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Tecnología para enseñar: el reto

Recae sobre el docente y sobre las instituciones educativas fomentar en los estudiantes el uso de la tecnología para hacer efectivo e interactivo los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Noviembre 9, 2018

La época en la que vivimos nos exige estar conectados todo el tiempo con el fin de mantenernos al tanto de las últimas tendencias en cualquier ámbito de la vida; por esta razón los aparatos tecnológicos y la tecnología como tal, se posicionan cada vez más como herramientas indispensables para el diario vivir. Incluso en las instituciones y en los procesos de enseñanza en general, se hace uso de ésta con el propósito de facilitar la búsqueda y presentación de nueva información a los estudiantes de manera dinámica y llamativa.

No obstante, cada vez es más difícil ignorar las distracciones que dispositivos como los celulares, tabletas y computadores personales generan en los estudiantes, trasformando una clase productiva, en un reto para los docentes. En este sentido, surgen preguntas como: ¿es la tecnología beneficiosa para enseñar y/o aprender?, ¿representa la tecnología una herramienta de apoyo para el desarrollo de las clases? o, por el contrario, ¿hay que prohibir el uso de artefactos tecnológicos en el aula?

Este cuestionamiento ha generado un creciente interés en los docentes e instituciones educativas. No se puede negar que el uso correcto de la tecnología duplica el rendimiento humano, sin embargo hay una línea estrecha entre sacar provecho de esta y dejar que nos perjudique. Analicemos las dos posturas en juego: por un lado tenemos a los estudiantes, adolescentes inmersos en una era que exige llevar el ritmo de un mundo globalizado y por otra parte tenemos a los docentes, quienes se han visto en la necesidad de aprender de qué manera ven sus estudiantes el mundo para sacar provecho de esto y así lograr un proceso de enseñanza significativo, en el que los alumnos se sientan a gusto con lo que se es enseñado.

En Colombia, hoy por hoy, se evidencia el desinterés en aprender por parte de los estudiantes. En muchas aulas es notorio como mientras el profesor explica su lección hay muchos alumnos distraídos en sus redes sociales o tomándose fotografías y no prestando la debida atención a la clase.

“El representante a la Cámara Rodrigo Rojas radicó un proyecto de ley que busca restringir el ingreso de celulares a los colegios del país y el uso de esos dispositivos en las aulas de clase por parte de alumnos y profesores de preescolar, básica y media. El proyecto contempla prohibir el ingreso de estos dispositivos móviles hasta el grado noveno, ya que podrían causar daños en la salud mental e impedirían a largo plazo un buen proceso de aprendizaje.” 

Así informó el sitio web de noticias Elcolombiano.com. “Sabemos el alcance de un Smartphone y tenemos claro que es una herramienta que bien utilizada multiplica las capacidades de los seres humanos, pero está demostrado que dentro del aula de clase son un gran factor distractor que afecta la concentración de los estudiantes y, por ende, su rendimiento académico. No estamos en contra de la tecnología, pero creemos que la inmersión de los estudiantes en su utilización, debe ser guiada y controlada”, manifestó Rojas.

El funcionario plantea que cuando se utiliza de una manera adecuada, la tecnología puede generar muchos beneficios para los estudiantes. El principal inconveniente por el cual Rojas sugiere restringir el uso de los celulares es que tanto el gobierno, como en las instituciones no han sabido establecer condiciones o límites para aprovechar lo que se puede aprovechar y dejar de lado lo que no. Pero… ¿Cómo se puede aprovechar? Instaurando reglas concernientes al uso de la tecnología, (especialmente celulares) en las escuelas.

Por otra parte, un adolescente que cursa el noveno año para el diario eltelegrafo.com, manifestó que “siempre le ha costado trabajo transcribir rápidamente lo que el profesor explica en la pizarra.” El joven encontró en su celular una solución a su inconveniente. Desde inicios del actual año lectivo, él utiliza la cámara de este para capturar la clase del día. Luego, al llegar a casa transcribe con calma las clases del día. En su institución no se permite chatear ni realizar llamadas (excepto en casos de emergencia). Los alumnos pueden tomar fotografías y grabar audios o videos de la clase. 

Así mismo, en el mismo artículo del diario Eltelégrafo.com, Luis Galván, docente de ciencias, explica que los dispositivos incorporan nuevas aplicaciones que brindan la oportunidad de utilizarlos como microcomputadoras. “Los docentes tenemos el reto de utilizar estas herramientas tecnológicas a nuestro favor”, señala el profesor. Los estudiantes de Galván usan sus teléfonos en las exposiciones. “Ellos presentan a diario un video del avance de su proyecto. Ese trabajo se realiza en casa y ellos registran los progresos en su celular”.

El docente asegura que con su uso en clase busca también una excusa para promover el aprendizaje cooperativo. El compromiso es que, si el celular de un alumno no tiene cámara y el de otro sí, se prestan. “Así los chicos comparten y rompen el mito de que el celular individualiza”, la clave está en el uso responsable y medido que la institución y el docente fijen.

Por su parte el Ministerio de Educación, el 17 de abril de 2014, estableció regulaciones para el uso de teléfonos celulares en las instituciones educativas. El objetivo es promover el uso crítico de las tecnologías de comunicación e información en las aulas de clase. Según el documento, “el docente es el responsable de autorizar el uso del dispositivo y crear espacios pedagógicos para esa herramienta.” Esta ley establece sanciones para los alumnos que usen sus dispositivos sin autorización o en actividades de evaluación, faltas catalogadas como actos de deshonestidad.

Sin duda, la tecnología como factor de cambios puede ser un arma de doble filo. Recae sobre el docente y sobre las instituciones educativas fomentar en los estudiantes el uso de ésta para hacer efectivo e interactivo los procesos de enseñanza-aprendizaje, ya sea dentro del aula misma o como herramienta de apoyo para profundizar en casa, a fin de cuentas, somos nosotros quienes determinamos su impacto en nuestras vidas puesto que, dependiendo de su uso, nos cambia, ya sea para bien o para mal, pero nos cambia.

Escrito por
Estudiantes de la Licenciatura en Lenguas Extranjeras de la Universidad de Sucre, Colombia.
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Diego Fernando Barragán Giraldo
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Invitó a sus estudiantes a armar pieza por pieza un rompecabezas mental cuya imagen final dejaba ver la realidad del país.