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La relación entre el fracaso y el éxito

En la vida hay algunas verdades. Una de estas es que para ser exitoso, muchas veces hay que fallar primero.

Octubre 13, 2019

En la vida hay algunas verdades. Una de estas es que para ser exitoso, muchas veces hay que fallar primero. Obviamente este no es siempre el caso, pero si usted es como yo y muchos otros, el éxito no viene tan fácilmente en el primer intento. Aprender a andar en bicicleta es uno de los grandes ejemplos que prueban mi punto. El proceso comienza con las ruedas de entrenamiento para crear confianza, familiarizarse con el pedaleo y aprender cómo frenar.  Ver a un niño paseando en su bicicleta en esta etapa es una emocionante pero ansiosa experiencia debido a lo que viene después. Entonces, el verdadero desafío y la puesta a prueba comienzan cuando se retiran las ruedas de entrenamiento. La ansiedad se instala en los adultos mientras el miedo y la duda se meten en la mente del niño. Puedo recordar perfectamente caer numerosas veces. Sin embargo, al final cada falla se convirtió en una piedra angular para el futuro éxito.

El punto de la historia de la bicicleta y varias otras es que el fracaso no debe agobiarnos y su vez prevenir o esconder el camino al éxito. Hasta el momento, mi vida personal y profesional está llena de diversos grados de fracaso. Sin embargo, sé muy bien que hoy estaría en un lugar muy diferente en lo que respecta, si considerara estas experiencias como algo negativo y me quedara con ellas. Esto no quiere decir que nunca hice ambas. Algunas veces es difícil superar los obstáculos cuando no creemos en nuestras ideas y habilidades. Al final, sin embargo, todo se reduce a la manera de pensar y aprender de los errores. Hay una clara relación entre el fracaso y el éxito. William Arunda lo resume perfectamente:

“Fallar no es retroceder; es un excelente escalón hacia el éxito. Nunca aprendemos cómo salir de nuestra zona de confort si no superamos nuestro miedo al fracaso. Las compañías más progresivas buscan deliberadamente empleados con trayectorias que reflejen tanto el éxito como el fracaso. Esto es porque alguien que sobrevive al fracaso ha obtenido conocimientos valiosos y la perseverancia imparable nacida de la superación de dificultades”.

Para triunfar, se debe aceptar que hay que fallar primero. Hemos visto esta lección una y otra vez de fracasos famosos a través de la historia. La relación entre estos dos imparte algunas lecciones importantes, las cuales pueden influir en nuestro comportamiento ahora y en el futuro. A continuación se presentan algunos aprendizajes fundamentales del éxito y el fracaso:

La voluntad es el combustible. Serás derribado. La pregunta es ¿Te levantarás? intenta una y otra vez hasta conseguir el resultado que tú y otras personas quieren.

Usar el fracaso como una forma útil de retroalimentación puede llevar a la mejora y al éxito definitivo.

Lea: La retroalimentación: Motor de transformación académica

Un acuerdo con nosotros mismos para en enfrentar el miedo a hacer frente a los problemas y obstáculos que siempre son parte de la ecuación. Ignorar o eludir siempre dará resultados que no son favorables o aceptables a largo plazo.

Los errores son oportunidades para aprender. La clave es no cometer el mismo error dos veces.

El esfuerzo constante hace la diferencia.

Hay mucho más qué se puede aprender de esta relación. Después de enfocarse en el nivel individual, es esencial para mirar más allá de nosotros mismos y hacia un panorama más amplio. El éxito de todo el sistema depende de ver el cambio como un proceso, no como un acontecimiento. Como dice el proverbio, “there is no “I” in team”[1]. El fracaso y el éxito se convierten en una responsabilidad compartida donde las “bajas” se trabajan y las “altas” se celebran colectivamente. A fin de cuentas, o nadamos juntos o nos hundimos en las organizaciones y escuelas. La decisión es suya.

 



[1] No hay “yo” en equipo.

 

Lea el artículo original en el blog de Eric Sheninger.
Traducción: Valentina Prada

 


Imagen Gerd Altmann en Pixabay

Escrito por
Socio e investigador del Centro Internacional para el Liderazgo en Educación (ICLE) y líder de opinión en liderazgo digital.
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