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Gestión del tiempo docente: ¿magia?

¿Por qué es necesario que la formación docente preste especial atención a la gestión del tiempo y de las emociones?

Enero 21, 2020

Uno de los temas relacionados con el bienestar laboral docente es el “manejo” del tiempo, aquella variable que un maestro en ejercicio debe gestionar para desarrollar las funciones propias de su profesión.

De acuerdo con mi experiencia en visitas de verificación de propuestas pedagógicas y socialización de experiencias alrededor del territorio nacional colombiano, me atrevo a afirmar que tiempo es el recurso (además de otros que se escapan al interés de este blog), que gestionado correctamente -o no-, da cuenta del impacto que los maestros generan dentro y fuera del aula, los resultados y recompensas que obtienen, la pertinencia de los contenidos, su motivación y entrega, la construcción de las clases, la selección de metodologías y su bienestar emocional.

Son tantas las tareas y actividades a desarrollar por un maestro que hoy me sobrecogen varias preguntas: ¿cómo gestiona el tiempo un maestro?, ¿dispone de tiempo de calidad junto a su familia y seres queridos?, ¿disfruta de pasiones e intereses?

Veamos algunos “tiempos” del maestro naturales en un contexto escolar: servicio, relacionado con los años de experiencia y los ascensos en el escalafón. Este debe proveer incentivos para que la carrera docente sea atractiva para los maestros y directivos docentes en ejercicio, y así se dé continuidad a la profesión a través de  nuevos retos y desafíos.

A través de la planificación de clases los maestros construyen la secuencia de actividades previstas para las unidades didácticas y para el logro de los aprendizajes esperados en sus estudiantes. La evaluación implica la valoración de los desempeños de los estudiantes, de acuerdo a los procesos y resultados de las actividades evaluadas y su posterior alimentación en las plataformas que se tengan para tal fin.

El día a día implica la recepción, cuidado y formación de los estudiantes, desarrollo de clases, asistencia a reuniones programadas de área, dirección de curso, padres de familia, nivel, comités, entre otras. La formación docente exige de un buen maestro actualización y formación  constantemente y autónoma, lo que implica la realización de programas posgraduales, cursos, talleres, conferencias, seminarios, etc.

La investigación presupone un gran esfuerzo y disposición de tiempo pues requiere la reflexión y materialización en proyectos de su propio quehacer docente y práctica educativa. En ella identifica problemas de su área de desempeño y/o el contexto, entre otras.

El monitoreo, análisis y gestión de la convivencia exige de los maestros estar atentos a las dinámicas de los estudiantes dentro y fuera del aula (durante su tiempo de descanso y alimentación, eventos deportivos intercursos, salida del colegio, etc.) y responder a ellas con el propósito de preservar un buen clima escolar.

Las brigadas de emergencia están relacionadas con el plan de prevención, preparación y respuesta ante emergencias y accidentes en las instituciones educativas. También existen otros compromisos como aquellos relacionados con el día de la familia, izadas de bandera, salidas pedagógicas, día del idioma, grados, bazares, etc.

A la lista anterior se hace imprescindible sumar aquellos “tiempos” que llamaré imprevistos. Esos que se dan última hora y que son naturales en las dinámicas educativas.

La lista de compromisos, tareas y actividades diarias de un maestro, a corto y mediano plazo, son bastantes; es por ello que la labor de un maestro no se limita a la preparación y desarrolla de clases, puesto que la exigencia y compromiso va más allá.

Lograr que en el aula se respire un clima emocional positivo y que el alumno se encuentre seguro porque -como lo dijo Jesús Guillén en su artículo ‘Estrés en la educación’- “sabe que se asume con naturalidad el error, se fomenta un aprendizaje activo en el que se sabe protagonista, se suministran retos adecuados y existen siempre expectativas positivas por parte del profesorado hacia su alumnado, con lo que se evitan esas etiquetas tan contraproducentes para el aprendizaje” supone de los maestros no sólo motivación, también tiempo y gestión de sus propias emociones.

Desafortunadamente en algunos pregrados no se forma a los maestros en el desempeño de todas estas tareas conexas a la profesión. Se exige de los maestros un rol de investigadores y líderes de procesos, capacitaciones, actualizaciones, reflexión de la práctica, entre otras actividades; pero no se da formación en gestión de tiempo, ni mucho menos en gestión emocional.

Para que un maestro construya un clima emocional positivo en el aula es necesario que gestione correctamente las sensaciones que le atraviesan. Ante una gran lista de actividades y tareas diarias, ¿cómo responde un maestro al estrés? El manejo del tiempo es un excelente aliado; pero, ¿cuentan los maestros con el suficiente? o, al menos, ¿saben gestionarlo?

 


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Abogado, con especialización en opinión pública y mercadeo político y Magíster en Educación.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.