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Jóvenes y educación, pilar para transformar el campo colombiano

Romper la brecha que existe entre la ciudad y el campo en materia de formación, es un tema primordial para lograr un mejor país de cara a un posible acuerdo de paz.

Diciembre 3, 2015

Según el 3er Censo Nacional Agropecuario, desarrollado en 2015 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en el 9,9 % de los hogares rurales se registró condiciones de inasistencia escolar, 21,8 % de rezago escolar y 4,8% sin acceso a servicios de primera infancia.

Estas cifras muestran la falta de escolarización de los niños y jóvenes en los cascos rurales del territorio colombiano y la carencia de personal que, en un futuro próximo, tome el campo como estilo de vida y proyecto de sustentación.

El Ministerio de Educación, por medio del Proyecto de Educación Rural, PER, iniciativa financiada con aportes nacionales y un crédito de USD$45 millones por parte de la banca multilateral BIRF, logró romper, en parte, la brecha que existía entre la ciudad y el campo, y motivó a los niños y jóvenes a quedarse en las zonas rurales para ver allí un modelo rentable y con futuro.

“En alfabetización hemos logrado reducir de manera importante la tasa de analfabetismo en poblaciones rurales dispersas en mayores de 15 años. En la actualidad, el 87,5 % de esta población, mayor de 15 años, reportó saber leer y escribir. En 2005, esa cifra era del 80,9 %”, señaló el Ministerio en una comunicación oficial.

Conscientes de que la juventud del campo no puede seguir siendo invisible, se ha visto la necesidad de que los jóvenes se reconozcan a sí mismos y se apropien de su territorio. Ante esto, la cartera de Educación desplegó este trabajo, que ya cumple 15 años, para generar mayores oportunidades en las zonas rurales.

De acuerdo con Rafael Mesén, gerente de Juventudes de Costa Rica y formador de grupos juveniles en América Latina, la institucionalidad debe provocar la articulación de los jóvenes en su entorno para que ellos se sientan libres, se encuentren y puedan reconocer sus diferencias, por lo que se requiere tener una visión sistémica del proceso para que se articulen acciones orientadas a la visibilización.

"Para que estos jóvenes se articulen podemos recurrir a instancias como la asociatividad; desde allí los podemos convocar, no sólo para reunirlos sino para que encuentren oportunidades de negocio y se reconozcan como actores sociales de su comunidad", afirma el experto.

Ante esto, y con el PER, el MinEducación desarrolló la estrategia para docentes de Desarrollo Profesional Situado, DPS, un espacio en el cual los maestros formados en su aula y en su entorno por tutores que son su pares, teniendo en cuenta recursos propios y factores culturales buscando siempre mejora en la calidad.

Gracias a esta estrategia, un total de 17 mil 316 docentes rurales han sido formados en todo el territorio nacional”, asevera la cartera de Educación.

La pobreza se combate con enseñanza

Las cifras DANE del Censo Agropecuario indican que más del 45 % de los ciudadanos en zonas rurales dispersas son pobres, según el Índice de Pobreza Multidimensional, IPM. Ante esto, 5 de las 10 condiciones que evalúa este IPM, son retos del sector educativo (bajo logro educativo, analfabetismo, rezago escolar, inasistencia escolar y atención a la primera infancia) lo que muestra que, aunque se han hecho inmensos esfuerzos desde el sector educativo, la tarea sigue estando vigente para cerrar las brechas de inequidad entre el campo y la ciudad.

Estamos a menos de 150 días de la firma de un acuerdo de paz. La educación rural tiene un papel protagónico en la reconstrucción del tejido social y en el asentamiento de la paz en el campo colombiano. Sabemos que la educación de calidad para todos es capaz de articular los proyectos de vida de los niños y jóvenes a su región, a sus comunidades y a los proyectos productivos que traerán prosperidad al campo colombiano”, agregó el Ministerio.

Esta política de educación rural ha permitido desarrollar un modelo que está cerrando la brecha entre las oportunidades de los niños y jóvenes que estudian en el campo con las de los estudiantes de zonas urbanas. La meta, ahora, es continuar y no desistir.

Pues, es claro que la educación es un eslabón importante para la construcción de un campo con más oportunidades, sin guerras y con niños y jóvenes que se apropien de sus regiones y las aprovechen al máximo. La pregunta ahora es, ¿cómo y con quién hacerlo?

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Jesús Samuel Orozco Tróchez
Gran Maestro Premio Compartir 2005
Senté las bases firmes para construir una nueva escuela rural donde antes solo había tierra árida y conocimientos perdidos.