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La comunicación: matriz donde se gesta el saber

A mayor comunicación, mayor educación y mayor movilidad social… ¿está tu interés profesional centrado en el valor de la comunicación o en el valor de la titulación que la educación reporta?

Noviembre 21, 2017

El hombre es un ser en constante y  progresivo cambio, dotado de una imaginación que trasciende sus propios límites y de una creatividad que le impulsa tejer a diario su bienestar social y el de las demás personas, con la convicción, el compromiso y  el carácter que tiene el derecho de conservar su esencia sin mostrar actitudes inconstantes, para ser aceptado en la sociedad de la que activamente participa. 

Está en la capacidad de optar, de decidir, de ocultar verdades de expresarse libremente manteniendo una voluntad acérrima, persistente en lo que realmente se quiere, para así, traer un despertar a las nuevas generaciones en la búsqueda imperiosa de una ciudadanía más crítica y audaz,  que no caigan en las trampas ideológicas que ofrecen los encantadores de un sistema corrupto que opera para masacrar el valor fundamental del educador.

Desde tiempos muy remotos el hombre ha sentido la necesidad de comunicarse, a través de gestos, de una expresión sensorial tan inherente a él, con balbuceos, palabras, signos, expresión corporal, señas, en fin, todo lo necesario para ser entendido, escuchado y valorado, sabe que esto mejora la interacción con las demás personas y por ende su convivencia.

Por consiguiente el docente, impide a toda costa que lo que se transmite no se distorsione en el ambiente del letargo, la mala interpretación o el olvido; todo docente, debe prepararse para que sean los primeros en aproximarse a sus estudiantes, consciente de la imperiosa necesidad de pararse, moverse y así  generar el conocimiento más grande que debe tener, para no morir en el tiempo, porque siempre habrán acciones de “aprender, desaprender y reaprender”, frase de la autoría de Herbert Gerjuoy, pues cada vez que entregamos  a los estudiantes un conocimiento ya elaborado y depurado, le estamos quitando la oportunidad de descubrirlo, lo importante es que el maestro debe olvidar lo que sabe para que el alumno lo descubra, y es aquí donde entra el juego de la memoria versus olvido.

No hay mayor acto tan heroico como el transmitir con amor, humildad, tolerancia y valentía nuestros conocimientos, es un equipo de carretera hecho virtudes dialógicas que nos ayudarán a enderezar sendas, generar esperanzas, a fragmentar las barreras en las trochas de esa educación sumisa y ortodoxa, abrir nuevos caminos que lleven a los niños y a los jóvenes a niveles altos y que estos con sus combustibles imaginario e inagotable reconstruyan el lenguaje y creen aceleradamente con arduo potencial en una producción proactiva, promisoria que rompe los esquemas tradicionales y catapulte nuestra condición humana a nacer, a crecer, a reproducirse y a morir si es necesario, por lo que amamos y deseamos alcanzar, dejando de lado el arbitraje, y la debilidad moral que nos hace vender nuestra dignidad, para luego darnos como premio una medalla fundida con el metal de la mediocridad.

La comunicación construye un factor determinante no solo en los procesos pedagógicos, sino en todo tipo de organización porque es y seguirá siendo el único recurso tan propio, tan nuestro para transmitir nuestras valoraciones y destrezas hacia esas personas que desean aprender, y como educadores estamos y estaremos creando mejores condiciones de vida, para desarrollar la motivación del alumno y el carácter inagotable y honorable de la actividad docente, para formar correctamente, sin ligerezas, persiguiendo logros que lo pulirán constructivamente, dándole las herramientas que los llevarán y nos llevarán hacia un perfil verticalizado, que no se tuerce ni se distrae ante las tramas sociales que se estrenan en las carteleras de los supuestos, del bagaje del silencio absurdo, del temor que pretenden dilapidar la postura abierta hacia un clima de mutuo entendimiento, de la bidereccionalidad del proceso para que el flujo del mensaje pueda circular en ambos sentidos.

Es así, como el deseo o la necesidad de comunicarse es consustancial al hombre, y no hay duda que las gamas de los lenguajes existentes son el medio más idóneo para entrar en el contacto con el otro o los otros, convirtiéndose en la mayor herramienta de expresión, es esa matriz de lo indiferenciado, para tornarnos seres simbólicos, entes de cultura, ya que cada ser, vive inmerso en esa lucha de que no se distorsione o se le malinterprete y es por eso que ha explorado los diferentes mecanismos de la expresión, para adquirir una cierta mirada comunicativa hacia nuestro oficio de maestro, por lo cual estoy de acuerdo con la frase “maestra sí, tía no” (Freire), porque con esa frase deja por fuera al educador como profesional, organizador o interventor de la cultura y capaz de poner en relación muchas cosas como: lo privado y lo público, lo teórico y lo práctico y lo pone en el terreno del buen corazón y dotes excepcionales.

Rechazar firmemente toda tentación de manipulación, que si hay algo para modificar sea para dar más, y no para quitar, arrebatar y estreñir la digestión natural de nuestros principios e ideales, vivir inmersos en la lucha de hallar una frecuencia justa a nuestras expectativas y derechos teniendo en cuenta que la piel de maestro siempre está en constante transformación para cautivar, atrapar a ese nuevo ser llamado alumno que se gesta en las entrañas del saber, al que  acogemos en el seno de una disciplina exigente, de una confrontación cotidiana con palabras que lo nutran hasta darle como sostén el producto de un dominio sabiamente adquirido que duramente puede deslindarse de sus verdaderas raíces.

Que la inspiración, los argumentos de nuestra actividad comunicativa en la pedagogía no solo sea una pedagogía para hacer conocer sino para ir preparando, ir ambientando y así crear espacios de negociación para darle protagonismo a la participación que convertida en hábito bien encausada nos lleve al liderazgo y de aquí al respeto, a la consideración y a la admiración que puedan quedarse plasmada hasta en el epitafio de nuestras vidas.

Referencias

Freire P. (2004) cartas a quien pretende enseñar, el ed. 2a reimp, Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina

García G.  (2011) la escritura embrujada http://www.documaniatv.com/biografias/gabriel-garcia-marquez-la-escritura-embrujada-video_6f5bc10bc.html

Toffler A. (2015) Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender. Herbert GERJUOY

Escrito por
Docente de Preescolar y Catedrática de la UNIGUAJIRA
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.