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Vocación docente: una mirada desde una maestra en formación

Desde niña siempre soñé con ser profesora y con enseñar a los demás. Me parece increíble al saber que ya falta poco para que se haga realidad.

Julio 17, 2017

A lo largo de mi formación como docente en el Programa de Formación Complementaria de la IED Escuela Normal Superior María Auxiliadora, he conocido a maestros que nos han brindado su cariño a la par de enseñarnos y formarnos en lo que queremos ser. Gracias a las herramientas que nos brindan en su quehacer docente,  en mi praxis pedagógica pude enfrentar con amor y responsabilidad a cada una de las dificultades que se presentaron en el medio laboral.

Hoy en día con toda seguridad digo: la docencia es la profesión más hermosa que puede existir.

Durante mi práctica pedagógica mi vocación por el ser maestra creció en un alto porcentaje; fue donde evidencie que nosotros los maestros no solo transmitimos saberes  sino que también enseñamos a nuestros educandos para la vida, para ser personas que le puedan aportar un bien a la sociedad. La nueva generación es compleja en el sentido de todo lo que se ve hoy día en las escuelas, en las calles y en muchos lugares donde habitan jóvenes que por lo general están descuidados, no tienen acompañamiento de los padres, ni de ningún otro familiar, es por ellos que se ven embarazos a temprana edad, jóvenes drogadictos, etc.

Es allí donde el maestro juega un papel fundamental para apoyar estos casos y ayudar a que la juventud no se pierda en esos malos hábitos. Nosotros los maestros con vocación debemos ser partícipes y contribuir a que nuestros estudiantes lleven una vida sana, con principios y virtudes inculcadas por nosotros.

Transmitir conocimientos, desarrollar habilidades, compartir experiencias; enseñar a niños, adolescentes y jóvenes a leer, escribir, sumar, restar, física, química, literatura, historia etc. es parte de la vida diaria de un profesor.

En todo este tiempo de formación, de arduo trabajo que se transforma en experiencia, trascienden cuando se imparte conocimiento en el aula, dándole ese estilo especial e irrepetible que cada docente tiene.

Lo anterior es de gran valor, de gran reconocimiento, pero una verdadera vocación es cuando el maestro va más allá de eso y logra ser ejemplo para sus alumnos no sólo siendo un profesor que enseña, sino un maestro del cual se aprende. Una guía, una persona que escucha, que entiende, que sabe detectar alguna problemática y que da un buen consejo a tiempo, que fomenta y práctica valores que promuevan una sociedad justa.

 

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Maestra en formación de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.
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Jaqueline Cruz Huertas
Gran Maestra Premio Compartir 2000
Es necesario entablar una amistad verdadera entre los números y los alumnos, presentando las matemáticas como parte importante de sus vidas.