Usted está aquí

La educación en evidencia

Las primeras semanas de clases no presenciales han sido un Laboratorio Acelerado de Transformación Pedagógica. Propicia cambios pero evidencia fracturas del modelo educativo.

Mayo 27, 2020

A la fecha del escrito de este artículo, se completan 2 meses de haber iniciado el confinamiento en Colombia como medida para controlar y mitigar la pandemia del Covid-19. Dada la restricción impuesta a las instituciones educativas de todos los niveles para llevar a cabo sus actividades de manera presencial, la mayoría de estas optaron después de un breve receso de ajuste, continuar sus procesos de enseñanza aprendizaje de forma no presencial o remota.

Estas semanas para las instituciones educativas y en particular para sus docentes ha significado ser parte de un Laboratorio Acelerado de Transformación Pedagógica, LATP, en particular para quienes no habían diseñado e implementado experiencias de aprendizaje con mediación de tecnología.

Este laboratorio acelerado ha implicado en pocas semanas rediseñar clases, aprender en tiempo real sobre plataformas de comunicación y colaboración, uso de aulas virtuales, investigar y explorar recursos digitales relacionados con las temáticas curriculares, ensayar metodologías didácticas, repensar el sentido de la evaluación y proponer estrategias alternativas para reconocer los aprendizajes de los estudiantes. En sí, ha sido un ejercicio constante de ensayo y error, de iterar, probar, ajustar. Todo el sistema en esta dinámica: formuladores de política, directivos, docentes, familias y estudiantes.

Ahora, ¿cuál puede ser un balance preliminar de este laboratorio? En general puede destacarse que ha generado movimiento, y ha hecho que el discurso de la innovación se lleve a la práctica. Ahora, hay instituciones y docentes con mayor agudeza y capacidad de autocrítica para reconocer lo que no está saliendo bien, realizar ajustes y visionar como seguir mejorando; por otro lado, instituciones y docentes que por capacidades y diferentes condiciones se les ha dificultado comprender que el escenario cambio y que no pueden sencillamente trasladarse enfoques y prácticas de la presencialidad a la virtualidad.

Ahora bien, más allá de reconocer que las accionesdel sector educativo en estas semanas ha sido de respuesta inmediata para continuar las clases ante la situación inédita global de mitigación de la pandemia, no es posible ignorar que la educación ha quedado en evidencia. Se han hecho visibles las fracturas que ya traía el sistema y la forma como se concibe y se lleva a cabo en la práctica los procesos educativos en escuelas e instituciones de educación superior. Aunque una mirada con mayores elementos de análisis implicaría reconocer otras aristas, a continuación me permito destacar las fracturas que considero más evidentes.

  1. La fragmentación del conocimiento. Procesos de aprendizaje segmentados en asignaturas dispersas y sin articulación, centrados en contenidos más que en habilidades. Poco trabajo conjunto entre docentes. Currículos rígidos con poco margen de adaptabilidad y de incorporación de análisis del contexto en el diseño pedagógico.
  2. La tangencialidad de la tecnología. Se ha incorporado en la mayoría de casos para replicar modelos tradicionales de enseñanza aprendizaje, más que como un recurso útil para renovar la práctica pedagógica. Se desaprovecha como medio para fomentar la colaboración, la creatividad y el desarrollo de habilidades para el aprendizaje permanente y ubicuo.
  3. La ignorancia de los intereses de los estudiantes. En aras del cumplimiento del currículo, no se reconocen y potencian talentos, no se escuchan a los niños y jóvenes sobre lo que les gusta, lo que les interesaría aprender y como. Las voces y la creatividad de los estudiantes son pasadas por alto.
  4. El rol secundario de la familia. Aunque en el discurso se indica que juega el papel primordial, en el sistema juega como un actor receptivo de información, con bajo margen de participación en la reflexión pedagógica. El código de comunicación (notas) entre instituciones y familias sobre avance del aprendizaje es limitado y no invita a como desde casa,de manera asertiva, se puede acompañar, potenciar y recrear el aprendizaje.
  5. El sobreprotagonismo de la evaluación. Concebida como momento más que como un proceso continuo que hace parte de la propia dinámica de aprendizaje.Enfocada más en el carácter sumativo que formativo y con el poder sobre la misma centrado en el docente. Poca presencia de ejercicios consolidados de autoevaluación y evaluación entre pares.

Destaco que hay instituciones que desde hace un tiempo han emprendido procesos de renovación en estos y otros frentes, por lo tanto estas fracturas le podrán ser ya ajenas. Sin embargo, la realidad, los estudios y las visiones de los expertos indican que pueden ser las características del sistema en diversas latitudes. (Ver referencias).

Estamos en un momento de cambio en la sociedad y particularmente en la educación. El LATP, ha puesto al sistema y a sus diferentes actores a repensarse, a innovar y a rediseñar procesos y prácticas en tiempos limitados en áreas que no se contemplaban como posibles en el corto plazo. Estas semanas han sido prueba de ello.

Ahora, para lograr superar lo que ha quedado en evidencia en la educación será necesario pensar en cambios sintonizados con las siguientes premisas, que serán objeto en detalle de otro escrito:

  1. Unir, volver a juntar los saberes. Propiciar el trabajo colectivo entre docentes y estudiantes incentivando el codiseño de proyectos integradores de temáticas, conectados con el contexto, donde los intereses de los niños y jóvenes cobren protagonismo.
  2. Concebir la tecnología para transformar lo pedagógico y servir de medio para conectar el conocimiento y crear proyectos utilizando la diversidad de formatos (video, audio, simulaciones, mapas digitales…) donde se aproveche la capacidad creativa de los estudiantes.
  3. Estudiar el contexto, hacerlo parte de las preguntas en el aula y fuera de ella. La realidad, la cotidianidad, es un kit de recursos para aprender.
  4. Involucrar a las familias (más ahora con la educación en casa), en la interlocución sobre el aprendizaje. Son ellas ahora quienes están observando los procesos de como aprenden los niños y jóvenes; padres, hermanos, otros familiares pueden jugarroles de mentores para descubrir y potenciar talentos.
  5. Entregar el poder de la evaluación a los estudiantes, mediante rúbricas previamente diseñadas y socializadas que los empodere para que sean ellos mismos quienes validen sus logros en el aprendizaje.

Finalmente, la educación post Covid-19 no será la misma. No deberá ser la misma. En el cambio de paradigma, es necesario imaginar una nueva arquitectura del aprendizaje. Colegios, universidades, bibliotecas y otros escenarios de aprendizaje que conocimos antes del Covid-19 deberán ser instituciones del pasado. Están las condiciones para gestar un nuevo modelo, otras instituciones, más creativas, diversas e incluyentes.

El tiempo nos dirá si fuimos capaces de hacerlo posible…

Documentos recomendados:

 

Imagen www.pxfuel.com

Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Docente investigador y consultor en cultura del aprendizaje
Promedio: 5 (3 votos)
Estadísticas: .
Sandra Cecilia Suárez García
Gran Maestra Premio Compartir 2013
El cuerpo habla y la danza puede ser el camino para la exploración del ser y el medio para liberar las palabras que se encuentran encadenadas.