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Maestros y rectores: la maravillosa labor de transformación

La travesía de las visitas por el Premio Compartir trae a quienes las realizan una serie de vivencias y experiencias que les facilitan conocer más el país.

Diciembre 24, 2015

“Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía “

José Vasconcelos

Miles de preguntas y un poco de ansiedad, así comenzaba mi travesía por el país visitando nuestros grandes maestros y rectores. Qué sorpresas tan gratas me llevaría en este recorrido, al lograr despojarme poco a poco de una cantidad de prejuicios y prevenciones que venían haciendo pesada mi maleta desde hace mucho tiempo atrás.

Comprobé que definitivamente no existe mejor y más placentera forma de conocer y vivir un país que disfrutando de su cultura, música y comida. Jamás me sentí en un lugar extraño, ni siquiera cuando estuve en Nariño a cientos de kilómetros de mi casa. La alegría, la emoción y la extraña gratitud de nuestros maestros y rectores, era tan inmensa que lograban hacerme sentir como en casa y en familia. Cuando digo “extraña gratitud” hago referencia a que la gratitud la sentíamos nosotros “La Fundación Compartir”, gratitud por permitirnos visitarlos y conocer la maravillosa labor de transformación que realizan día a día.

Por supuesto en Pasto tenía que probar el famoso “Cuy”, advirtiendo de antemano lo importante que era no conocer el animalito vivo. Pues una cosa es ver el filete en el plato y otra que te pongan a escoger la vaca estando viva. Cuando llegó el tierno y bien asado animalito me quedé muda, no sabía qué hacer, tenía todas las miradas sobre mí, todos esperaban con ansias el momento en que me llevaría el primer pedazo a la boca. Sin pensarlo mucho (porque el que piensa, pierde) lo probé y vaya que me gustó, me gustó tanto que pude terminarlo sin mayor inconveniente: el remordimiento que creí que iba a sentir se disipó entre bocado y bocado.

Comprobé que definitivamente no existe mejor y más placentera forma de conocer y vivir un país que disfrutando de su cultura, música y comida. Jamás me sentí en un lugar extraño, ni siquiera cuando estuve en Nariño a cientos de kilómetros de mi casa.

También tuve la oportunidad de estar en Túquerres, donde nuestra presencia inspiró una emocionante y hermosa canción (video adjunto); y en Pupiales pude disfrutar de reliquias arqueológicas, que de no ser por el trabajo de una docente, podrían estar en cualquier lugar y no donde pertenecen. Esto es solo un resumen de paso por Nariño, una de las cuatro regiones que logré visitar y disfrutar durante esta “mi travesía por el país visitando grandes maestros y rectores”.

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Asesora educación.
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Diego Fernando Barragán Giraldo
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Invitó a sus estudiantes a armar pieza por pieza un rompecabezas mental cuya imagen final dejaba ver la realidad del país.