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La tecnología, ¿una modernidad líquida?

La tecnología ha virado su significado, configurando una serie de disposiciones que se encuentran sujetas a una multiplicidad de variables a nivel social. Analicemos la relevancia de algunos temas dentro de dinámicas histórico-mundiales.

Marzo 9, 2016

Cuando se habla de modernidad, tenemos que hacer referencia a procesos que se han venido dando desde mediados del siglo XV, y que tienen como protagonistas la nueva concepción de hombre, ciencia y religión. La construcción de una nueva visión sobre el mundo y las diferentes teorías sobre él, han venido configurando desde allí el devenir de la sociedad y la formación de un nuevo sujeto social. Poco a poco, varios conceptos se van acuñando: uno de ellos es “razón”, que toma como referencia la vida de los hombres de ciencia, quienes buscan respuesta a esos interrogantes en los que el hombre ha estado dando vueltas desde su mismo ser. Entonces, esas teorías van trasmutando la visión del mundo que los rodea y que hasta hoy en día este fenómeno se sigue evidenciando.

Poco a poco y sin darnos cuenta, el hombre de esta época fue trazando una linealidad hacia la idea de pensarse como un ser racional capaz de tomar decisiones. Comenzó a fundar procesos que llevaron a que se dieran algunas formas de investigación y metodologías propias del científico, lo que dio respuesta a esas grandes preguntas problema que había tenido el hombre hasta este momento y que antes, solo simplemente se resolvían desde un libro y una persona que supiera interpretarlo. No se tenía clara una metodología o una forma de buscar esa verdad que se debatía entre verdades absolutas y relativas, que solo con el paso de los años y la constitución de todas estas teorías se podría romper con ese paradigma que había instaurado el positivismo epistémico. En consecuencia, se dio un gran paso hacia la idea de la subjetivad, la posmodernidad, el pos-estructuralismo, y esto abriría ese espacio para pensar desde las diferentes miradas y posturas que se podían tener sobre la verdad.

A partir de este momento surgieron diferentes posturas que han llevado a que el hombre poco a poco tome una posición frente a esta dinámica y logre trasgredir la historia. Según los postulados del italiano Vico, la historia es cíclica, llega un punto en el que se repite. Por otro lado, Zygmunt Bauman es uno de los expositores con la teoría la Modernidad Líquida, en donde nos describe y habla a grandes rasgos sobre esa deshumanización del sujeto, sobre la entrada de un “yo” que tal vez se enmarca más desde una lógica de mercado y desde estos procesos relacionados con la globalización, que tienen como meta inscribirse en una dinámica mundial regulada por los grandes mercados y paradigmas sociales, como el consumismo. Lo anterior lleva a que el hombre se desligue de ese poder llegar a tener vínculos sociales y construir elementos claros de sociedad. A partir de ahí se comienza a hablar del individualismo como un elemento común, en el que no importa el resto, solo importa el “yo”.

Poco a poco y sin darnos cuenta, el hombre de esta época fue trazando una linealidad hacia la idea de pensarse como un ser racional capaz de tomar decisiones. Comenzó a fundar procesos que llevaron a que se dieran algunas formas de investigación y metodologías propias del científico, lo que, en consecuencia, dio respuesta a esas grandes preguntas problema que había tenido el hombre hasta este momento y que antes, solo simplemente se resolvían desde un libro y una persona que supiera interpretarlo.

En este caso el concepto de tecnología permite hablar de la funcionalidad de este a lo largo de la historia. Hablamos de modernidad, de modernidad líquida, de globalización, de tecnicismos que en nuestra sociedad no son tan claros y que simplemente nos dejamos llevar por tendencias y procesos que ni nosotros mismos entendemos. En un momento se habló de cristianismo, luego dos siglos después de ciencia, después de razón, y poco a poco nos fuimos perdiendo en nuestra propia historia por el fracaso del poco entendimiento de la terminología, o de los mismos procesos. Tal vez acá radica la desilusión de la modernidad para nuestro país.  Hoy en día no podemos desconocer este fenómeno, ya que pasa exactamente lo mismo, pero ya desde elementos más específicos. Uno de ellos tiene que ver con la tecnología y su mal o buen uso del término en sí. Todo comienza a girar en torno al mal uso de las definiciones y poca información de las mismas. Un ejemplo de esto se da con la palabra tecnología. Revisando algo de bibliografía y haciendo una hermenéutica, lo que se ha entendido por tecnología y se ha definido a través de la historia como parte de un proceso del desarrollo del ser humano, del desarrollo cognitivo. En 1987 Walter J. Ong definió este concepto como una serie de técnicas e instrumentos que se desarrollaron en el tiempo para obtener resultados a nivel cognitivo y social; esto entendido desde la escritura como un proceso que se salía de lo natural para inscribirse en una serie de elementos que se dieran desde un pensamiento y construidos por el hombre.

Se da entonces desde allí una resignificación del concepto desde nuestro contexto, entendiendo la tecnología como los audiovisuales, los programas de internet, las herramientas como tablet, computadores, SmartPhones, entre otros. Desconociendo, a su vez, la idea inherente del proceso en sí. Entonces, si entendemos que tecnología es la herramienta y no el proceso, se comienza a perder algunos elementos propios del ser humano y lo letrado pasa a un segundo plano. Se da una postura más banal del conocimiento alejándonos de esta forma, del proceso del hombre por adquirirlo.

Esto no debe implicar en ningún momento un descuido de lo realmente clave de cada uno de los procesos, el conocimiento. Hoy se habla desde otras categorías, una de ellas conocida como la Modernidad Líquida y uno de sus tópicos está relacionado con la pobreza en la construcción de los vínculos entre el ser humano además de la postura para poder construir ese conocimiento. Es importante entender que la modernidad no es un elemento alejado de lo humano, como la tecnología tampoco lo es de la proporción del conocimiento y la construcción de redes sociales que permitan generar conocimiento. Hoy en día la “tecnología” nos ha llevado a desnaturalizar el conocimiento que se daba por medio de la trasmisión, pues si bien desde la tecnología se habla de tecnología es necesario regularizar y comenzar a dar pautas para que este conocimiento o contenidos que está en las redes no sea solo un cúmulo de opiniones, sino que también haga parte de ese concepto de tecnología en el que se busca aterrizar y construir conocimiento desde el quehacer del estudiante, del profesional, o del maestro. Entender que tecnología no es la herramienta es la técnica y el método, es la manera en la que se logra establecer modelos para generan ese conocimiento auto dirigido.

Hoy, la apuesta de la Fundación Compartir es un buen uso de la tecnología desde ese concepto de construcción de conocimiento, para tener un mejor uso de nuestras herramientas y poder entender que estas son la base de una construcción social e intelectualidad, y llevar a que los miembros de una comunidad que gira entorno a la educación este construyendo nociones de conocimiento. No obstante, no hay que desconocer que hoy en día se ha perdido la rigurosidad y mucha gente ve en ese concepto “tecnología” otro artefacto más que tal vez no van de la mano con la idea de construcción de redes de pensamientos, sino todo lo contrario, que llevan a la construcción de un individualismo marcado por una concepción clara de identificar el yo como eje central de conocimiento, el yo por el yo.

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Asesora educación.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.