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La labor del maestro: una reflexión y acción

Todas las formas de enseñar del maestro deben ser dinámicas para que no sean ignoradas y así generar construcción de preguntas y respuestas por parte de los estudiantes.

Febrero 14, 2018

En la actualidad es muy difícil delimitar cuál camino seguir para formar el proyecto profesional. La mayoría de las personas que eligen ser maestros no alcanzan a imaginar lo complejo e incierto que puede ser el proceso de enseñanza-aprendizaje.

De la misma manera, en el proceso de formación no se percibe lo que involucra la labor como maestro y las diversas situaciones a las que se tienen que enfrentar en el día a día en el aula, es decir, en la práctica pedagógica. Así pues, el maestro es un ser racional que se autoevalúa y se mira a sí mismo como una persona que desde su labor intercede en la sociedad y en la transformación de las realidades.

En este sentido, las situaciones que se puedan presentar en aula miden la capacidad del maestro de enfrentarse a ellas respondiendo a sus necesidades, siendo éstas la escuela formativa del maestro.

La acción profesional del maestro se lleva a cabo en su práctica pedagógica, esta articula el saber pedagógico que se refiere a “los principios fundamentadores, los conceptos especificadores y las arquitecturas teóricas que los ensamblan”[1] que se alimenta desde experiencia pedagógica del maestro y desde allí se construyen nuevos aprendizajes para mejorar la misma, en otras palabras, el trabajo del maestro conlleva a una reflexión continua que comprueba su labor.

Según lo anterior, es relevante que el maestro llegue al acto consiente donde hace una mirada crítica reflexiva de su práctica, de sus habilidades y su conocimiento, puesto que “la experiencia pedagógica es fundamental en la construcción del saber pedagógico que se hace evidente en las prácticas”.

Desde esta perspectiva, la práctica pedagógica debe estar sujeta a cambios coherentes con las exigencias de la sociedad actual y adquiriendo un sentido evidente: construir el saber desde la experiencia para transformar realidades e incidir en la sociedad.

En vista de que “la práctica pedagógica se asume como un proceso de subjetivación del docente que le permite construirse, configurarse y constituirse como pedagogo al problematizar y transformar su existencia, su discurso, su saber y su realidad”[2].

La esencia del saber y de las habilidades brinda autonomía al maestro, precisa las acciones de su hecho pedagógico lleno de habilidades, conocimientos y experiencias que se ponen en juego al momento de enfrentarse a las incertidumbres que se dan en el aula, en la situación de enseñanza aprendizaje.

La concordancia del maestro con el saber está en el conocimiento que este tiene de su identidad, de su nivel de conciencia y de reflexión, es decir que la relación saber-maestro está intervenida por la experiencia, dado que “la experiencia pedagógica no llega con la cantidad de años de trabajo, sino que emerge de las preguntas que interrogan las propias prácticas y que a la vez guían una serie de búsquedas que terminan transformando el pensamiento del maestro y sus modos de enseñar”[3].

Siguiendo esta idea, el proceso de formación de un maestro no termina únicamente en sus años de estudio y con los conocimientos adquiridos ya que la formación no tiene freno; en el aula no solamente la situación de enseñanza-aprendizaje se enfoca en los alumnos, el docente hace parte de dicho proceso: aprende cada día de su hecho pedagógico, de su práctica y de sus modos de enseñar.

Así que la formación es concebida como la redención de la experiencia y la transformación de los sujeto, puesto que la formación “permite la autonomía de los participantes, la constitución de una capacidad crítica, la comprensión de que las cosas no son inmutables sino que pueden ser así o de otro modo”[4].

Así pues, la formación docente consistente, continua y permanente ofrece los instrumentos necesarios para mediar las incertidumbres, situaciones y problemáticas que surgen en el proceso de enseñanza-aprendizaje; es un ejercicio que favorece el hecho pedagógico relacionando las experiencias con nuevos conceptos y estrategias o métodos para el progreso de la práctica pedagógica, buscando transformaciones de realidades y aportes para nuestra sociedad.

Todas las formas de enseñar del maestro deben ser dinámicas para que no sean ignoradas y así generar construcción de preguntas y respuestas por parte de los estudiantes.

Bibliografía

Saldarriaga, O. 2006: pg.59 “Del oficio del maestro ¿de intelectual subordinado a experto subordinador?”. En: Revista Educación y Ciudad.

Moreno, P. 2015: pg. 101-111. Cap.6 las experiencias pedagógicas de cuatro maestros que hacen maestros, en: “práctica y experiencia, claves del saber pedagógico docente”.

Fandiño,Y. Bermudez.J. 2015: pg.31 “práctica y experiencia, claves del saber pedagógico docente”.

Messina, G. 2008: pg. 78-86 Formación “docente”: del control al saber pedagógico. Revista Docencia, Nº. 34. México.


[1 ]Saldarriaga, O. 2006: pg.59 “Del oficio del maestro ¿de intelectual subordinado a experto subordinador?”. En: Revista Educación y Ciudad.

[2] Fandiño,Y. Bermudez.J. 2015: pg.31 Cap.2 Practica pedagogía: Subjetivar, problematizar y transformar el quehacer docente, en:  “práctica y experiencia, claves del saber pedagógico docente”.

[3] Moreno, P. 2015: pg. 101-111. Cap.6 las experiencias pedagógicas de cuatro maestros que hacen maestros, en: “práctica y experiencia, claves del saber pedagógico docente”.

[4] Messina, G. 2008: pg. 78-86 Formación “docente”: del control al saber pedagógico. Revista Docencia, Nº. 34. México.

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Estudiante de la Cátedra Maestros Hacen Maestros de la Universidad de La Salle.
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Jaqueline Cruz Huertas
Gran Maestra Premio Compartir 2000
Es necesario entablar una amistad verdadera entre los números y los alumnos, presentando las matemáticas como parte importante de sus vidas.