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Tiempo de calidad

Muchos padres pagan un costo alto por la falta de tiempo y por emplear de manera incorrecta el poco que tienen.

Abril 28, 2018

Llevo ejerciendo mi labor pedagógica desde hace dos años, ha sido una experiencia inolvidable y llena de satisfacción. Compartiendo con los niños y las niñas he sido feliz, me he divertido y he aprendido de esta linda profesión, he logrado estar más cerca de la diversidad de niños, familias, formas de ser, de ver el mundo y de actuar frente a situaciones propias de la vida cotidiana, pero existe una generalidad que me inquieta y que me hace pensar en que estamos fallando los adultos responsables de la formación integral de los niños y las niñas; dicha problemática hace referencia a valores que se han perdido como consecuencia a la falta de tiempo para el acompañamiento constante en el primer espacio de socialización (la familia).

En el día a día de los niños se evidencia que muchos de ellos traen con sigo actitudes y comportamientos no adecuados para el buen desarrollo en comunidad. Pienso que esto se da en la mayoría de los casos, como se menciona anteriormente, por el poco tiempo que los padres dedican a sus hijos para poder cumplir con las obligaciones que demanda un hogar en nuestro país, y a su vez se priorizan otras cosas y se pierde el interés de la vinculación con el ámbito educativo como red de apoyo.

Al pensar en esta problemática entiendo un poco el por qué “darles gusto en todo, darles lo mejor, que no pasen las necesidades que nosotros pasamos, para que llamarle la atención si con un helado y de buena manera puedo hacer que me obedezca, no puedo ser tan bravo el único tiempo que puedo compartir con mi hijo” y está bien, no se hace necesario recurrir al golpe, al regaño o al autoritarismo para formar, sin embargo se hace necesario establecer unas pautas de crianza que respeten los derechos y el cumplimiento de los deberes de los niños y las niñas sin tener que recurrir necesariamente al premio ya que luego puede convertirse en mal hábito. El tiempo de calidad no tiene precio.

De acuerdo a esta situación muchos padres pagan un costo alto por la falta de tiempo y por emplear de manera incorrecta el poco que tienen. Dicho costo no necesariamente económico sino a nivel de formación personal e integral de sus hijos.

Por tal motivo es que en este escrito quiero resaltar la importancia de la formación en casa, la necesidad de establecer reglas, tiempos y orden con amor para cada momento de la vida de los niños, y la vinculación de esta formación (diferente a la académica) desde su segundo espacio socializador (el jardín o colegio).

En este sentido desde diferentes perspectivas surgen algunas preguntas que, de ser reflexionadas, posibilitarían nuevas ideas de intervención y apoyo al ámbito familiar de los estudiantes: ¿Qué tan eficaz es la postura que asumen los entes nacionales frente a la problemática planteada? De ser negativa, ¿en qué está fallando? ¿Qué le falta? De lo contrario ¿Por qué se sigue presentando la problemática?

Desde la perspectiva escolar ¿Qué está pasando con las estrategias en los encuentros de padres? ¿Qué estrategias se pueden implementar para que un encuentro entre el contexto familiar y el contexto escolar genere procesos de reflexión profunda y planes de acción reales?

Desde la perspectiva familiar ¿Por qué la negación de asistir a diálogos propuestos fuera de la entrega de informes académicos? ¿Por qué el aparente desinterés de los padres frente al desarrollo socio afectivo y convivencial de su hijo?

Las respuestas a estos interrogantes a simple vista pueden parecer obvios, sin embargo, creo que cada institución debe hacer un ejercicio contextualizado y reflexivo sobre el tema para inicialmente despertar el interés de sus plantas docentes y padres de familia.

Trabajando juntos, podemos reconstruir una sociedad que se encuentra en vía de extinción, la sociedad de valores, la sociedad humana.

Escrito por
Profesora de grado primero I.E. Compartir Suba.
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Jesús Samuel Orozco Tróchez
Gran Maestro Premio Compartir 2005
Senté las bases firmes para construir una nueva escuela rural donde antes solo había tierra árida y conocimientos perdidos.