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Trascendiendo el aula: En búsqueda de nuevas experiencias de aprendizaje

Como docentes podemos hacer uso de estrategias en virtud de trascender las aulas de clase y buscar que los aprendices se conecten con sus entornos y se apropien de su territorio.

Mayo 9, 2017

Trascender el aula significa ir más allá de las cuatro paredes del claustro educativo: es hacer que el aprendiz pueda reconocer cualquier espacio como un espacio de aprendizaje, en el que asuma un rol activo que lo motive a aprender, que le permita entre otras cosas, conectarse con su contexto, aportando con sus conocimientos a la solución de problemas, actuando en  escenarios en los que el aprendizaje esté a la merced de la voluntad por el “hacer”. Por eso, es todo un gusto para mí poder compartir las memorias de una práctica pedagógica que partió de una actividad que se gestó en el aula, pero que terminó impactando de alguna manera en el territorio.

Todo comenzó en una clase con mis aprendices del programa de Mantenimiento de Equipos de Cómputo, diseño e instalación de cableado estructurado, mientras abordábamos el tema “virus informáticos”. Mi objetivo de enseñanza era que aprendieran a identificar y eliminar un virus informático de una tipología particular, creando un ambiente de aprendizaje en donde se vieran enfrentados a una situación didáctica que apelara a sus conocimientos previos, situación que les generara choques cognitivos a través de una actividad retadora.

Una vez dadas las reglas de juego, les pedí que se organizaran en equipos de trabajo y les asigné un computador en donde se emulaba la infección por virus, encomendándoles detectar la falla y plantear la técnica para resolver el problema, haciendo uso de las utilidades del sistema operativo. Mis pretensiones se centraron en generar un espacio de discusión y concertación para llegar a la solución desde diferentes miradas, después de hacer un consenso entre ellos y de discutir las posibles rutas a seguir para resolver el reto que finalmente lograron solucionar.

En vista de lo empoderados, motivados y entregados que estaban con el reto asignado, pensé en propiciar un ambiente de aprendizaje distinto, una situación real con doble propósito: por un lado, como escenario para poner en práctica los conocimientos apropiados y por otro, favorecer la evaluación auténtica del desempeño técnico. ¿Cuánto habían aprendido? ¿Qué tanto apropiaron los conocimientos? ¿Hubo realmente una construcción de conocimientos o simplemente la repetición de algoritmos de manera mecánica? Les propuse entonces hacer una actividad de mantenimiento por fuera del aula, en una institución del sector externo en donde pudieran realizar un aporte significativo.

Fue así como se llevó a cabo una jornada de mantenimiento de computadores in situ en un Centro Etnoeducativo de la ciudad, cuyos computadores (para nuestra suerte) presentaban fallas a causa de infección por virus. Los noté empoderados y muy activos, diligenciado formatos, aplicando listas de verificación y haciendo uso de las herramientas de trabajo, generando un clima de cooperativismo y colaboración. Mi función fue moderar la sesión y estar al pendiente de ellos, orientándolos en la resolución de algunos problemas técnicos presentados con los equipos.

En una segunda oportunidad, se programó algo más que mantenimiento de equipos. Se organizó todo un plan de trabajo, con roles, responsables y actividades a desarrollar. Algunos se encargaron de hacer mantenimiento a los equipos faltantes, otros prefirieron hacer transferencia de conocimientos en informática básica, interactuando con los niños wayuu del centro Etnoeducativo, haciendo actividades lúdicas y recreativas, pero al mismo tiempo, poniendo a prueba sus habilidades comunicativas, manejo de grupo y conocimientos técnicos. Al finalizar la jornada, hicimos la evaluación de impacto de la actividad desarrollada y los resultados fueron satisfactorios.

Comprendí que como docentes podemos hacer uso de nuevas estrategias, en virtud de trascender las aulas de clase y buscar que los aprendices se conecten con sus entornos,  se apropien de su territorio y comprendan que el aprendizaje se propicia donde la voluntad se los permita. Con esta experiencia los aprendices pudieron enfrentarse a problemas reales, acrecentar su seguridad y medir sus capacidades.

No me queda duda que todo espacio es un aula y que los aprendizajes son mucho más profundos cuando se le permite al aprendiz que pueda ligar lo que ya sabe con lo que está por aprender, dándoles la posibilidad de construir sus propios conocimientos en lugar de favorecer la transmisión de contenidos, propiciando nuevos espacios de aprendizaje, que les permitan encontrar el sentido a lo que aprenden y hacerse agentes de cambio desde su saber disciplinar.

 

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Escrito por
Estudiante de Maestría de Pedagogía de las TIC de la Universidad de La Guajira
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Sandra Cecilia Suárez García
Gran Maestra Premio Compartir 2013
El cuerpo habla y la danza puede ser el camino para la exploración del ser y el medio para liberar las palabras que se encuentran encadenadas.