lo que los demás quieren.

Por ejemplo, el tema de la ausencia de valores se ve mucho más en las instituciones de altos recursos en las que los estudiantes se forman no tanto en cómo construir paz en el ambiente y ser más humanos sino más como seres eficaces a la hora de aportar económicamente; es por esto que desde pequeños, los niños de estratos más altos ingresan a cursos por horas o aprenden dos o más lenguas. Lo que significa que importa mucho más su crecimiento individual que preocuparse por la sociedad que los rodea, ya que han sido criados con ese pensamiento rivalizante desde que son niños.

Por otro lado, un personaje que habla mucho de los estudiantes que se ven solo para depositar el saber, es el educador Paulo Freire el cual dice que “las masas oprimidas deben tener conciencia de su realidad y deben comprometerse, en la praxis, para su transformación. En ello tiene gran solución la educación, pues la pedagogía del oprimido busca crear conciencia en las masas oprimidas para su liberación. La alfabetización del oprimido debe servir para enseñarle, no solamente las letras, las palabras y las frases, sino lo más importante, «la transmisión de su realidad y la creación de una conciencia de liberación para su transformación en un hombre nuevo» (Freire, (1970): Cita, pág. 36…” (Dr. Javier Ocampo López, 2008)

Finalmente se ve necesaria una pedagogía en la cual los estudiantes se preocupen no solamente en la obtención de una nota, si no que sientan, vivan, reflexionen, no pasen la página sin recordar o sin concientizarse de que es necesaria una paz verdadera en el entorno en que se vive. La idea es que no se conviertan en pinochos sino que enfrenten y desarrollen una justicia para la paz que es tan necesaria hoy en día, ya que ser personas no solo implica buenas notas u obtención de títulos sino ser sensibles ante los problemas y generar mecanismos para solucionar conflictos pacíficamente.

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