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¿Qué debe enseñar la geografía?

Es necesario que los estudiantes desarrollen un análisis espacial y se eliminen los imaginarios tradicionales que se tiene cuando se menciona la palabra “geografía”.

Junio 13, 2016

En la enseñanza de la geografía se ha desplegado una visión general y sesgada donde se han construido unos imaginarios, generando una discusión sobre la importancia de la misma como ciencia y de lo que se debería enseñar en la escuela, con el fin que los estudiantes no solo sean capaces de cartografiar mapas o describir lugares que tal vez nunca han visto, sino que se apropien de su espacio para que puedan aprender del espacio, con el espacio y en el espacio. Esto ayudaría que identificaran sus necesidades y plantean posibles soluciones. De igual forma, ayudaría a reconocer los cambios y permanencias de su espacio, los cuales tienen una carga política, social, económica y cultural que afecta a todos los que ocupan dicho espacio y las interrelaciones que se dan en este.

Pero para desarrollar este análisis espacial, es necesario que los estudiantes desarrollen un análisis espacial y que todos aquellos que intervienen dentro del proceso formativo eliminen los imaginarios tradicionales que se tiene cuando se menciona la palabra “geografía”.

Esto se lograría configurar gracias al ejercicio docente, el cual es condicionado y normalizado no solo por el currículo y la evaluación escolar, sino por las formaciones culturales y sociales que provienen tanto de la institución como de la sociedad. Estos aspectos han configurado un imaginario sobre lo que se enseña en esta ciencia. Por ejemplo, que solo sirve para dibujar mapas con sus respectivas convenciones, describir paisajes, memorizar conceptos tales como montaña, llanura, estepa, desierto entre otros.

Dichos imaginarios se transmiten a los estudiantes que los apropian total o parcialmente en determinados momentos de su vida y a su vez se instalan dentro de la escuela, donde se relaciona a la geografía solo con la realización de mapas, ignorando por completo que existe más que eso, “sin embargo, las reconfiguraciones del espacio habitado por las escuelas no son, únicamente, un acomodo o giro de carácter simbólico, sino además un desplazamiento de tipo material, un movimiento concreto de los sujetos y los objetos que constituyen una comunidad escolar”[1].

Aunque todos estos imaginarios se han modificado con el paso del tiempo, aún queda mucho trabajo por delante para que por fin desaparezcan estos de la mente de los estudiantes, para que estos se relacionen con su entorno con el fin de reconocer que la geografía no es solo la estructura de mapas, sino que abarca todos los ámbitos de una sociedad, como los problemas sociales (pobreza, exclusión, delincuencia) problemas ambientales, de movilidad y demás problemáticas que son susceptibles de estudio por parte de la geografía.

Esto se debe a que el objeto de estudio de la geografía el espacio es algo dinámico y no algo estático, donde todo lo que lo componen posee un movimiento, es decir “es una entidad geométrica y abstracta definida por lugares y objetos. Es una red de  lugares y objetos que las personas pueden experimentar directamente a través del movimiento y el desplazamiento, del sentido de dirección, de la localización relativa de objetos y lugares, de la distancia y la expiación que los separa y los relaciona”[2].

Entonces, el espacio debe definirse a partir de las relaciones sociales que en él se desarrollan, y con cada una de las partes que lo intervienen, ya que el “espacio es un concreto social con identidad propia, una estructura de la sociedad en evolución permanente y cuya realidad material no se reduce solo a edificios o calles”[3]; en otras palabras, aunque el espacio se determine a partir de una estructura física no es lo única que interviene en la vida cotidiana de una sociedad, sino que existen otros elementos que, sin darnos cuenta, son absolutamente relevantes en la construcción y apropiación social del espacio, y que están interacciones entre los diferentes elementos, es decir el espacio como un todo.  

Por lo tanto la geografía no se puede reducir solo a dibujar mapas describiendo elementos sino que debe interactuar con el entorno del estudiante para que comprenda y ejemplifica esos conceptos desde su cotidianidad, así mismo establece un análisis espacial a partir de la dinámicas sociales y económicas que se desarrollan en su entorno que aunque no lo parezca también en geografía.

[1] PEREIRA GARRIDO, Marcelo, La espesura del lugar, reflexiones sobre el espacio en el mundo educativo. Editorial universidad academia de humanismo cristiano. Pág.  27.

[2] TUAN, Yi-Fu. Geografía Humanística. “Annals of the Association of American Geographers” LXVI No 2, junio, 1976. Traducción Pilar Bosque Sendra. Citado por IBARRA, Rosalba. (1998). El estudio del espacio geográfico a través de la construcción del concepto de Continuum urbano-rural. Tesis de Maestría en docencia de la geografía. Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá D.C.

[3] Ibíd. Pg. 98.

Escrito por
Docente de la Institución Educativa Compartir Suba
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
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